15/07/2015 | 1372

Palestina: a un año de la invasión de Gaza


A un año de la operación «Margen Protector» que devastó la Franja de Gaza y dejó más de 2.200 palestinos muertos y 11.000 heridos, «los incidentes se extienden como la pólvora por Cisjordania y Jerusalén Oriental», según la corresponsal de Clarín (4/7). Al menos dos palestinos perdieron la vida en recientes enfrentamientos. En uno de ellos, un joven de 17 años fue fusilado por fuerzas de seguridad israelíes. Las autoridades israelíes han suspendido la autorización general para acceder a la Explanada de las Mezquitas durante el Ramadán, lo que elevó la cantidad de incidentes y protestas, a pesar de que Israel tiene en Cisjordania 361 puestos de control móviles y 96 fijos. Según autoridades del Ministerio de Defensa Israelí, durante 2014 se registraron 1.834 ataques frente a los 683 de 2012, aumentando exponencialmente durante estas semanas.


Colonización


A un año de «Margen Protector», en la Franja de Gaza el desempleo trepa al 45% y crece hasta el 65% entre los jóvenes adultos (tasas más altas del planeta), y 8 de cada 10 gazatíes depende de la ayuda humanitaria. Sólo el 2% de toda la ayuda financiera mundial (5.400 millones de dólares prometidos por las monarquías islámicas) llegó a tierras palestinas. Y aunque la ONU denuncia violaciones de Israel, el 71% de la ayuda anual destinada a la zona termina en manos de empresas israelíes (a este ritmo, y si no media una nueva invasión, la reconstrucción de Gaza llevaría veinte años más). El bloqueo de ocho años, cumple la función de limpieza étnica y monopolio sobre el flujo de mano de obra y capitales.


El crecimiento de la colonización en el último año, según informa la Corte Criminal Internacional, se basa en la confiscación de tierras, la demolición de casas, la expansión de los asentamientos, construcción militar en tierras privadas, anexiones y la apropiación de recursos como el agua potable y la irrigación para agricultura. Se busca expandir los asentamientos e imponer controles y restricciones a las comunidades palestinas (www.poica.org). Esta política de expulsión lleva al crecimiento de campamentos como el de Yarmuk (Siria) donde, en los últimos tres años, murieron 1.093 refugiados por hambre.


Ruptura


Los gazatíes no sólo denuncian la represión sionista, sino también la colaboración de la Autoridad Palestina (AP). Un documento señala que ésta «está trabajando en un política sistemática dirigida deliberadamente a destruir Gaza, en un intento de causar el colapso de los servicios públicos (…) el manejo financiero del presidente Mahmoud Abbas, cuando se trata de la Franja de Gaza, consiste en la implementación de una política exclusivista, discriminatoria y marginalizante contra la población» (Al-Monitor, 10/7). A esto se agrega la colaboración de inteligencia contra el terrorismo de la AP con Israel, fijada en los acuerdos de Oslo de 1993, supervisados por Estados Unidos. Según un informe de defensa israelí, «en 2014 se desarticularon 130 células de militantes palestinos, en su mayoría de Hamas, y en lo que va de 2015 se han interceptado otras 60 células» (El País, 3/7). Estos elementos influyen en la reciente ruptura del gobierno de unidad palestino entre Hamas y Al Fatah. Hamas enfrenta una encerrona: sin acuerdo con Al-Fatah, sin financiamiento de Irán, con la ayuda humanitaria por mar bloqueada y con los túneles hacia Egipto cerrados.

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