06/08/2020

“Necesitamos partidos obreros de combate y no partidos amplios”

Intervención de Pablo Giachello en la mesa-redonda sobre la situación latinoamericana

(Primera parte)

Buenas tardes, a todas y a todos, compañeras y compañeros de todas las organizaciones latinoamericanas y de Estados Unidos, a los partidos, a la militancia que está pendiente de la realización de los debates y de las conclusiones que van a salir de esta conferencia, y a las iniciativas que van a salir de esta conferencia.

Para el Partido Obrero, la realización de esta conferencia, indudablemente, es algo muy auspicioso, y es muy auspicioso porque es claro que América Latina atraviesa una crisis de características históricas, no sólo América Latina sino más en general el mundo, como consecuencia de una bancarrota capitalista de características descomunales, que sólo puede ser comparada con la crisis del ’30. Cuando desde el Partido Obrero propusimos al Frente de Izquierda, en noviembre del año pasado, la realización de esta conferencia, estábamos tratando de dar una respuesta, a escala continental, a los enormes movimientos de masas, a las enormes rebeliones populares, a la emergencia de esas rebeliones populares a escala continental, que estaban enfrentando a los distintos gobiernos. Se trataba de abrir un campo de independencia política a escala continental en oposición al Grupo Lima, como el enclave del imperialismo en América Latina, el reagrupamiento de los gobiernos de la derecha, fuertemente alineados con el imperialismo, pero también al Grupo Puebla, como la expresión del campo llamado nacional y popular, que rápidamente se alineó en oposición a las rebeliones populares y que juega un papel tributario al imperialismo, como lo demostró López Obrador o como lo demuestra el gobierno de Alberto Fernández en su pago serial de la deuda externa y su sometimiento al Fondo Monetario Internacional. Naturalmente que la situación cambió, indudablemente como consecuencia del desembarco de la pandemia, pero la oportunidad de la realización de esta conferencia, lejos de haberse apaciguado, se ha reforzado. Esto, porque todas las contradicciones sociales que oficiaron como las reivindicaciones motoras que dieron lugar a las rebeliones populares precedentes, lejos de haberse apaciguado, se han agudizado y se han profundizado. No sólo eso, sino que al mismo tiempo se está desenvolviendo en Estados Unidos, en el epicentro del imperialismo mundial, una rebelión de características extraordinarias, histórica. Y la importancia de esta rebelión no sólo es porque golpea al gobierno de Donald Trump, sino también que representa un tiro por elevación al conjunto de los gobiernos latinoamericanos, que, de una u otra manera, agrupados en Lima o agrupados en Puebla, son tributarios del imperialismo yanqui. Al mismo tiempo, la rebelión popular de Estados Unidos significa un acicate, un impulso a la lucha de los pueblos latinoamericanos, que ven cómo está siendo desafiado nada más ni nada menos que el jefe de la banda, que es Donald Trump, y con él el conjunto de los gobiernos que le son tributarios.

