23/03/1993 | 385

Explota la cuestión alemana

Hace un par de números atrás, hicimos saber a los lectores que el primer ministro de Alemania, Helmuth Kohl, había informado en el congreso de su partido, la Democracia Cristiana, que la deuda externa de la ex Alemania Oriental, al momento de la anexión, ascendía a 280.000 millones de dólares. Semejante dependencia financiera, por parte de un Estado con 17 millones de habitantes, mostraba que el ex régimen staliniano era una colonia del imperialismo mundial y de la burguesía germanooccidental mucho antes de la “unificación”. Nuestra conclusión acerca de este hecho ratificaba nuestra vieja tesis (1990) de que la quiebra del muro de Berlín había hecho naufrgar la colonización “pacífica” del sector oriental, inaugurando una crisis política de alcances extraordinarios.


El dato sobre el endeudamiento “comunista” con el capitalismo mundial acaba de ser confirmado por las cifras del presupuesto de la Alemania “unida”. La deuda correspondiente a los rubros Fondo de Unidad y Treuhand (este último tiene a su cargo a las empresas del sector oriental) alcanza a los 400 mil millones de marcos, o sea 280.000 millones de dólares. En ambos rubros se “encuentra agrupada toda la panoplia de la vieja deuda de Alemania del Este”, confirma el Financial Times (21/3). La novedad del nuevo presupuesto germano es que esa suma “será transferida a la Tesorería Central”, abandonando cualquier ilusión de que pudiera ser cancelada mediante la “privatización” de las empresas orientales.


El pago de la deuda “comunista” a favor de sus acreedores capitalistas, queda formalmente a cargo, ahora, del contribuyente alemán, es decir de los trabajadores. El servicio de intereses de esa deuda es estimado “en 46 mil millones de marcos”, o sea 28 mil millones de dólares. El pueblo alemán está llamado a sufragar no solo por la “incompetencia” stalinista sino, por sobre todo, por los “excesos” de sus propios capitalistas. Porque lo verdaderamente peculiar del caso alemán, es que los explotados de este país deben cargar con los costos de una deuda “externa” a favor de su propia burguesía; no, como es corriente, a favor de la burguesía de otro país.


¿No es suficiente lo dicho para medir la explosividad de la cuestión alemana?

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