17/02/2021

Qué clase de oposición hay que construir contra Putin

La crisis rusa.

Las recientes movilizaciones que tuvieron lugar a lo largo y ancho de la Federación Rusa a favor de la libertad de Alexei Navalny fueron severamente reprimidas por el gobierno, con un saldo de miles de detenidos.

El emergente de las manifestaciones fue la detención de Navalny, que como ya lo señalamos en otro artículo es un opositor a Putin, derechista y xenófobo, cuya denuncia y publicación en las redes de un video sobre la propiedad de Putin de un palacio fastuoso a orillas del Mar Negro, de un valor de 1500 millones de dólares, despertaron la repulsa y la ira por parte de una franja importante de la población rusa, circunstancia que se puso de relieve en las movilizaciones de un modo limitado.

En el fondo de la beligerancia creciente de la población rusa está el enorme abismo social y económico entre la oligarquía gobernante, heredera de la burocracia staliniana, que se refleja en que la misma que abarca el 1% de los habitantes rusos acapara el 74,5% de las riquezas. Esto, en el contexto del dominio financiero creciente del imperialismo cuyo exponente es el Citibank, e incluso de la dependencia en materia armamentista de Alemania y Francia y la presencia de la Basf alemana que posee el 51% del paquete accionario de Gazprom, junto a un paquete accionario del 20% en la petrolera rusa Rosneft por parte de la petrolera británica BP. Esta situación se ha venido agravando a partir del proceso de restauración capitalista iniciado en 1991 que ha llevado a la desindustrialización de Rusia primarizando su economía. Los datos sobre el nivel de vida del pueblo ruso son elocuentes: el PBI per cápita es de 10.346 euros, lo cual coloca a Rusia en el puesto 63 del ranking, teniendo sus habitantes un bajo nivel de vida.

El papel de la guerra comercial en la crisis política rusa

Ya se ha señalado en las páginas de Prensa Obrera que la asunción de Joseph Biden a la presidencia de Estados Unidos iba a significar una mayor beligerancia por parte del imperialismo, lo cual fue expresado en su discurso inaugural al enfatizar sobre la recuperación del liderazgo norteamericano en el escenario mundial. Es que lejos de haberse aminorado las causas de la crisis capitalista, éstas han recrudecido. Tal circunstancia se ha expresado de un modo casi simultáneo en la puja existente entre la Federación Rusa (Putin) y el imperialismo yanki en el caso de la construcción del Nordstream 2, un gasoducto de más de 2300 km de tuberías dobles desde Rusia a Alemania, una cuestión energética vital también para este último, cuyo avance ha sido del 94% del total de la mega obra. Cabe señalar que existe una disputa entre las empresas petroleras norteamericanas y su propio estado por imponer el suministro de dicho fluido a los germanos, a quienes resulta más favorable el gas ruso por su menor precio. El caso de Navalny ha sido utilizado por el imperialismo norteamericano, que luego de ejercer una enorme presión sobre la Unión Europea ha logrado una condena de la misma a Putin, la cual, sin embargo, no ha dado lugar a la interrupción del gasoducto. Que el caso Navalny es parte de este choque, y del posicionamiento de este derechista y xenófobo en la puja comercial entre Rusia y los yankis se pone de relieve por la denuncia de Navalny contra el ex canciller social – demócrata alemán Gerard Schröder, que forma parte del Consejo de administración del emprendimiento Nordstream2, a quien Navalny ha calificado de “chico de los mandados de Putin”. Es decir que el descontento de un sector de las masas rusas pretende ser canalizado por parte de los liberales derechistas de Navalny hacia un sometimiento mayor de Rusia al imperialismo norteamericano y una aceleración en el proceso de restauración capitalista, en el que Putin pretende sostener un control mayor de la oligarquía estatal gobernante sobre recursos energéticos como el gas y el petróleo, en una disputa con la burguesía y el imperialismo yanki y europeo.

