14/09/2017 | 1474

Francia: movilización contra la brutal reforma laboral

Por Tomás Eps en base al informe desde Paris de Roberto Gramar


El pasado martes 12 se realizó la primera jornada de movilización contra la reforma laboral en Francia (cerca de 200 manifestaciones con 400.000 participantes, 50.000 en París). La CGT ha lanzado una segunda movilización para el 21 de septiembre. 


 


El gobierno de Emmanuel Macron pretende imponerla a través de ordenanzas (decretos) el 22 de septiembre, haciendo uso de superpoderes recientemente concedidos por el parlamento. Raramente usado, el método da cuenta de un accionar bonapartista.


 


La reforma supone un mazazo histórico a la clase obrera francesa, buscando liquidar las conquistas consagradas en el Código de Trabajo de 1910 y muchas de las obtenidas con las grandes movilizaciones de 1936 y 1945, por lo que ha sido celebrada como una “hermosa reforma” por los capitalistas nucleados en el


Movimiento de Empresas de Francia (Medef).


 


Integra un programa de ajuste en toda la línea, las prestaciones por desocupación y los subsidios para alquileres y vivienda social; baja de cotizaciones patronales y aumento de exacciones a asalariados y jubilados. Se diferencia de programas anteriores por su carácter de largo alcance (cinco años) y la apelación a prácticamente todos los mecanismos.


 


La liquidación del Código de Trabajo es a la vez la primera etapa de fondo y el intento de demostrar que el “método” funciona.


 


Por la magnitud de la potencia que aplica la reforma, grandes medios patronales a nivel internacional la han saludado (New York Times, Financial Times, Die Welt).


 


Para enfrentar la resistencia popular a esta declaración de guerra, Macron echará mano del estado de emergencia establecido con la excusa del terrorismo, decretado por Hollande y prorrogado hasta hoy. En la movilización del 12, desarrolló acciones represivas en París, Lyon y Nantes.


 


Reforma


 


Uno de los puntos fuertes es la facilitación y abaratamiento de los despidos, reclamo clave de las patronales. Las indemnizaciones pasan de ser establecidas por una justicia paritaria (compuesta por jueces, patronales y representantes sindicales) a tener montos fijos con topes miserables; y se permite a las multinacionales acometer despidos colectivos arguyendo “dificultades económicas” en sus operaciones en Francia, sin tener que dar cuenta (como hasta ahora) de su situación en otros países de operación. 


 


En las pequeñas y medianas empresas, que emplean actualmente a 6 millones de asalariados, las licencias a la arbitrariedad patronal son de magnitud: en las de menos de 20 empleados el patrón puede imponer “acuerdos” sin intervención de sindicatos y “negociar” todo lo que no sea atributo del acuerdo por rama; en las de entre 20 y 50, la patronal debe negociar con un “delegado” del personal… sin mandato ni afiliación sindical. A nivel de la empresa se pueden tomar todas las decisiones referidas al tiempo y las condiciones de trabajo y a las primas (en Francia el aguinaldo no es legal, sino convencional). Así, la jornada de 8 horas (y de 35 a nivel semanal), el descanso dominical, etc., desaparecen y son objeto de una “negociación” y de un “acuerdo” impuesto.


 


La reforma también dispara contra el poder de lucha de los sindicatos, con la reducción de las instancias representativas del personal -de 4 a 2. Por su parte, las “horas gremiales” y su financiamiento -no mencionadas en las ordenanzas- serían cercenados.


 


También “se facilita el trabajo a tiempo parcial reduciendo el umbral de horas” (El País, 18/6), se estimula el trabajo autónomo y se extienden los contratos temporales por obra -actualmente limitados a la construcción- a otros sectores.


 


Y siguen los palos.


 


Antecedentes


 


Las ordenanzas profundizan los ataques de la reforma laboral del gobierno socialista de François Hollande en 2016 (ley El Khomri), que motivó masivas movilizaciones que estuvieron en la base de una de las peores crisis políticas del ex mandatario. Allí como acá estaba Macron, ministro de Economía de Hollande hasta agosto de 2016.


 


De conjunto, la reforma responde a orientaciones estructurales de los capitalistas galos, anteriores incluso a la crisis de 2008. Más que el nivel nominal del salario neto, uno de los “obstáculos” para el proceso de reproducción y acumulación del capital es el alto nivel de las cotizaciones sociales (que financian el sistema de salud, las jubilaciones, los subsidios a la vivienda, el desempleo y la formación profesional), que explican una gran diferencia entre el salario bruto y el salario neto, del orden del 60%, y en cuya administración participan los sindicatos. 


 


Para reducir y liquidar este cuadro -heredado de las luchas de 1936 y de 1945-, las patronales han desarrollado el trabajo precario, la tercerización, la reducción de cotizaciones, la transferencia del sostén de las prestaciones sociales de las cotizaciones patronales a los impuestos (la mitad de la masa impositiva es el IVA), el fraude, la modificación a la baja del régimen de jubilaciones, la reducción de la participación obrera en la administración y la contratación de trabajadores de la UE con cotizaciones mucho menores en los países de origen (Polonia, Hungría).


 


Los sindicatos


 


Las ordenanzas estuvieron precedidas por decenas de reuniones de “consulta” a los sindicatos y a las organizaciones patronales. Mientras tanto, las confederaciones sindicales no promovieron un boicot, no realizaron agitaciones contra la reforma y se prestaron al juego del gobierno -incluida la CGT, dirigida por el PC- presentando “proposiciones”.


 


Recién con todo avanzado, la CGT propuso la jornada de movilización y huelga para el 12 -en verdad, la iniciativa la había tomado SUD (Solidaires) y la CGT tuvo que subirse al carro. A esta convocatoria se sumó una parte de la Federación Sindical Unitaria (FSU), y sectores de la juventud como la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (Unef) y estudiantes de los liceos.


 


En el caso de la central Fuerza Obrera (FO), hay un principio de crisis: el secretario general se manifestó “satisfecho” con las negociaciones con el gobierno, mientras que gran parte de las federaciones departamentales de FO se sumaron a la movilización.


 


Tanto a partir de estos sectores como del Frente Social -una joven coordinación de sindicatos, asociaciones y colectivos- puede plantearse un principio de movilización obrera independiente.


 


Por último, el ex candidato presidencial, Jean-Luc Mélenchon, convoca desde su organización Francia Insumisa a una manifestación propia para el 23, en apoyo a su actividad parlamentaria y que lo tiene como único orador -una actitud profundamente divisionista y electoralista.


 


Uníos


 


La reforma laboral francesa integra un escenario común con la aplicada en Brasil: el propósito de los gobiernos de una reestructuración radical de las relaciones entre los trabajadores y las patronales en beneficio de estas, en un marco de crisis capitalista mundial que lleva casi una década.


 


La clase obrera internacional tiene planteado ponerse de pie y encarar una lucha de conjunto contra esta ofensiva. Fuera la reforma laboral y previsional en Francia, Argentina y el mundo.

En esta nota

También te puede interesar:

Celso Saavedra, de la organización L'Etincelle (La Chispa).
Los gobiernos y las patronales son responsables.
Las empresas y la burocracia avanzan en una reforma laboral flexibilizadora.
Un débat nécessaire sur les «partis larges»