11/11/1999 | 648

La Reforma laboral del Frente Amplio

Por Tato

Las reformas estructurales propuestas por el Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) en su programa «Un País Productivo», sobre todo en la Reforma Laboral y la Fiscal, proyectan la política del EP-FA hacia la clase trabajadora.


En la introducción se define con claridad a favor de qué clase social se orientará el gobierno del EP-FA; «garantizar la rentabilidad empresarial»; «un país… donde el empresariado privado sea el agente clave en el crecimiento económico». Está claramente expresado que será un gobierno para los capitalistas.


La reforma laboral tiene como objeto mejorar la competitividad de las empresas mediante el fortalecimiento de la «productividad de los recursos humanos». En tal sentido, la política salarial del gobierno frenteamplista será: «Estimular el crecimiento de los salarios en relación al crecimiento de la productividad de las empresas, para garantizar su competitividad».


La negociación colectiva será «el ámbito de acuerdos entre empresarios y trabajadores para promover la mejora de la productividad, la introducción de tecnología, los cambios en la organización del trabajo… Sólo a través de la cooperación se logra un desarrollo productivo adecuado, nunca a través de la confrontación».


Como puede observarse, la política salarial del EP-FA asume el más monolítico continuismo con la política blanquicolorada. Es el viejo cuento de que»primero hay que hacer crecer la torta y después mejorar el reparto». Lo cierto es que el grado de explotación del trabajo (productividad) ha aumentado a lo largo de todo el período sin que los salarios acompañen dicho crecimiento. Ahora, la salida que encuentra el FA es aumentar más la explotación del trabajo.


En cuanto a la negociación colectiva, por empresa, la propuesta del EP-FA coincide con la línea maestra del imperialismo. Por esta vía, se intenta transformar a los sindicatos en auxiliares de las patronales en la competencia empresarial.


En la negociación colectiva, las prioridades deben ser las definidas por el programa (productividad, introducción de tecnología, cambios en la organización del trabajo). El enfoque, por ejemplo, de que el salario cubra las necesidades vitales de la familia trabajadora sería confrontativo y, por ello, contrario a la negociación colectiva y al programa propuestos por el FA.


La reforma fiscal, por su parte, en el apartado que trata la disminución del gasto público, anuncia la profundización de la reforma del Estado aplicada por el actual gobierno; «racionalización del gasto (eliminación de servicios redundantes, innecesarios y duplicados)»; «áreas de mayor improductividad (Servicio Exterior, Presidencia, Poder Legislativo) y todo lo que así sea considerado en las planillas presupuestales».


Esto significa que habrá más «excedentarios», es decir, trabajadores que serán despedidos de la administración pública. El FA ya aplica esta política en el municipio capitalino y redujo en 4.000 puestos la plantilla de la IMM.


El despido de funcionarios del Estado es la vía directa para reducir el gasto público que luego permita transferir ese ahorro mediante exoneraciones impositivas hacia las patronales.


Un anticipo de esto lo propone el programa del FA para las empresas de la construcción: «mantener el sistema de aporte unificado al BPS, pero reducir su monto hasta el límite que permita mantener los beneficios sociales de los trabajadores del sector». La patronal será liberada de parte de la obligación de volcar dinero al fondo de los trabajadores.


Pero el programa del FA va todavía más lejos. Propone una «ley de inversiones de los fondos de las Afaps tendiente a posibilitar su mayor uso para apoyar inversiones productivas públicas y privadas e inversiones en contrucción de viviendas». Los fondos expropiados a los trabajadores por la reforma de la seguridad social, el gobierno del FA los pondría a disposición de los capitalistas pero a los trabajadores desocupados, el FA no les asegura el empleo, cuando esos fondos podrían financiar el subsidio para todos los desempleados.


Que el Frente Amplio es un frente político para que los trabajadores colaboren con sus explotadores (frente de colaboración de clases) no hay que demostrarlo, hay que leerlo en el programa «Un país productivo».

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