10/06/2021

Francia: nuevo capítulo en la crisis del NPA

Fracaso de la política de “partidos amplios”.

El fin de semana del 22 de mayo se reunió el Comité Político Nacional (CPN) del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) de Francia. Por primera vez desde su fundación, hace 12 años, la mayoría de su dirección, la corriente mandelista del llamado Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional (SU), fue derrotada en las votaciones.

El CPN convocó a una Conferencia Nacional (CN) del NPA, con delegados electos, para el 26 de junio. El objetivo: definir la candidatura presidencial y la política electoral del NPA para las elecciones de abril de 2022. Se constituyó una comisión mixta compuesta por representantes de las diferentes plataformas presentadas para controlar todo el proceso. Y podrán participar todos los afiliados que se hayan incorporado hasta el 1° de abril.

Este detalle organizativo viene a cuento, porque la dirección mandelista venía escapando convocar al Congreso y al debate dentro del NPA para definir la política electoral. También impugnaba la participación de militantes incorporados al calor del proceso de lucha del último período.

Este fue un logro de las tendencias de oposición de izquierda que venían reclamando estos puntos.

No a los acuerdos frentepopulistas con Francia Insumisa

Cuando se esté reuniendo la CN del NPA para discutir la candidatura presidencial y la política electoral para el 2022, se acabarán de realizar las elecciones regionales. La “mayoría” de la dirección vino maniobrando para que no hubiera una instancia colectiva que defina la orientación a desarrollar. Tuvo como consecuencia que en toda Francia el NPA no presentara candidatos para las regiones, salvo en dos (Nouvelle Aquitaine y Occitanie) donde irá en un frente con La Francia Insumisa (LFI), una formación frentepopulista nacionalista. Estas presentaciones fueron tomadas en forma unilateral por la dirección mayoritaria. A su vez, la no presentación de candidatos del NPA, en las demás regiones, indica no solo la debilidad actual del NPA, sino también un sabotaje de la dirección a cualquier intento de presentar candidaturas obreras independientes.

El CPN votó en forma mayoritaria que era “esencial que el voto de la clase se exprese independiente de los partidos institucionales” y que no habiendo candidatos propios del NPA “pediremos el voto para las listas de candidatos revolucionarios, los de Lutte Ouvrière, de las mujeres trabajadoras y de trabajadores que expresan una perspectiva de derrocamiento del sistema capitalista”. Es una desautorización a las listas frentepopulistas presentadas en Nouvelle Aquitaine y Occitanie.

Este punto fue impuesto por una mayoría de 34 votos a favor, 0 en contra, 4 abstenciones y 28 NPPV (NPPV es una nueva categoría que no se define ni a favor, ni en contra, ni se abstiene, sino que desestima la votación). En este punto fundamental, la mayoría afirmativa fue capitaneada por un bloque de las izquierdas (fracción L’Etincelle -La Chispa-, Democracia Revolucionaria -DR- y Anticapitalismo y Revolución -AyR-, más la suma de CCR-Revolución Permanente, ligada al PTS argentino). La “mayoría” mandelista de la dirección del NPA, quedó en minoría y prefirió no-votar (votaron NPPV), para no avalar la resolución. (Antes de la votación, la “mayoría”, viendo que quedaría en minoría, hizo un cuarto intermedio, probablemente para discutir si rompían o no con el CPN).

Panorama actual

Resumiendo: ¿cuál es el panorama que ha quedado configurado?

En primer lugar, un bloque, el de la “mayoría” mandelista, que alienta una convergencia y un eventual apoyo a candidaturas de Francia Insumisa, que, incluso, podrá extenderse a sectores del Partido Socialista y los Verdes. Ante la resistencia de importantes sectores de las bases a la autodisolución del NPA en listas frentepopulistas, de colaboración y no de lucha de clases, la dirección “mayoritaria” del NPA viene amenazando con la autodisolución del partido. Se trata de un chantaje sobre las tendencias de izquierda y las bases para ir pasando su política frentista.

El año pasado, en las elecciones municipales, impuso en Burdeos la presentación de una lista común con LFI, en oposición abierta a las corrientes de izquierda y la mayoría de las bases del NPA de la región. Este año, la dirección “mayoritaria” del NPA volvió a constituir acuerdos con LFI en Nouvelle Aquitaine y Occitanie.

Si llegara a consagrarse como candidato presidencial a una de sus figuras (Philippe Poutou, Olivier Besancenot) enroladas en esta orientación frentepopulista, no habrá una real campaña independiente del NPA y será un puente, en caso de que pueda prosperar, para respaldar una candidatura presidencial de Jean-Luc Melenchon. Poutou hizo declaraciones de que un eventual candidato del NPA debiera analizar su renuncia para unir el “voto de izquierda” en torno al líder de Francia Insumisa.

Otro bloque, formado por La Chispa, Anticapitalismo y Revolución y Democracia Revolucionaria, tiene una posición centrista. Ellos fueron los que llamaron a no apoyar el frente del NPA y LFI en Burdeos en las elecciones municipales pasadas. Y son los que han criticado el frente actual para las elecciones regionales con LFI –al margen de la opinión mayoritaria del NPA- en Nouvelle Aquitaine y Occitanie. Logrando que el reciente CPN votara repudiando la política mandelista.

Pero, contradictoriamente, pretenden una candidatura común con el mandelismo, que no excluye figuras representativas de ese sector para mantener la “unidad” con este y evitar la ruptura del NPA. Esto los transforma en rehenes del mandelismo. La tentativa de salvar la unidad y volver al NPA de los orígenes no solo es utópica e imposible, sino regresiva. El NPA es uno de los exponentes más emblemáticos de “partido amplio”, de “tendencias”, ajeno a un partido de combate y a la perspectiva estratégica por un gobierno de trabajadores. Pero, además, no toma en cuenta la experiencia concreta recorrida en estos 12 años cuyo precio ha sido los 9.000 militantes perdidos por la inacción electoralista-frentepopulista que imprimió la “mayoría” al NPA.

La CCR-Fracción Trotskista (corriente hermana del PTS), por su parte, plantea la necesidad de presentar una candidatura presidencial obrera independiente en oposición a la ex “mayoría” mandelista y aboga por la puesta en pie de un partido revolucionario. Denuncia, asimismo, los ataques que viene sufriendo de la mayoría para impedirle participar del debate interno en vistas a la Conferencia Nacional. Habrá que ver el alcance de este giro. Por lo pronto, apenas meses atrás, recordemos, dieron un apoyo al frente con LFI (integraron las candidaturas de Burdeos con LFI). De un modo general, formaron parte del NPA con el cual convivieron durante más de una década. Esta política no es un hecho aislado. El PTS integró las listas del PSOL brasileño en las últimas elecciones, en la expectativa de sacar algún rédito electoral y viene haciendo una defensa de esa conducta, argumentado que se trata de maniobras “tácticas”. Está en manos del PTS esclarecer si estamos frente a un nuevo zigzag o si corresponde a una superación de su política tradicional.

Lo que está en juego es buscar un desenlace revolucionario a la crisis terminal del NPA, que tendrá un nuevo terreno de manifestación en la CN del 22 de junio. La delimitación con la política frentepopulista de la mayoría del NPA debe estar ligada a una revisión integral de la experiencia de los partidos amplios y sentar las bases de la construcción de un partido revolucionario.

La política de “partidos amplios” del SU ha sido un nuevo paso liquidacionista de esta autoproclamada dirección de la IV Internacional que oportunamente abandonó la lucha por la dictadura del proletariado. Hay que sacar todas las conclusiones.

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