21/08/2003 | 814

Paraguay: Duarte, Lula, Kirchner

Kirchner, Lula y otros ocho mandatarios latinoamericanos viajaron a Asunción para asistir a la asunción del mando del nuevo presidente paraguayo, Nicanor Duarte Frutos, y, por sobre todo, para darle apoyo político.


Duarte ganó las elecciones con las consignas de «guerra a la corrupción» e «impunidad cero». Poco antes de asumir anunció que «varios miembros de la Corte deberán irse». Según el Financial Times, conquistó al electorado por «su origen obrero, su discurso nacionalista y su retórica anti-globalización mechada con frases en guaraní» (15/8). Para aumentar las semejanzas con Kirchner, Duarte encabeza una pequeña fracción interna del partido del poder – el Colorado – , como el santacruceño; carece de mayoría parlamentaria propia y estará obligado a negociar cada ley con la oposición liberal y con cada una de las fracciones de su propio partido.


Este hombre, «que por primera vez ha generado un optimismo creciente en Paraguay» (ídem), «también impresionó al Banco Mundial y al FMI».


La situación paraguaya, sin embargo, no da lugar para contentar, al mismo tiempo, a los acreedores externos y al pueblo guaraní. Paraguay se encuentra en el quinto año de una recesión que ha liquidado miles de empleos y que ha llevado la miseria popular a niveles pavorosos. En Asunción, en los últimos cinco años, se ha duplicado el número de personas que vive en la extrema miseria. Al mismo tiempo, las finanzas públicas están en rojo y Paraguay registra atrasos en los pagos de una deuda externa impagable (50% de su PBI). El entrelazamiento de las fuerzas armadas, la policía, los jueces, la burocracia estatal y los partidos con los negocios del contrabando y, más recientemente, con los secuestros extorsivos, ponen en evidencia una aguda descomposición del aparato estatal.


«América del Sur está en un alzamiento» (Financial Times, 15/8). Con la inestabilidad política en Venezuela, los recientes levantamientos populares en Perú y Bolivia y la situación argentina irresuelta, «los problemas políticos y económicos de Paraguay, si no son resuletos, pueden convertirse en un chispero regional» (ídem).


Kirchner y Lula fueron a apoyar a Duarte, en defensa propia.

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