Perú: levantamientos populares contra el ajuste de Castillo

Agrupación Vilcapaza

Protesta en Ucayali

Camioneros, colectiveros, taxistas han salido a ocupar rutas y realizar marchas contra los aumentos en los combustibles.

Comunidades campesinas también se movilizan contra los aumentos abusivos en el precio de los fertilizantes y la falta de apoyo del gobierno a las pequeñas producciones que trabajan para el consumo popular en el mercado interno.

El gobierno decidió enfrentar estos reclamos con la represión. Intentando el desalojo de los cortes de ruta. Sorpresivamente, ayer martes, el presidente Pedro Castillo decretó un “toque de queda” para el área metropolitana de Lima y El Callao, que prohibía la salida de la ciudadanía a la vía pública. Intentó impedir que las manifestaciones que se originaron en las zonas agrarias (Huancayo en primer lugar) se extiendan a los grandes centros poblacionales.

Pero… echó nafta al fuego. La agitación y el inicio de movilizaciones en la capital llevó a que apresuradamente Castillo levantara el “toque de queda” 6 horas antes de que venciera el período de vigencia decretado.

En Perú hay sectores de izquierda y centroizquierda, que comparan la situación convulsiva creada con la que sufrió Salvador Allende en 1973. Sostienen que justamente fue el paro de transportistas la columna vertebral del golpe de Estado contra el entonces presidente “socialista”. Pero, en la tierra de Mariátegui, Castillo no ha tomado ninguna medida contra la derecha. Al revés, concilia con ella y con el gran capital organizado en la central empresaria Confiep. Las promesas de nacionalizaciones del gas de Camisea, las transnacionales mineras, eliminar el Tribunal Constitucional y otros organismos igualmente reaccionarios, convocar a una Asamblea Constituyente, etc. duermen el sueño de los justos. En otras palabras, Castillo se ha convertido en un agente político de los grupos de poder económico. Y es por eso que tiene al FMI como orientador de la política económica del país.

La guerra promovida por la imperialista OTAN en Ucrania es el detonante directo del alza del precio de los combustibles, de los fertilizantes, de los alimentos y del aumento general del costo de vida que golpea a la población trabajadora y explotada. Esa es la causa de estos levantamientos populares que tienden a trascender a los camioneros y extenderse en forma violenta a toda la población: bloqueo de carreteras en varias ciudades, destrucción de la municipalidad provincial de Huancayo, incendio de los peajes abusivos en Ica, etc., en varias regiones del país; campesinos y la juventud trabajadora de estas zonas fueron hace 8 meses las bases electorales del presidente Castillo.

Las consignas reivindicativas

La consigna de la renuncia de Castillo no es generalizada. Está tratando de ser instrumentada por sectores de la derecha que viene empeñada en este propósito golpista desde antes que asumiera la presidencia. Dos veces logró que el parlamento discutiera la “vacancia”-destitución presidencial (y en ambas fue rechazado). Afirman que es por su incompetencia y que la destitución es para resolver los problemas de las masas.

Las demandas centrales que levantan las movilizaciones son por la reducción del precio del combustible, eliminación de los peajes, legalización de taxis colectivos, fertilizantes baratos y apoyo económico para los agricultores y reducción del precio de los víveres de primera necesidad.

El premier Aníbal Torres y el ministro Roberto Sánchez anunciaron una tregua hasta el jueves 7 con los transportistas de Huancayo, Junín, con miras a encontrar una salida ante el incremento del combustible y los productos de primera necesidad. Decretaron que la gasolina de 84 y 90 octanos queda exonerada del impuesto selectivo al consumo y que Indecopi (Instituto de Defensa de la Competencia) fiscalizará el mismo. También decretaron un aumento del sueldo mínimo. Pero esta “tregua” pactada sin consulta a las bases fue desoída y la movilización se profundizó. El aumento del salario mínimo es… mínimo. Muy lejos del mínimo de subsistencia que algunos sectores sindicales fijaron en 1.500 soles. Y encima, la tercerización y la precariedad laboral dejan fuera del exiguo aumento a la mayoría de los trabajadores del transporte y del campo que trabajan de manera informal.

Ciudad de Chiclayo

“Y ayer sucedió lo previsto. En trece regiones hubo bloqueos de carreteras, suspensión de clases presenciales… En Lima metropolitana estuvieron paralizadas la Carretera Central, Panamericana Sur y Norte. En Huaycán, una escena que reflejó la falta de soluciones de parte del Gobierno fue cuando el ministro de Defensa, José Gavidia, fue a conversar con los dirigentes y les comunicó que el ISC [impuesto al consumo] estaba exonerado y que el SMV [salario mínimo] se incrementó a S/ 1.080… Los transportistas le increparon que esta medida no se refleje en los precios de los combustibles y consideraron insuficiente el aumento del salario mínimo porque esto solo beneficia a los empleados en planilla” (La República, 5/4).

Luis García, presidente de la Corporación Regional de Taxis de Lambayeque, dijo que de los 35.000 transportistas que hay en su región, el 77% se sumó a la protesta. “Si bien el Ejecutivo suspendió temporalmente el ISC, no fue para toda la bancada de combustible, tal es el caso del GLP [gas licuado], ya que de S/ 100 de compra, son S/ 40 de impuestos. No hay equidad, además el costo de la canasta familiar sigue aumentando”, lamentó.