Esta es la importancia que tiene esta conferencia, la oportunidad de esta conferencia, y este cuadro general lo que está planteando es que, indudablemente, en términos mediatos o inmediatos, lo que está planteado en América Latina es un segunda ronda de rebeliones populares. Esta es la tesis fundamental sobre la cual el Partido Obrero plantea una estrategia política y plantea un programa y una intervención sobre la cual tenemos que discutir la izquierda revolucionaria en América Latina. Este es el punto fundamental, porque hay que tener una caracterización. Y nosotros tenemos esta caracterización, por un lado por lo que mencioné, por el papel de la rebelión popular norteamericana, pero también porque el cuadro de bancarrota sanitaria, de bancarrota económica y la crisis social en América Latina es completamente fabulosa. En términos sanitarios ha quedado de manifiesto la responsabilidad de la clase dirigente, de la clase capitalista, donde su lobby ha ejercido una presión y ha manipulado al conjunto de los gobiernos; lo ha determinado, más bien, la política de todos los gobiernos, no sólo de Bolsonaro y de Piñera, como la expresión de la derecha, sino también, por ejemplo, de López Obrador y Daniel Ortega, todos ellos han defendido una política negacionista frente a la pandemia y, al mismo tiempo, han sido responsables de toda una política de vaciamiento sanitario en función del desarrollo del sistema sanitario privado. El cuadro en América Latina en materia sanitaria, hoy es el epicentro de la pandemia, es completamente crítico. Pero al mismo tiempo se refleja el impacto económico de la bancarrota capitalista internacional. En América Latina, como consecuencia de esta crisis, que es precedente a la pandemia, tenemos la quiebra y el derrumbe de las principales acciones y de las principales empresas latinoamericanas. El Fondo Monetario Internacional ha dicho que tenemos un derrumbe, en promedio en América Latina, del 9,5 por ciento, unos déficits fiscales, en promedio de América Latina, del 8,4 por ciento; con la crisis capitalista internacional se hundieron los precios de las materias primas y con el hundimiento de los precios de materias primas se cortó el flujo de ingreso de divisas en una enorme cantidad de países y, al mismo tiempo, se aceleró una fuga de capitales. Y no sólo eso, sino que en todo este escenario se ha profundizado una política de endeudamiento de los países latinoamericanos, que está planteando en perspectiva, que todos los países latinoamericanos se tienen que ver en el espejo de Argentina, que es un país que está quebrado, sin acceso al mercado de créditos internacional, en default y con una profunda recesión.

Es decir que el panorama para América Latina es el panorama de la crisis económica y del default y de la quiebra de los propios Estados. De hecho, Chile y Perú han tenido que acudir al Fondo Monetario Internacional en el curso de los meses del desembarco de la pandemia. Y como consecuencia de todo esto tenemos una profunda crisis social. La OIT ha tenido que reconocer 40 millones de despidos en América Latina y la Cepal ha planteado que 16 millones de personas van a ingresar a una pobreza extrema en América Latina en curso de esta pandemia y de esta crisis capitalista. Entonces, el punto que se tiene que discutir acá es, por un lado, cuál es el programa que tiene que levantar la izquierda y, por otro lado, cuál es la estrategia que tiene que levantar la izquierda. En términos programáticos, el programa es muy claro porque, en términos sanitarios, lo que es necesario plantear es la centralización de los sistemas sanitarios; los comités obreros de higiene y seguridad en cada lugar de trabajo; la duplicación de los presupuestos de salud, sobre la base del no pago de la deuda externa; la ruptura con el Fondo Monetario Internacional; centralizar los sistemas bancarios, nacionalizarlos, sin pago y bajo control de los trabajadores; es necesario el planteo del reparto de las horas de trabajo sin afectar los salarios; el planteo del seguro al parado; el planteo de que se ocupe toda fábrica que cierre y despida, que se ponga bajo el control de los propios trabajadores. Hay un programa de conjunto que, naturalmente, sólo puede ser enarbolado y levantado por la clase trabajadora y por la izquierda, porque las burguesías nacionales, incluso representadas a través de las fuerzas nacionalistas o frentepopulistas, que ya han gobernado en el período precedente y que hoy gobiernan en algunos países, como en la Argentina, como México, e incluso en su versión más radical, como fue el caso del chavismo, se han demostrado completamente incapaces para liderar un proceso de emancipación nacional, de emancipación social, para romper con el imperialismo, desenvolver las fuerzas productivas, han fracasado e incluso le han pavimentado el ascenso a la derecha.

