28/07/1993 | 397

La “vía china”

El IIIº Encuentro de mandatarios iberoamericanos celebrado en Salvador (Brasil) reunió, según constató el envia­do de “La República” de Montevideo, “mandatarios menos confiados, me­nos optimistas” que los anteriores en­cuentros.


No es para menos. El brutal aumento de la superexplotación de los pueblos que han llevado adelante no les ha dado estabilidad política a sus “democra­cias» ni, tampoco, les ha permitido a las burguesías latinoamericanas potenciar su presencia en el mercado mundial. Por el contrario, los regímenes “democráti­cos» están recorridos por la desestabili­zación económica y política, luego de haber perdido una porción de sus mer­cados internos a manos de los pulpos imperialistas.


La “agenda para el desarrollo» que los mandatarios pretendieron debatir en Brasil es, en consecuencia, una consta­tación del fracaso, no de un “modelo», el “neoliberal”, sino del fracaso social de todo un conjunto de clases, las bur­guesías latinoamericanas.


Los “amigos de Cuba» en acción


Cuba ocupó el centro de atención de la “cumbre”. Los mandatarios emitie­ron una “condena implícita… detrás de una redacción almidonada y extre­madamente cuidadosa” del bloqueo norteamericano. No se trata, ciertamen­te, de una “posición antimperialista” desde el momento en que amplios sec­tores de los explotadores yanquis sostienen la “conveniencia”, para sus inte­reses claro, de poner fin al bloqueo.


“Ha habido entrevistas bilaterales con Cuba en un número mayor de las que hubo en Guadalajara y Madrid (sede de los anteriores encuentros)” confió el canciller español. “La actitud de la mayoría de los mandatarios — sintetizó otro diplomático español— (ha sido) no acosar en público a Castro, pero en privado pedirle que sea rea­lista”. El “apriete” viene en las “entrevistas bilaterales”… “y en eso hemos avanzado un poco más en cada cum­bre” concluyó el diplomático (La Repú­blica, 17/7).


Los presidentes de México, Brasil, Colombia y Chile y el primer ministro español, Felipe González, se reunieron con Castro. La nómina de entrevistados con Castro es instructiva porque se co­rresponde, casi exactamente, con los países (Colombia, Venezuela, México y España) que, bajo la “Iniciativa” de la cancillería rusa, están conformando “una corriente… que busca una nue­va atmósfera para las relaciones cubano-norteamericanas y de Cuba con el resto de Latinoamérica” (La Repú­blica, 14/7). La “voz cantante» de esta “corriente” en Salvador fue Felipe Gon­zález.


¿Qué le reclamaron los «demócratas” iberoamericanos a Castro? “Felipe González fue muy concreto en sus consejos. Lo habría instado a seguir lo que se ha dado en llamar ‘vía chi­na’, es decir, la Instauración de un capitalismo económico manteniendo el socialismo político” (La Nación, 17/ 7). En concreto, los “demócratas’’ capi­talistas exigen a Cuba, “como en Chi­na”, apertura al capital externo, con sus consecuentes leyes de propiedad, “liberacion” financiera, generosas subvenciones impositivas, subsidios de las materias primas y el disciplinamiento de una mano de obra barata, educada y “flexible”, que integren plenamente a Cuba al proceso de acumulación mun­dial de capital.


Lo de la “democracia» es para la gilada. La “vía china” lleva a una agudi­zación tan brutal de las desigualdades sociales que sólo es posible mediante un reforzamiento colosal de la capaci­dad represiva del Estado (¡Tienanmen!) y del autoritarismo de la burocracia, que encuentra en las “reformas» la vía para su transformación social en clase pro­pietaria y explotadora. Por eso, para garantizar las inversiones, el “demó­crata” González reclama el monopolio político de la burocracia.


Esta es la política reaccionaria de los “amigos de Cuba”… que comparte la propia dirección cubana, que ha lanza­do, hace ya tiempo, su propia “apertura al capital externo” después de señalar, también hace ya bastante tiempo, su “admiración” por el “socialismo chi­no”.

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