31/03/2011 | 1170

Mujica enseña a los uruguayos «a quererse»

La ley de caducidad -que sirve de amparo a los represores de la dictadura uruguaya- está nuevamente en el centro de una crisis política en Uruguay.

Desde que el FA llegó al gobierno, evitó utilizar su mayoría parlamentaria y el control del ejecutivo para anular la ley; el sector del FA que responde al vice de Mujica es partidario fanático de la amnistía, como lo fue el ex presidente Tabaré Vázquez y lo es también Mujica, quien llegó a plantear la liberación de los «viejitos presos», en referencia a los militares que fueron encarcelados.

El resultado de esta política fue, en 2009, un plebiscito que le dio el triunfo a la negativa a la anulación. Los candidatos presidenciales del FA llevaron el plebiscito a la derrota, no hicieron prácticamente mención durante la campaña por el «Sí», y a pesar de ello el 48% votó por la anulación de la ley. Es por este motivo que el proceso no está cerrado y continúan las movilizaciones reclamando la anulación.

Esta ley fue declarada inconstitucional por la Corte, lo cual repite ahora el Comité Interamericano de Derechos Humanos, que califica a los crímenes de la dictadura de «lesa humanidad». El gobierno frenteamplista ha logrado ponerse a la derecha del imperialismo. Ahora propone una «ley interpretativa» para cumplir con las exigencias de los organismos judiciales, lo que generó una crisis brutal en senadores con la negativa a votarla de una parte del FA, que quiere mantener como está la ley de impunidad.

En este cuadro, Mujica salió a denunciar la existencia de un video que mostraría a un «comando» militar que amenaza con liberar a los militares presos. Los asesores de Mujica lo consideraron como una suerte de acción psicológica. Otros argumentan que el gobierno quiere utilizar el supuesto video -que hasta ahora nadie más ha visto- para agitar fantasmas derechistas y justificar su política conciliatoria: Mujica fue a visitar al general Dalmao, sometido a proceso y detenido luego de la declaración de inconstitucionalidad por parte de la Corte.

La línea de apaciguamiento de Mujica está en el centro de una crisis en el propio Frente Amplio, pues su activismo impulsa la anulación de las leyes de caducidad y la cárcel a los genocidas. Con quien Mujica y la Intendenta comunista Olivera no quieren ‘apaciguamientos’ es con los trabajadores municipales, a los que quieren poner, virtualmente al menos, fuera de la ley.

En ocasión de un viaje a Argentina, Mujica disparó la frase que hizo las delicias de Mariano Grondona, en el programa del domingo pasado: «los argentinos tienen que aprender a quererse». Consecuente, el ex tupa da clases prácticas en su propio terruño.

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