29/05/2003 | 802

Lucio Gutiérrez, el agente de Bush

El ex coronel golpista Lucio Gutiérrez ganó las elecciones en Ecuador con el apoyo de las organizaciones indigenistas y un aura de «militar nacionalista». Los cien primeros días del nuevo gobierno alcanzan para mostrar el acelerado desbarranque proimperialista del «nacionalista» e «indigenista» ecuatoriano.


El primer objetivo del nuevo gobierno fue establecer un nuevo acuerdo con el FMI, algo en lo que había fracasado el anterior gobierno de «transición». El acuerdo firmado por Gutiérrez es de un entreguismo inigualable, incluso para los elevados niveles de entreguismo de los mandatarios latinoamericanos: «Concentra más de la mitad de los recursos presupuestarios, incluidos los excedentes de las exportaciones petroleras, para el pago de la deuda externa» (Cronicón, 26/4). Además, se comprometió a avanzar en la privatización de la telefonía y de la energía eléctrica, así como también en una «reforma previsional» que congele los haberes. Al mismo tiempo, estableció el «tarifazo permanente», al decretar el ajuste mensual de las tarifas de energía y combustibles.


En febrero, Gutiérrez marchó a Estados Unidos a ofrecerle a los grandes pulpos petroleros la «apertura» para sus inversiones, en particular en la rica zona de la Amazonia. En una entrevista con Bush, en la que declaró que Ecuador quiere ser «aliado estratégico de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo» (BBC, 12/2), Gutiérrez sorprendió a todos cuando reclamó «mayor ayuda» para el colombiano Uribe y el «plan Colombia» (Cronicón, 26/4). En la «cumbre» del Grupo Río, que acaba de finalizar en Cuzco, Gutiérrez reclamó «una salida militar si los rebeldes de las Farc no aceptasen un cese del fuego» (Página/12/, 24/5). Gutiérrez ha permitido que los norteamericanos continúen utilizando la estratégica base aérea de Manta, desde donde operan naves militares norteamericanas que participan en el «plan Colombia».


 


La posición de las organizaciones indigenistas


Las organizaciones indigenistas que llevaron a Gutiérrez al gobierno han criticado abiertamente este giro proimperialista.


«El presidente de Ecuador ha abandonado los postulados políticos iniciales que permitieron el respaldo de los indígenas a su candidatura», declaró Blanca Chancoso, dirigente de la Conaie, la central de organizaciones indígenas. La dirigente no sólo rechaza el acuerdo con el FMI sino que, además, reclama que «fiel a su compromiso de campaña, Gutiérrez revise los acuerdos sobre la base de Manta, el ‘plan Colombia’ y el Alca» (ídem).


Por su parte, una asamblea extraordinaria de la Confederación de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras (Fenocin), realizada a fines de abril en Quito, resolvió «declarar la oposición frente al gobierno, por aplicar las recetas del FMI».


La Conaie, sin embargo, participa directamente en el gobierno de Gutiérrez a través de dos ministerios clave, el de Agricultura y el de Relaciones Exteriores. Es decir que, como canciller, un representante de la Conaie es el directo responsable político de las relaciones de Ecuador con los Estados Unidos, con el «plan Colombia» y el gobierno de Uribe, y de la utilización de las bases militares ecuatorianas por militares norteamericanos.

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