22/08/2013 | 1282

Por un salario mínimo igual a la canasta familiar

Víctor, Prensa Obrera del POR

Tras varias ofertas realizadas por el Ejecutivo, el Congreso aprobó en forma unánime el proyecto de ley que reajusta el salario mínimo a 210.000 pesos mensuales (400 dólares). Como era de esperar, el proyecto del gobierno empresarial fue saludado por la Coalición. José Miguel Ortiz, del PS, dijo: "Se hizo justicia, nosotros siempre hemos planteado los 210.000 pesos", que enfrentar las demandas de los trabajadores y se protegen con este miserable piso salarial.


La CUT


Aunque la CUT envió señales de todos colores para que el gobierno le abra las puertas para analizar en conjunto el porcentaje del alza al salario mínimo, luego del portazo, Bárbara Figueroa, la presidenta, no incluyó la reivindicación en la movilización del 11 de julio, la cual se centró en promover la candidatura de la "nueva mayoría", en referencia al apoyo a la centroizquierda para las elecciones de fin de año.


La CUT propone un reajuste que llegue a los 250.000 pesos. ¿Podrá un trabajador mantener a su familia (alimentación, estudio, vestimenta, luz, agua, gas, pasajes, dividendo o arriendo) con ese sueldo? Sin embargo, la presidenta de la CUT insiste en los 250.000 pesos, con una propuesta más digna de un dirigente empresarial que de los trabajadores: "insistiremos además en los elementos que nos parecen fundamentales, es decir que este debate se haga complementado con un bono de carácter transitorio para las pymes, de tal manera que puedan sostener sin ninguna dificultad el mayor aumento del salario mínimo" (Bárbara Figueroa, 4 de julio 2013). Mínimo de hambre y subsidio al capital con dinero de los propios trabajadores (impuestos).


Las Pymes prestan servicios a las municipalidades, a las grandes industrias, "maquilando" el sueldo al trabajador. Más del 50% de los trabajadores dependen de las empresas contratistas y sobreviven con sueldos miserables, sin posibilidad de sindicalizarse y negociar colectivamente. Las Pymes, al igual que el trabajo tercerizado, no son ningún beneficio para el trabajador, es un negociado que debemos denunciar y no apoyar con más recursos económicos.


Por una canasta de consumo familiar


El poder adquisitivo del sueldo de un trabajador debe estar directamente relacionado con el valor del costo de los productos alimenticios y servicios de consumo que necesita su hogar. Esto es lo que llamamos una canasta de consumo familiar y que, por supuesto, debería ser el reflejo del salario de un trabajador. Ahora, lo más cercano es la canasta básica de alimentos y fue diseñada durante la dictadura militar hace 25 años, la cual corresponde sólo a una parte de la canasta de consumo familiar y se ha mantenido hasta la fecha de hoy. Estos productos y valores fueron diseñados bajo los dictados de la política económica del Fondo Monetario Internacional, que actúa a través de las Naciones Unidas y nos llega por medio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).


El primer estudio de presupuesto familiar, realizado por el Sernac en 2012, reflejó que los servicios básicos como vivienda, alimentación y transporte se llevan más de la mitad del presupuesto de la familia. Desde luego, este estudio no dice cuánto dinero suponen esos gastos. Además, aparecen como prioridad las telecomunicaciones. Según antecedentes reunidos en 2001, el tamaño promedio de un hogar era de 4,21 personas. Si se considera ese tamaño, una familia promedio requeriría 160.734 pesos mensuales sólo para cubrir las necesidades alimentarias básicas. De aquí surge que, computado los gastos extra-alimenticios, el costo de la canasta familiar no sería inferior a 450 mil pesos (900 dólares).


La importancia de esta reivindicación, por un salario mínimo igual a la canasta de consumo familiar, es fundamental para todos los trabajadores, porque de ésta depende el bienestar familiar y el futuro de sus hijos. La aprobación del Congreso de los 210.000 pesos y la propuesta que ha surgido de la burocracia sindical de 250.000 pesos son sueldos muy por debajo del consumo real de un hogar obrero, sólo pretende desviar a los trabajadores de la lucha por el salario, entregando al movimiento obrero a los empresarios, sometiéndolos a la miseria y la pobreza. Ante la bancarrota capitalista, se hace necesario levantar una alternativa obrera, con un programa unitario y clasista para realizar las luchas reivindicativas urgentes del movimiento obrero y las masas explotadas de nuestro país.


  • Por un salario igual a la canasta de consumo familiar.

  • No más trabajo subcontratado, pase a planta de todos.

  • Por un sistema previsional financiado por los empresarios, bajo gestión de los trabajadores, no más AFP.


Concepción, 17/8

En esta nota

También te puede interesar:

“Pongamos en pie una alternativa política independiente de las y los trabajadores”.
Una verdadera "zona de sacrificio" ambiental y sanitario.
Debates y conclusiones de la charla-presentación de la revista En Defensa del Marxismo.
Día del Migrante. América Latina, una realidad común.
Presentación de la revista En Defensa del Marxismo N°57, con Pablo Heller.