Esta tarea y la de la unidad socialista de América Latina, la unidad de América Latina, es una tarea que ha quedado enteramente reservada a la clase obrera latinoamericana. Pero aquí se presenta un problema fundamental, que es el problema de la crisis de dirección que atraviesa el movimiento obrero y el movimiento de masas latinoamericano, y que quedó, en particular en evidencia, en la rebelión en Chile, en la rebelión en Ecuador y, más de conjunto, en todas las rebeliones, porque hay que tomar nota que ninguna de estas rebeliones ha logrado voltear a ninguno de los gobiernos, con la única excepción en Puerto Rico, pero que tiene un gobierno títere de los yanquis, el gobierno que lo reemplazó. Y ahí es clave el papel jugado, por ejemplo, por el Partido Comunista de Chile, que rechaza sistemáticamente, que se ha constituido como la quinta columna del régimen de Piñera y compañía, y de la burguesía chilena y del imperialismo, en función de nunca levantar la consigna de “Fuera Piñera” y, de esa manera, bloquear el papel de la CUT, que juegue un papel de huelga general, que impulse la huelga general para voltear al gobierno de Piñera, y allí cuando hubo una huelga general, el 12 de noviembre, el régimen tambaleó. Y es por eso, como se decía acá, que la CUT y el Partido Comunista han impulsado una tregua permanente y se encuentran en cuarenta antes de que desembarque la pandemia; lo mismo pasó con la Conaie en Ecuador, que nunca levantó la consigna “Fuera Lenín Moreno” y por eso es que no llevaron adelante hasta el final toda la lucha que se desenvolvió en Ecuador hasta que caiga el régimen de Lenín Moreno. Se trata de un problema de estrategia política clave, porque este problema tiene una enorme actualidad, hoy, en Estados Unidos, donde la izquierda no levanta la consigna “Fuera Trump”, en un cuadro de ascenso de la rebelión popular norteamericana. Y tuvo la misma importancia en Francia, donde la izquierda no levantó la consigna “Fuera Macron”, en un cuadro de una enorme huelga general de características históricas. Son problemas de estrategia política fundamental y, desde este punto, desde el análisis de la estrategia, es que importa analizar la posición de la izquierda frente a las asonadas golpistas proimperialistas en América Latina. Es otro aspecto clave porque el problema del golpismo y el problema de la guerra está planteado en América Latina, está planteado a nivel continental y a nivel mundial, así lo demuestra la injerencia imperialista en Venezuela o la tentativa de injerencia imperialista en Venezuela, los buques que ha mandado el ejército norteamericano o el Estado norteamericano, las bases militares en Colombia, la declaración del ejército brasileño de querer avanzar en una tentativa de reforzar el ejército por los problemas bélicos; entonces, es indudable que la izquierda tiene que jugar aquí un papel de principios, de rechazo a la política golpista, en Venezuela; el rechazo a la política del golpe que se desenvolvió en Bolivia, donde una parte de la izquierda coqueteó con la política golpista. Se trata de un problema de principios fundamental, donde naturalmente hay que delimitar la existencia de un golpe real, como incluso existió también en Brasil, más atrás contra Dilma Rousseff, la existencia de un golpe real de lo que es el cacareo nacionalista o frentepopulista, que busca subordinar y colocar a la izquierda como furgón de cola del nacionalismo. Hay que privilegiar este problema fundamental, porque la izquierda se tiene que abrir un paso de tipo independiente, naturalmente delimitada del nacionalismo.

Y en este punto, para concluir, es que es fundamental, si nosotros entendemos la necesidad de intervenir en la etapa próxima, para preparar la nueva etapa de rebeliones populares, la tarea que está planteada es la construcción de partidos obreros de combate para luchar por gobiernos de trabajadores. Si nosotros estamos diciendo que lo se viene es la nueva ronda de rebeliones populares, necesitamos partidos obreros de combate y no partidos amplios o partidos de tendencia, que en los momentos decisivos se dividen, por ejemplo, como en Brasil, entre un bando golpista y entre un bando pro-PT. Necesitamos un partido de combate y no frentes amplios, como el de Chile, como lo mencionó el compañero, donde el Frente Amplio jugó un papel fundamental también en el sostenimiento del gobierno de Piñera; entonces, tenemos que discutir el Frente Amplio de Perú también. Este es el debate de fondo y el planteo estratégico del Partido Obrero en la puesta en pie de partidos obreros de combate en una era de guerras, de crisis, de rebeliones populares, para luchar por gobiernos de trabajadores y por la unidad socialista de América Latina, incluido Puerto Rico.

