31/01/2002 | 739

Piquetazo en Uruguay

Los trabajadores uruguayos le han pegado una sonora cachetada al gobierno hambreador de Jorge Batlle. Más de 30.000 marcharon en una caravana convocada por el PIT-CNT hacia la ciudad de Maldonado, en repudio al aumento del IVA, de los combustibles y de las tarifas telefónicas, y la rebaja de los salarios de los empleados públicos de mayores sueldos, decretado por el gobierno. Es que no se trata sólo de un nuevo golpe a los bolsillos populares sino también de una nueva vuelta de tuerca a la recesión, que ya ha llevado la desocupación al 15,5%, un récord histórico para el Uruguay.


La caravana arrancó en Montevideo con 15.000 trabajadores y estuvo precedida por un paro con fuerte repercusión en el comercio, los bancos y la administración pública. A lo largo de la ruta, la movilización fue saludada por varios miles de trabajadores, muchos de los cuales se sumaron a la caravana. Otros llegaron a Maldonado desde distintos puntos del interior uruguayo.


Un hecho muestra la elevada «temperatura» del humor popular: sin excepción, todos los medios de comunicación coinciden en señalar que la movilización ganó un enorme respaldo popular y varios miles de asistentes cuando el propio presidente Batlle prohibió al PIT-CNT llegar al balneario de Punta del Este, destino original de la caravana. Pese a las amenazas y a la campaña de miedo montada desde el gobierno (con rumores sobre la presencia de (sic) «infiltrados argentinos» y a la desmedida presencia policial, la caravana «superó todas las expectativas previas» (Crónica, 26/1).


Un párrafo aparte merece la conducta del Frente Amplio-Encuentro Popular frente a la movilización obrera. Según el frenteamplista Brecha (25/1), «(En) algunos sectores frenteamplistas (se escucharon) expresiones poco entusiastas hacia la movilización (…) la izquierda encuentrista apeló (…) a su cada vez más incorporada ‘cultura de gobierno’ para evitar un pronunciamiento de respaldo explícito a la marcha». En pocas palabras, el FA se alineó con el gobierno, contra los trabajadores.


El gobierno de Batlle acusó el golpe: el decreto de los tarifazos, los impuestazos y la rebaja salarial fue anulado… por ahora. Ahora el gobierno colorado pretende hacerlo pasar por el parlamento, con la complicidad del Partido Blanco y el Frente Amplio.

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