30/11/2018

Francia: Macron lanza un aumento xenófobo contra los estudiantes extranjeros

Que emerjan los estudiantes

Francia, en la última semana y media, ha sido un tembladeral político. El aumento del precio del combustible por parte del gobierno de Macron ha provocado una rebelión  que mantiene a París en constante convulsión, y que tiene como uno de sus protagonistas al movimiento autoconvocado de los "chalecos amarillos". A este cuadro, se suma ahora el reciente anuncio de un aumento en los aranceles universitarios para estudiantes que no provengan de la UE de hasta un 1600%, que ya está siendo objeto de rechazo del movimiento estudiantil francés.


Educación, xenofobia y la crisis


El ataque contra los universitarios extranjeros busca ser enmascarado detrás de un discurso nacionalista por parte del gobierno de Macron. Sin ir más lejos, el Primer Ministro, Èdouard Philippe, declaró que “los estudiantes extranjeros ricos pagan el mismo arancel que los estudiantes franceses pobres cuyos padres han vivido, trabajado y pagado impuestos por años”. Busca así incentivar un discurso xenófobo entre los estudiantes universitarios. A pesar de esto, los estudiantes han decidido salir a rechazar esta medida con asambleas en las distintas universidades de Francia, entendiendo que ella puede ser el preludio de un ataque generalizado contra la educación superior. El jueves 29, se ha realizado una asamblea general de las universidades parisinas que generaba gran expectativa por las resoluciones que tomaría.


Los estudiantes franceses vienen de solidarizarse y movilizarse contra los distintos ataques del gobierno a la educación y los trabajadores. Con las tomas de principio de año cierran así un 2018 de lucha, el mejor homenaje al 50 aniversario del Mayo Francés que conmoviera a toda Francia con la huelga general más importante de su historia.


La unidad obrero estudiantil se plantea rápidamente entre los estudiantes franceses que, a su turno, miran con simpatía las movilizaciones de los “chalecos amarillos”. La intervención de conjunto resulta decisiva para dar un rumbo de victoria a todos los reclamos.


La CGT a nivel nacional intenta evitar una acción conjunta con los “chalecos amarillos”, argumentando que actúa en ella la extrema derecha, y bloquea así la intervención de los trabajadores en la crisis. En contraposición, coloca las acciones que se realizarán por las nuevas negociaciones paritarias, presentando una división en las luchas. De todos modos, comienzan a registrarse algunas ciudades, como Orleans, donde la CGT ha decidido movilizar con los chalecos amarillos.


Desafíos


Los desafíos planteados al movimiento estudiantil demandan una respuesta ejemplar de su parte para derrotar este ataque xenófobo, así como el ataque general a la educación en Francia. Los estudiantes saben bien que detrás del aumento de matrículas se esconden las reformas educativas que promueve la burguesía en todo el mundo como medida para devaluar los títulos y precarizar las condiciones laborales.


En ese punto, vuelve a plantearse la necesidad de la intervención conjunta de obreros y estudiantes en la crisis para derrotar el ataque a las condiciones de trabajo, el salario y la educación.


En las calles se coloca la consigna de "Macron, démission" (Macron, dimisión), lo que plantea una crisis que raja las paredes y a la que todos los días se suma un nuevo elemento, como el movimiento de mujeres.


Diciembre pondrá a prueba a las fuerzas actuantes en Francia, tanto de la extrema derecha (Le Pen) como del propio gobierno y la izquierda, que reagrupa un amplio espectro de partidos y agrupaciones. La crisis pone al rojo vivo a París.

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