Muchas gracias.

(Segunda parte)

Muchas gracias, compañeras y compañeros. Vamos a detenernos en algunos debates que consideramos muy importantes, fundamentales. Es indudable que los revolucionarios tenemos que mantener una política de tipo amplia en el sentido de la táctica, ser muy flexibles en la táctica y anclados en nuestros principios, pero no podemos perder nunca de vista que los problemas tácticos no son más que, también, el reflejo de una estrategia política. La prueba de que tenemos que tener flexibilidad en la táctica probablemente la hemos demostrado todos los partidos que integramos el Frente de Izquierda-Unidad y de las distintas corrientes internacionales con nuestro pronunciamiento, en su momento, en el voto a Haddad [candidato del PT de Brasil en 2018], que ninguna de las fuerzas apoyó en la primera ronda, pero entendimos que frente a un balotaje, en el cual estaba planteado el ascenso de un fascista declarado como lo es Bolsonaro (aunque no haya logrado imponer un régimen fascista, es claro que Bolsonaro, por lo menos, tiene esa tentativa planteada en avanzar en un cuadro de destrucción, de regimentación de las organizaciones obreras), todos coincidimos en la necesidad de batallar o definirnos en el voto concreto en ese balotaje por el voto a Haddad, a pesar de que incluso éste no era ni siquiera la expresión de izquierda en el propio PT, de ninguna manera, pero entendimos que había que asestar un golpe y nos posicionamos en ese sentido. A pesar de eso, naturalmente Bolsonaro ganó, pero indudablemente es la expresión de una definición táctica.

Ahora bien, cuando nosotros estamos discutiendo el problema de los partidos amplios y los partidos de tendencia, y de los frentes amplios, el problema de la táctica, tenemos que tener mucho cuidado porque en nombre de las tácticas se han hecho las peores porquerías y, por lo tanto, la izquierda avanza en un proceso de disolución política en variantes tributarias al nacionalismo y en variantes tributarias al frente popular. Cuando Trotsky defendía el planteo del entrismo en las grandes organizaciones obreras, en los grandes partidos obreros, hay que señalar que eran grandes partidos obreros y que, incluso como consecuencia de un cuadro revolucionario más general, esos partidos giraban a la izquierda e incorporaban a sus filas a miles y a miles de trabajadores y, por lo tanto, de lo que se trataba era de disputar esa base obrera para ganarlos a una perspectiva revolucionaria. ¿Es el caso del Psol en Brasil?, entendemos que no. ¿Es el caso del NPA en Francia?, entendemos que no. El Psol de Brasil gira a la derecha y no incorpora a las masas a las bases trabajadoras como una organización militante; el Psol de Brasil es un conglomerado de organizaciones que tiene como objetivo, por sobre todas las cosas, la disputa por tal o cual cargo parlamentario; avanza hacia la derecha, como lo demuestra hoy el acuerdo que está cerrando con el PT, y todo el planteo que está haciendo el Psol de avanzar en un frente de características amplias o democráticas sobre el planteo que tiene, frente a Bolsonaro, de llevar adelante un impeachment. Claramente, el Psol gira a la derecha, pero no ahora, en 2016, el Psol llevó como candidata a Erundina, que tiene una larga historia de colaboración y de integración de gobiernos capitalistas, que incluso han reprimido a los trabajadores, como la enorme huelga de los trabajadores del transporte, una huelga de nueve días, cuando ella misma fue, por el PT, intendenta de San Pablo, y luego se pasó al Partido Socialista e integró el gobierno de Itamar Franco, y esa fue la candidata del Psol en 2016. Y los compañeros de las organizaciones que están acá, como el MRT, integró las listas del Psol de 2016 y 2018, y también los compañeros de la UIT, los compañeros de la LIS.

