15/04/1999 | 622

Otan, cómplice de la matanza «étnica»

Clinton acaba de asegurar que su objetivo en los Balcanes «no es económico sino humanitario» (Clarín, 13/4). La frase tiene todas las características de un ‘desliz’, pues se supone que para una democracia nunca podría ser de otro modo.


Pero para que la intervención imperialista pudiera tener un carácter humanitario, debería asegurar la libertad nacional de Kosovo, algo que está muy lejos de defender. Kosovo fue el escenario donde se inició la ofensiva nacionalista de Milosevic, en 1989, que llevó a la disolución de Yugoslavia. En ninguno de los planteos diplomáticos que está realizando la Otan en la actualidad, figura la autodeterminación para los kosovares; más bien se está discutiendo una partición de su territorio, que conformaría las aspiraciones de Milosevic.


El año pasado, denunciamos desde estas páginas que la Otan había estimulado al ejército de liberación de Kosovo (ELK) a iniciar acciones ofensivas con la indisimulada intención de permitir su aniquilamiento por parte del poderoso ejército yugoslavo (Prensa Obrera Nº 597, 20/8/98). Esta presunción se encuentra confirmada por un especialista de los Balcanes, Tim Judah, de notorias simpatías por la Otan. Comentando el levantamiento kosovar de julio del ‘98 señala que «casi todo el mundo en Kosovo cree que cuando el ELK empezó a anunciar a quien quisiera escucharlo que su objetivo era formar una Gran Albania, Milosevic recibió ‘luz verde’ por parte de las potencias de la Otan para liquidarlo… A partir del momento en que los operadores políticos occidentales comenzaron a temer que cualquier acción que emprendieran podría llevar a una victoria del ELK, decidieron que lo mejor era no decir nada mientras la guerrilla albanesa era por lo menos reducida en forma drástica» (The New York Review of Books, 8/10/98). Es así que, a fines de julio pasado, las fuerzas de seguridad de Milosevic encararon una represión en gran escala que concluyó con el retiro del ELK de las zonas que ocupaba y el incendio de los pueblos que lo habían albergado.

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