Se extiende la protesta

En Trujillo, las movilizaciones fueron convocadas por la Coordinadora Regional de Transportistas de La Libertad (Coretralib), del gremio de taxistas, la Central Regional de Transporte Urbano (Certrull) y el Consorcio Empresarial del Norte. La Panamericana Norte también fue bloqueada por los transportistas de servicio urbano a la altura del ingreso al distrito de Moche. HCO TV Huamachuco informó que también se instalaron piquetes en la sierra de La Libertad en Cerro Blanco, Shirán, Otuzco, Quiruvilca, Shorey y a la salida de Huamachuco.

Los transportistas de Trujillo se sumaron a las protestas

Áncash también fue otra región con fuertes protestas. Un grupo de autocolectivos intentó allí bloquear la vía que une los distritos de Nuevo Chimbote y Chimbote. También hubo protestas en las regiones de Ucayali, San Martin y Huánuco (aquí los transportistas se enfrentaron con la policía y apedrearon la municipalidad). En el Sur, en Cusco, Madre de Dios y Puno, también hubo bloqueos de carreteras. Lo mismo en el Centro del país, en Apurímac, una zona fundamentalmente agrícola.

Medidas desesperadas y toque de queda

Las estaciones expendedoras de combustibles no están siquiera reflejando las débiles reducciones de precios anunciadas por el gobierno. Es por eso que el Ministro de Defensa pidió a los empresarios “poner el hombro”. El gobierno se limitó a tuitear que la gasolina de 90 octanos bajará de S/ 19,01 a S/ 15,61 y la de 84 de S/ 18,68 a S/ 14,71.

Los transportistas exigen que los aumentos sean derogados, que la tarifa retorne al precio previo al conflicto Ucrania-Rusia. “Cuando empezó este conflicto la gasolina costaba S/ 12 a S/ 14 y ahora va a costar S/ 18. Aún es inadmisible todavía para nosotros”, refutó Alexander Cornejo, de la Federación de Taxistas de Arequipa. A eso se suma que las protestas también son por el precio del GLP.

Castillo, en vez de apelar a una movilización nacional contra los monopolios que controlan el comercio exterior (exportación de minerales y productos agrarios, importación de combustibles y fertilizantes) apela al toque de queda y la represión reforzando el carácter militarista que le viene imprimiendo a su gobierno. Tampoco plantea la expropiación de las parasitarias empresas del peaje que están saqueando al pueblo.

Ya van cuatro muertos por las protestas sociales.

Es la hora de salir por las reivindicaciones obreras y populares

Estamos frente a un gobierno ganado por el confusionismo y transformado crecientemente en pelele de las clases dominantes y la derecha. Hay sectores que se reclaman de la izquierda que le siguen pidiendo que cumpla con las promesas electorales a favor del pueblo. Vana y paralizante ilusión. Siempre los políticos burgueses “prometen” para las elecciones reivindicaciones populares que saben que llegados al poder no van a ejecutar. Pero Castillo, con sus organismos represivos ya tiene muertos en su haber. Quiere demostrar una autoridad que no tiene haciéndose el fuerte frente a los trabajadores. Pero está fracasando. Las movilizaciones en curso así lo demuestran.

El camino de movilización por sus reclamos adoptado por transportistas y campesinos debe ser imitado por los trabajadores. Ante la desarticulación sindical existente, es fundamental tomar la iniciativa. Es el momento de salir a reclamar y luchar por las reivindicaciones de los trabajadores: por un salario mínimo de 1.500 soles, por aumentos salariales que compensen el alza del costo de vida y nos lleven al nivel de la canasta familiar, hacer efectivo el pase a planillas, terminar con las tercerizaciones, la precariedad laboral y la superexplotación, un plan de viviendas populares. Bono universal para los desocupados y Sin Techo con montos superiores el salario mínimo.

El asesinato de trabajadores por la represión y las luchas en curso plantean, elementalmente, la necesidad de un paro general de repudio, la renuncia de los ministros y funcionarios responsables de este accionar y la satisfacción de los reclamos planteados. Reclamemos a las centrales sindicales que lo lancen y trabajemos por su organización. No se trata de postergar las luchas tras fines electoralistas para fines de octubre. La lucha es hoy. Es necesario reclamar que rompan con su subordinación al gobierno y convoquen un congreso de trabajadores para discutir y aprobar una posición independiente frente al gobierno que vehiculiza los planes del FMI y la derecha antiobrera y proimperialista y votar un plan de lucha nacional.

En ese marco, los trabajadores debemos discutir una salida política del país en que la prioridad sean las demandas populares. Hay que darle la espalda a las salidas patronales que se están urdiendo, en que una vez más el pato de la boda será el pueblo peruano.

Con este planteo de conjunto, frente a la desarticulación del movimiento obrero, es necesario impulsar su protagonismo en la escena nacional. Organizar la lucha reivindicativa de los trabajadores y explotados: fábrica por fábrica, sindicato por sindicato, asociación por asociación, es fundamental. Asambleas generales que voten pliegos de reclamos dirigidos a sus patronales y planes de lucha para imponerlo.

Ir armando así, la necesidad de plenarios regionales y nacionales de trabajadores y sectores en lucha para coordinar una lucha unitaria contra los intentos que esta nueva crisis sea descargada nueva y brutalmente sobre los trabajadores.