Entonces, nosotros entendemos que este es un problema delicado, porque incluso los compañeros que integran como un bloque de izquierda dentro del Psol han definido como su planteo el del “retorno a los orígenes” del Psol, lo han definido en un documento programático y el Psol surge justamente reclamando el retorno, recuperar el PT de los orígenes. Es decir, el Psol surge planteando recuperar el PT de los orígenes, y ahora que el Psol se va a la derecha junto con el PT, tenemos un sector de la izquierda del Psol que reclama volver al Psol de los orígenes, y por esa vía tenemos a la izquierda colocándose como furgón de cola del frentepopulismo encarnado por el PT, que siendo gobierno indudablemente llevó adelante una política antiobrera; incluso antes de asumir, el primer gobierno del PT ya había pactado con el Fondo Monetario Internacional.

Entonces, desde el punto de vista del Partido Obrero entendemos que detrás de este planteo de tácticas se sacrifica una estrategia política fundamental, que es la estrategia de la lucha por la independencia de los trabajadores. Este es el punto fundamental. Y el punto fundamental, porque nosotros tenemos la caracterización de que lo que se incuba en América Latina es la segunda ronda de rebeliones populares. Entonces, el debate es: ¿necesitamos partidos amplios o necesitamos partidos de combate para intervenir en la próxima ronda de rebeliones populares? El debate es: ¿necesitamos informativos de izquierda o necesitamos prensas revolucionarias que sean un factor de organización de la vanguardia obrera en toda una lucha política contra los gobiernos de los capitalistas e incluso contra la centroizquierda, que juega un papel de confusión entre los trabajadores? ¿Necesitamos proyectar figuras electorales y figuras parlamentarias, o necesitamos crear, formar los cuadros obreros revolucionarios, los voceros obreros y socialistas, los tribunos de la clase obrera para dirigirse al conjunto de la clase trabajadora y el pueblo? Desde el punto de vista del Partido Obrero, cuando hablamos de la construcción de un partido de combate, de lo que estamos hablando es de esto. Este es el aspecto fundamental en la actual lucha política de América Latina. Insisto con el planteo de los frentes amplios, el papel de los frentes amplios es completamente negativo. Y los compañeros de la UIT tienen una experiencia en el Frente Amplio ahora en Perú, y nosotros hacemos una valoración, naturalmente desde un debate fraternal como se desenvuelve en una conferencia como ésta. Entendemos que no es progresivo en los ángulos incluso que se desarrollaron en la propia campaña electoral en Perú, con eje en la corrupción.

Entonces, nosotros queremos discutir estos problemas de estrategia política, que han sido volcados en un documento que hemos elaborado el Partido Obrero, el GAR de México, la agrupación Vilcapaza de Perú, la Fuerza 18 de Octubre de Chile, la agrupación León Trotsky de Uruguay, la Juventud Obrera de Costa Rica, la Agrupación de Trabajadores Bolivianos, hemos elaborado un documento donde fijamos estos principios políticos, este programa y esta estrategia, y la colocamos a consideración al debate al conjunto de las organizaciones que estamos acá.

Ahora bien, dicho esto, es fundamental y crucial la continuidad de esta Conferencia Latinoamericana, porque nosotros podemos dar estos debates de estrategia política, pero nosotros queremos que esto continúe, en tanto y en cuanto nosotros tengamos un marco de acción común, de iniciativas de lucha en común y que le pongamos fecha a una nueva Conferencia Latinoamericana; podemos seguir discutiendo, incluso a través de un boletín, las divergencias que tengamos, los debate que tengamos, pero estaríamos llevando adelante una acción y una lucha de la izquierda para abrir paso a la perspectiva por la cual, entendemos que luchamos los que estamos acá, que es la lucha por el gobierno de los trabajadores, que no es más que otra cosa que la expresión popular de la dictadura del proletariado y la lucha por la unidad socialista de América Latina.

Muchas gracias y saludo el debate.

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