30/05/1995 | 449

Nuevas huelgas docentes en Bolivia

Más del 80% del magisterio urba­no de Bolivia acaba de cumplir un paro de 24 horas para repudiar la con­tinuidad del encarcelamiento de los dirigentes del sindicato docente de La Paz y el apaleamiento de Vilma Plata, dirigente de la docencia paceña y del POR. El gobierno no está cumpliendo con el pago de los salarios de marzo. En los últimos días, los maestros de Cbuquisaca comenzaron una nueva huelga indefinida hasta el pago de los salarios atrasados y los sindicatos do­centes de La Paz, Oruro, Sucre y Poto­sí cumplieron paros de 24 horas. La Confederación Nacional de maestros urbanos votó también la realización de huelgas de hambre en todos los departamentos y, justamente el mis­mo día del paro de los docentes urba­nos, la central de los maestros rurales se reunía para decidir sus propias me­didas de fuerza.


En la madrugada del 19 de mayo, más de un centenar de policías irrum­pió en el «Centro de Orientación Fe­menina”, el penal donde se encontra­ba encarcelada desde hace ya dos me­ses Vilma Plata, dirigente docente de


La Paz. Los represores pretendían obligarla a terminar con la huelga de hambre que estaba cumpliendo en protesta por su detención. Según rela­tó una de las presas en ese penal, “se la arrastró desde el tercer piso y su cabeza iba rodando como una pelo­ta: entonces esta señora por los siete días de huelga se desmayó, y con palabras soeces la estaban sacando en ropa interior”( Presencia, 20/5). El salvajismo de la acción, despertó la inmediata solidaridad de las demás presas, que fueron brutal e indiscrimi­nadamente reprimidas.


El secretario de Régimen Interior “reivindicó la acción policial” (ídem) contra Vilma Plata… al tiempo que el ministro del Interior condecora­ba a los policías que intervinieron en la represión de las manifestaciones y movilizaciones de los docentes duran­te la huelga indefinida. La burocracia sindical no interrumpió ni un solo minuto las negociaciones con el go­bierno en repudio a la represión…


Cuando dos días después de la golpiza, Vilma Plata compareció ante el juez, denunció la intención del go­bierno de eliminarla físicamente (Pre­sencia, 20/5). La denuncia ha sido corroborada por una detenida, que declaró que “cuando nosotros recla­mábamos, nos dijeron por qué esti­bamos defendiéndola, que ella de­bería morir como un perro» (Pre­sencia. 20/5).


Por la inmediata libertad y uno de los procesos judiciales contra Vilma Plata y de todos los docentes y sindica­listas detenidos; ahajo el Estado de Sitio.

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