04/01/2021
¡Fuera Sagasti!

Perú: tres obreros muertos

Una débil recomposición del régimen político capitalista.
Por César Zelada Agrupación Vilcapaza

El policía Víctor Bueno Alva se encontraba vestido de civil, con chaleco antibalas y se le incautó una pistola CZ 83 de 9 mm (Foto: Iván Orbegoso/La Industria).

(Publicamos a continuación una colaboración especial enviada por César Zelada de la Agrupación Vilcapaza. Está editada para su comprensión directa por el lector argentino. La lucha que se está desarrollando en Perú plantea la necesidad de reactivar al movimiento de solidaridad de la comunidad peruana trabajadora en la Argentina con sus hermanos de clase.)

Una nueva crisis se desarrolla en Perú por el asesinato de dos obreros rurales por parte de la policía nacional. Como denunciamos en una nota anterior, Sagasti está decidido a frenar el avance de la clase obrera en su lucha por recuperar conquistas perdidas.

Salió a reprimir salvajemente la huelga obrera rural (así como viabilizando proyectos mineros rechazados como el de Tambogrande), declarando el “toque de queda” por las fiestas de fin de año. Para esta recomposición del régimen contó con el aval de las fuerzas represivas, las cámaras patronales y todo el arco político derechista (PP, FP, APP, SP, etc.). Y la complicidad por inacción y charlatanerismo electoral de la izquierda de Nuevo Perú, liderada por Verónica Mendoza, y del Frente Amplio (que dirige el Congreso de la República), de Marco Arana.

Una contundente huelga obrera rural obtuvo un triunfo a principios de diciembre obligando a derogar la antiobrera y antinacional Ley Agraria (Climper) instalada en épocas de Fujimori y ratificada por todos los gobiernos “democráticos” posteriores.

La “derogación” de la ley no fue reemplazada por otra ley que diera satisfacción a los reclamos de los trabajadores. Se trató de una maniobra del poder –en condiciones de una fortísima huelga que conquistó la simpatía de las masas peruanas. Estos se tomaron su tiempo para “estudiar” el “problema” y después de 15 días y dos proyectos rechazados en el Congreso parieron un nuevo monstruo gatopardista. Cambiaron algunas cosas para echar lastre y tratar de mantener lo esencial de las conquistas antiobreras y antinacionales establecidas por Fujimori y ratificadas por Vizcarra antes de caer, con vigencia hasta ¡2030! Los poderes fácticos capitalistas (Congreso, Ejecutivo, Confiep, medios de prensa, AGAP), aprobaron una nueva ley que los trabajadores rechazan.

La nueva ley obrero agraria (N°31.110): del lobo un pelo

Se les brindaría “movilidad y comida” y aumentaría casi en 9 soles la jornada salarial. Una cifra insuficiente: las ganancias de las empresas agroexportadoras son multimillonarias. Solo entre el 2005 y 2020, las empresas dejaron de pagar S/2.900 millones. Además, según el exviceministro de Trabajo, Fernando Cuadros, el índice de productividad entre el 2001 y el 2019 ha sido mayor en 50% que el incremento de la remuneración real promedio.

Junto a la “nueva ley” el poder agroexportador desenvolvió una agresiva campaña publicitaria extorsionando al país de que si se aprobaba la Ley que exigen los trabajadores, las empresas iban a quebrar.

En la nueva ley, además del aumento mencionado antes se le sumará una bonificación no remunerativa del 30% de 279 soles. El jornal diario básico pasaría así de 39,19 a 48,48 soles. Se “sigue licuando la remuneración diaria, la CTS (especie de aguinaldo para los trabajadores de empresas privadas) y las gratificaciones, dejando desprotegido al trabajador en un momento de despido”. En cualquier caso está muy por debajo de los 70 soles que reclamo la huelga de los trabajadores rurales. Por otra parte se mantiene la contratación laboral (inestabilidad estructural) y el sistema de empresas “services” (tercerizadas) para burlar aún más el pago de salarios a los trabajadores. Se continúa con las prácticas antisindicales y se niega el derecho a la “negociación colectiva por rama de actividad”.

Otros aspectos de la “nueva ley” son puramente formales. Por ejemplo se fija la jornada de 8 horas y la semana de 48 horas de trabajo. Pero eso ya estaba en la anterior ley y no se cumplía, obligando a jornadas extenuadoras sin pagar (o en forma reducida) las horas extras, etc. “La nueva Ley es como del Lobo un pelo.»

