12/07/2007 | 1000

Militamos para poner en pie un gran Partido Obrero en Uruguay

dirigente del Partido de los Trabajadores de Uruguay

El gobierno de Tabaré Vázquez es el ejemplo más acabado de que los “frentes de centroizquierda” que promueve gran parte de la izquierda latinoamericana son capitalistas y proimperialistas. Veamos algunos ejemplos:


1. El Frente Amplio canceló por anticipado la deuda externa con el FMI; sin embargo el endeudamiento externo ha crecido. Este año, se pagarán 1.720 millones de dólares a la banca internacional, cuando los “planes sociales” del gobierno apenas suman 81 millones.


2. El gobierno frenteamplista mantiene (e incrementó) la presencia de tropas uruguayas en Haití; firmó un tratado de protección de inversiones y un “acuerdo marco” (TIFA) para llegar a un “Tratado de Libre Comercio” (TLC) con Estados Unidos; participó de operaciones militares conjuntas con el Pentágono; habilitó la instalación del Comando Sur de los Estados Unidos en el territorio nacional; y el pasado 9 de marzo recibió a George W. Bush, mientras decenas de miles de trabajadores y estudiantes repudiaban en las calles su presencia.


3. A pesar de que el gobierno se comprometió a elevar el presupuesto de la enseñanza al 4,5% del PBI (es uno de los presupuestos más bajos, sólo compite con el de Haití); para el año 2008 se calcula que alcanzará apenas un 3,3% del producto. El pago de la deuda triplica el presupuesto educativo.


4. El salario mínimo en Uruguay, de 128 dólares, es de los más bajos en América Latina; no llega a un 10% de la canasta familiar. El PBI está actualmente por encima del de 1998, pero el salario está un 15% por debajo de aquella época. La masa salarial alcanzaba en el quinquenio 1998/2002 al 31% del PBI, ahora apenas llega a un 21%.


5. Se acaba de votar una “reforma tributaria” que mantiene sin cambios la recaudación del IVA pese a que bajó un punto la tasa, ya que se generalizó a todos los productos de la canasta básica. No sólo se mantiene el impuesto a los sueldos, sino que el Estado recaudará más impuestos sobre salarios y jubilaciones. Los impuestos a los capitalistas y en particular a la banca, fueron reducidos.


6. El FA ha mantenido vigente la “ley de impunidad” que ampara a los militares genocidas. Tabaré Vázquez y su gobierno le pusieron la firma a un proyecto del diputado derechista García Pintos (extrema derecha del Partido Colorado) que establece una indemnización de 150 mil dólares a los familiares de los represores y ex miembros de los Escuadrones de la Muerte que murieron en las décadas del ‘60 y ‘70 en enfrentamientos con los tupamaros. El proyecto de ley fue repudiado por los Familiares de Desaparecidos y muchos ciudadanos frenteamplistas suscribieron un petitorio reclamando que el proyecto sea retirado: Vázquez rechazó el pedido. El pasado 19 de junio, el gobierno realizó un acto para impulsar el “punto final” a las denuncias contra el aparato represivo y los reclamos de castigo a los genocidas. Ni los Familiares ni el propio Serpaj participaron de este acto, y hasta la propia burocracia sindical frenteamplista se vio obligada a ausentarse de la convocatoria. Unas cinco mil personas marcharon en repudio al “punto final”.


7. Desde hace tres meses está preso -procesado por “sedición”- un joven acusado de romper el vidrio de un McDonald’s en la marcha del 9 de marzo contra la visita de Bush. El 19 de junio, la ministra “socialista” del Interior, Daisy Tourné, ordenó que fueran apaleados unos 20 jóvenes del grupo “Fogoneros” que cortaban una calle quemando unos neumáticos, denunciando la impunidad. Bajo el gobierno del FA se criminalizan las protestas. Una militante de los derechos humanos fue procesada por “desacato” por unas pintadas contra la impunidad en los juzgados. Varios militantes de izquierda fueron indagados por la quema de banderas yanquis en movilizaciones populares. La ministra del Interior confiesa públicamente que infiltra las marchas con decenas de “tiras”, y anuncia que habrá “tolerancia cero” contra cualquier tipo de “piquete”, es decir, que se los desalojará a palazos.


No es casual que ante este panorama, en las bases del movimiento obrero y en la juventud crezca la desazón o, más precisamente, la bronca. Esto se reflejó en diversas movilizaciones masivas. En las elecciones sindicales también se expresa esta creciente ruptura de los trabajadores con el gobierno. En particular, en el gremio bancario se produjo la derrota de la lista más oficialista, que dirigía con mayoría absoluta el sindicato desde 1985. Los municipales de Montevideo votaron contra la dirección sometida al gobierno, que cayó un 40% en su votación. Situaciones similares se viven entre los trabajadores estatales, de la salud, y de la enseñanza, con resultados que muestran en diverso grado la creciente descomposición de la burocracia del FA.


La debilidad de la burocracia ya se había reflejado en octubre del año pasado, en el súper regimentado Congreso del PIT-CNT. Pese a la manipulación de los delegados (designados desde arriba, sin deliberación ni elección por asambleas de trabajadores), más del 40% votó contra la instalación de las plantas de celulosa en Fray Bentos, es decir, contra la campaña reaccionaria y chauvinista que llevan adelante el FA y los partidos burgueses de derecha, en defensa de Botnia y Ence.


El gobierno del Frente Amplio muestra la más completa bancarrota de la política de los “frentes amplios”, de colaboración de clases con la burguesía. El hundimiento de las expectativas en los “cambios” de la mano del gobierno de Tabaré, y la creciente indignación y movilización en las bases obreras y populares, coloca en el orden del día la necesidad de poner en pie una alternativa obrera y socialista. El PT de Uruguay milita en esa perspectiva.


En el número 1.000 de Prensa Obrera, queremos saludar a todos los militantes del Partido Obrero. Prensa Obrera ha sido de inmensa importancia para nuestro partido, contribuyendo a una comprensión de la época histórica que vivimos, y ayudando a la tarea de poner en pie un partido revolucionario de la clase obrera en Uruguay.