13/10/2016 | 1432

Jubilación privada: nueva marcha y paro nacional


El 16 de octubre está convocada en Chile una nueva movilización contra la jubilación privada, que tiene como antecedente la multitudinaria manifestación que tuvo lugar en agosto y congregó a un millón de personas.


 


Tras las grandes protestas, el gobierno anunció su voluntad de hacer una reforma del sistema jubilatorio y establecer dichos cambios por medios de un “pacto nacional”. La propuesta de Bachelet consiste en aumentar el aporte del Estado a las pensiones más bajas sustentadas en el Pilar Solidario, el aumento de la edad jubilatoria, una contribución por parte de los empresarios que sería aplicada gradualmente hasta llegar al 5% del salario y la creación de una AFP estatal “testigo”. Esta última conviviría con las AFP privadas -como ocurrió en la Argentina en su momento con la AFJP del Banco Nación. La cobertura a las pensiones más bajas representa un enorme subsidio estatal a las privadas, ya que dicho aumento saldrá de los fondos públicos. Esto va ligado a un ataque en regla contra los trabajadores, al llevar la edad jubilatoria a los 65 años. La creación de una contribución patronal no ha despertado la simpatía de los empresarios. Pero este aporte, en caso de prosperar, como ha ocurrido con otras cargas patronales, será trasladado a los precios o será compensado a costa de ajustar las remuneraciones.


 


Este paquete apunta a rescatar un sistema agotado, nacido en la época de la dictadura. En el sistema chileno, introducido en 1980 por Pinochet, sólo aportan los trabajadores, obligados a destinar mensualmente el 10% de sus ingresos a cuentas individuales gestionadas por las Administradoras (AFP).


 


Estas empresas privadas administran actualmente un monto acumulado de 170.000 millones de dólares, invertidos principalmente en el exterior, que equivalen al 70% del producto bruto chileno. Cuatro de las seis AFP que operan en Chile son de capital extranjero, dos estadounidenses, una brasileño-suiza y una colombiana. Cada mes, las AFP recaudan 746 millones de dólares en cotizaciones de los trabajadores, que luego son invertidos en una operación que implica un costo adicional para cada trabajador.


 


En Chile, poco más de un millón de personas -el 5% de su población- reciben pensiones otorgadas por las AFP. El noventa por ciento de las pensiones son menores a 230 dólares mensuales, un monto todavía inferior al salario mínimo de 384 dólares.


 


Bajo este sistema, la jubilación perdió cualquier vínculo con los salarios y pasó a depender exclusivamente de los rendimientos que produzcan la inversión de los fondos. Ni qué decir que este deterioro se ha agravado con la actual bancarrota capitalista. A nivel internacional, los fondos de pensión están siendo fuertemente afectados por los intereses negativos de los rendimientos financieros en los que suelen invertir sus carteras. Si este fénomeno persiste, los fondos de pensión quedarían imposibilitados de hacer frente a sus compromisos.


 


Movimiento antiburocrático  


 


Este movimiento  de lucha se ha abierto paso al margen y en contra de las centrales sindicales, atadas políticamente al gobierno de la concertación. Así, la convocatoria liderada por un dirigente bancario que tomó distancia de la burocracia sindical se convirtió en un canal que expresó  el hartazgo y la indignación popular hacia esta confiscación.


 


Mientras se refuerzan los preparativos para la jornada del 16, se debate cuál es la salida. Entre los organizadores de la convocatoria, hay quienes llaman a anotarse masivamente en la AFP estatal, planteando que un vuelco masivo terminaría por esterilizar el negocio de los privados. Pero aún en este caso, seguirá en pie el mismo sistema de capitalización (la jubilación está condicionada a los resultados de las colocación financiera de los fondos), que está en la base del desfalaco de los aportes de los trabajadores.


 


Al régimen actual, hay que oponerle otro régimen solidario que privilegie el interés popular:


 


Pensión equivalente al 83% móvil respecto del último salario laboral, actualizado de acuerdo al costo de vida. Restitución inmediata de los aportes patronales, eliminación de las contribuciones de los asalariados; transferencia de todos los cotizantes y sus ahorros a un nuevo organismo estatal de fondo de pensiones, el cual esté bajo el control y administración de representantes de trabajadores activos y pasivos.


 


La enorme movilización que ha conmovido al país obligó a la CUT y a otras centrales a convocar a un paro nacional contra la jubilación privada para el próximo 4 de noviembre. Estamos ante una pulseada estratégica.

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