El dirigente de Camposol, Wálter Campos, dijo que “los obreros del agro se han levantado porque la nueva ley agraria está hecha de migajas salariales” y que el gobierno y su policía son “asesinos” porque matan obreros que solo reclaman sus derechos.

Una ley propatronal y antinacional

Además, la Ley 31.110 restituye ¡hasta el 2027! los beneficios tributarios de los que han venido gozando las empresas (Vizcarra los había extendido hasta el 2030). El impuesto a la renta seguirá reducido a la mitad para las agroexportadoras (miles de millones que el fisco no cobrará). Y las contribuciones patronales a salud también: recién en el 2025 pagaran el 9% que les correspondería.

La policía masacra, la AGAP-patronal maniobra y el movimiento obrero desarticulado

Es así como los obreros afiliados a Fentagro (afiliada a la CGTP), hace tres días, retomaron la huelga (que habían suspendido mientras se debatía la ley en el Legislativo), al ver que la nueva ley era un engaño. Por su lado, la patronal AGAP, dice también “no estar de acuerdo con la nueva Ley”, pero no han vuelto a amenazar con el lockout (paro patronal). En otras palabras, “está contenta”. Mantuvo sus prebendas impositivas y ha “otorgado” solo una pequeña parte de lo reclamado por los obreros.

Esta nueva confrontación con la clase obrera se da en medio de la desarticulación orgánica del movimiento obrero rural. El Comité de Lucha de ICA acaba de declarar la huelga para el lunes 4 de enero.

Para varios fue un error levantar la huelga general de los trabajadores agrarios sin haber obtenido sus reclamos. Con la derogación de la ley agraria (pero sin resolver los reclamos de los trabajadores), las patronales usaron ese tiempo para desmovilizar a los obreros para ganar tiempo y tratar de aislar políticamente de la “opinión pública” (medios de prensa) a los huelguistas, volcando una fuerte campaña propagandística contra los “violentos”. El gobierno instrumentó esa campaña y se preparó para imponer por la fuerza, si fuera necesario, la “nueva ley” teóricamente favorable a los obreros (decretó el “toque de queda los días de fiestas de fin de año”, etc.). Según informan los dirigentes en lucha, en el intento de desalojo en los piquetes obreros en Mendocilla y Valle de Dios, la represión fue brutal y sangrienta, terminando con la vida de Kanuner Rodríguez (16 años) y Reynaldo Reyes (20 años), heridas a por lo menos otras 25 personas (según el jefe de la Oficina Defensorial de La Libertad), así como 40 obreros detenidos (y en el colmo de la hipocresía ahora, el poder mediático, que antes pidió la renuncia de Merino por dos muertos, ahora, le achaca al movimiento obrero la muerte de otros dos peruanos por el conflicto, cuando a todas luces, ha sido responsabilidad del Ejecutivo por su posición pro Elite agroexportadora y explotadora).

“En un primer momento todo era bombas lacrimógenas. No me había percatado que estaban utilizando arma de fuego, como se ve en la foto. Pero de pronto, los manifestantes empiezan a replicar a la Policía y en un espacio más despejado veo un agente policial que dispara y empieza a utilizar el arma hasta en dos oportunidades. Es el segundo que capturé la imagen. Yo en ningún momento he visto que haya disparado al aire, siempre ha sido frontal. Incluso en la toma se ve…”, comentó el reportero gráfico del diario La Industria. Añadió que “el sujeto fue respaldado por la Policía, quienes lo protegían como un escudo. Aseguró que en ningún momento disparó al aire”, (LR, 31/12).

Las maniobras de Sagasti

El presidente Sagasti declaró que “deploramos y rechazamos lo ocurrido en La Libertad. Condenamos a quienes incitan a la violencia (esto contra los obreros huelguistas). Sancionaremos a los policías que desacataron la prohibición de usar armas de fuego” (LR, 31/12). Pero se sabe que la policía no actúa sin órdenes del más alto nivel político ejecutivo. A la vez, se ha filtrado un audio del congresista Combina, de Alianza para el Progreso (APP), “pidiendo meter bala a los huelguistas”,
Sagasti, refiriéndose a la masacre dijo que “iba a convocar a una reunión del Acuerdo Nacional, los partidos políticos, los gremios empresariales y sindicales” para llegar a un acuerdo. Pero… mientras tanto, en tiempo récord, a los minutos, promulgó la “nueva ley”. Lo que implicaría que el Ejecutivo hará una “reunión” con los hechos consumados. Estamos frente a una nueva maniobra para bloquear el reinicio de la huelga general de los trabajadores agrarios. Empezar un “diálogo” que llevará varios días y donde el gobierno ya ha anunciado que planteará modificar algunos aspectos a través de la “reglamentación” que llevaría otro mes más de “estudios” y de “mecidas” donde la correlación de fuerzas seguirá a favor de la derecha económica.

“…Así es. Han instalado una mesa de diálogo para utilizarnos (y calmar las protestas)… Nosotros vamos a designar a la persona que irá a esa reunión, pero no para trabajar en el reglamento sino para plantear la posición de una nueva ley agraria y nuestras exigencias como trabajadores… Hoy sigue una manifestación y son de los compañeros de Ica. Primero vamos a buscar el diálogo con los ministros para que deroguen la nueva ley, si no nos escuchan, vamos a salir con mucha más fuerza…”, manifestó Nelson Huamán, dirigente de Fentagro, rechazando las maniobras del gobierno (Correo).

Las bases en huelga emplazan a la burocracia sindical de la CGTP

Es en el marco de este contexto de ataques gubernamental-patronales contra los trabajadores agrarios, que la CGTP acaba de sacar un pronunciamiento llamando “al Ejecutivo a convocar inmediatamente al diálogo social tripartito”. ¡Bingo! La burocracia de la CGTP ha logrado su objetivo: Sagasti convocó a un “diálogo” de “Acuerdo Nacional”. Pero la consigna de la CGTP y de todo el movimiento obrero y popular de Perú debiera ser: apoyo activo total e incondicional a la huelga general de los obreros del campo. plena satisfacción a sus reivindicaciones.

El mismo día que el Congreso aprobó la “nueva ley, Sagasti extendió, por decreto, el derecho de las patronales a continuar con el régimen de “suspensión perfecta” que habilita a despidos masivos, hasta fines de abril próximo.

Sagasti es un títere de las patronales y un represor verdugo de los trabajadores: fuera sagasti y su gobierno. ¡que se vayan todos! asamblea constituyente (con poder).

En el plantón del 31 de diciembre en la Plaza San Martin, un dirigente obrero rural de la zona en conflicto (Valle de Dios), Paul Lazarez, habló por celular, para denunciar que la policía está bombardeando las casas de los pobladores aledaños a la misma vez que emplazó a que la CGTP que no haga solo declaraciones, sino que convoque a una “medida contundente de lucha como un Paro Nacional”.

Tiene razón el dirigente de Valle de Dios. La huelga obrera rural se dio por decisión de las bases. Durante 20 años la burocracia sindical ha actuado como furgón de cola de los gobiernos de turno, pidiendo “diálogo” y participando del Acuerdo Nacional y el Pacto Perú, que son espacios de colaboración de clases, con resultados desfavorables para los trabajadores.

Basta de declaraciones de “solidaridad” de diputados y partidos (incluyendo a varios que se reclaman de izquierda”): hay que pasar a la acción directa, movilizarse en apoyo a los huelguistas, contra la ley agraria antiobrera, por cárcel, juicio y castigo a los asesinos de policías.

Hay que resaltar que días antes, el movimiento Secundaria Combativa (SC), ha estado realizando una campaña de solidaridad con el movimiento obrero a través de banderolazos en puntos claves de la ciudad.

Militares desbloqueando la carretera bloqueada por los trabajadores rurales

Por un encuentro obrero y popular que plantee Paro Nacional ¡Fuera Sagasti!

Lorena Chavera, secretaria general de la Federación Textil (FNTTP), planteó la renuncia del presidente Sagasti con un cartel en la mano que decía “Sagasti y Merino, los mismos asesinos”.
Si al aventurero golpista de Merino se le exigió su renuncia por tener dos jóvenes muertos (Inti y Jack), el conjunto del movimiento obrero y popular debe plantear echar al presidente Sagasti que ya se ha cobrado tres vidas obreras rurales asesinadas.

Sagasti no se va ir por las declaraciones que hagan algunos dirigentes. Hay que echarlo con un plan de lucha, un paro nacional, en perspectiva de la huelga general. Es trascendental que el propio movimiento en huelga se coordine regionalmente para superar divisiones, cooptaciones e intrigas patronales. Y se coordine nacionalmente con los sindicatos y con la vanguardia combativa y convoquen a un urgente encuentro obrero y popular para reclamar a la CGTP y demás centrales que rompan con su política de conciliación de clases -el “diálogo” del “Acuerdo Nacional” es una trampa desmovilizadora. Y desarrollar un plan de combate que articule las luchas (paros en Tambogrande, Las Bambas, Ayacucho, sindicatos de Backus, Ripley, Saga, Gloria, etc.), hacia un paro nacional combativo.

En esta nota

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