En el cuadro actual de depresión mundial cuyo impacto en Rusia se expresa en el mayor empobrecimiento de la población y el empeoramiento de las condiciones de existencia de la clase obrera rusa (salario mensual de 245 dólares y los empleados estatales la miseria de 125 dólares y ejecuciones hipotecarias por préstamos impagables), el deterioro del bonapartismo putiniano es inevitable, más allá de su triunfo (julio 2020) en el referéndum que permite prolongar su mandato. Por eso prosperan las maniobras políticas de xenófobos y derechistas como Navalny, en el cuadro de la ausencia de una dirección política revolucionaria de la clase obrera y de sindicatos completamente atados al partido de Putin, que actúan como correa de transmisión del régimen bonapartista.

En el cuadro de la agudización de la crisis mundial y de depresión capitalista, de la nueva emergencia sanitaria por la segunda ola del Covid, de la crisis política que asola a Italia, de las recientes huelgas y movilizaciones en Francia y la reciente gran rebelión bielorrusa contra el dictador Lukashenko, con la intervención del movimiento obrero fabril, y con el antecedente de importantes huelgas mineras y estatales en Rusia estamos en presencia de la simiente para el desarrollo y la construcción de un partido obrero revolucionario en Rusia y en las naciones que han formado parte de la Unión Soviética. Parte de este desafío es sacudirse la losa de la burocracia de los sindicatos para transformar a las organizaciones obreras en organismos vitales de la lucha de clases, independientes de la oligarquía gobernante y de los partidos burgueses y stalinistas de la Federación Rusa. El porvenir de la clase obrera rusa reside en retomar las grandes tradiciones históricas de su proletariado para poner en pie organizaciones soviéticas que luchen por el gobierno obrero, en el cuadro del combate por los Estados Unidos Socialistas de Europa.

El papel de la izquierda rusa en la crisis

Como hemos visto, las movilizaciones crecientes contra el bonapartismo de Putin, pretenden ser capitalizadas por la oposición liberal (teñida de nacionalismo xenófobo). La pregunta obligatoria es pues: ¿cuál es el papel que juegan los partidos que se reclaman de izquierda? Si examinamos detenidamente sus puntos de vista podremos extraer conclusiones. El Partido Comunista de la Confederación Rusa (KPRF) creó un movimiento patriótico en 2012 con el sugestivo nombre de “Orden de Rusia” en un frente único de al menos trescientas organizaciones patrióticas y religiosas cuya función es la “preservación de la identidad de Rusia en medio de la globalización”. Un nacionalismo reaccionario y clerical que se opone por el vértice a la perspectiva anticlerical y antinacionalista gran rusa trazada por los revolucionarios de octubre del 17; hay que poner especial énfasis en esta alianza con la iglesia ortodoxa, como expresión reaccionaria del zarismo.

El KPRF es un heredero directo del PCUS stalinista, y de los puntos de vista más reaccionarios de la época dorada de Stalin caracterizada por la opresión de las nacionalidades soviéticas, hundiendo en el lodo los principios de independencia de las mismas defendidos por el bolchevismo. No defiende la necesidad de la revolución mundial, cuando la globalización que menciona pone de relieve la maduración de las condiciones objetivas, y con ellas la descomposición creciente y la inviabilidad del régimen capitalista mundial, con sus manifestaciones de crisis de sobreproducción, guerra de monedas, guerra comercial y una tendencia creciente a un enfrentamiento bélico generalizado, expresando que el capitalismo es un régimen agotado en la medida en que destruye las fuerzas productivas, y que objetivamente debe dar paso a otro que lo supere. Esto es el socialismo, la sociedad sin clases, la ruptura del chaleco de fuerza que implica el capital para el progreso humano. Pues no, el KPRF defiende una salida reaccionaria, el estrangulamiento en la estrechez de las fronteras nacionales. Por eso es que su secretario general, Guennadi Ziuganov, ha dicho que “la propiedad privada es completamente aceptable”. Y en sus discursos evita cuidadosamente a la necesidad de la revolución socialista. Ziuganov ha elogiado al régimen chino, en franco camino hacia la restauración capitalista señalando: “Rusia debe seguir el ejemplo de China, que hoy en día se convierte en el principal centro financiero, económico e industrial”.

Como vemos, las diferencias con Putin son solo de grado, pero no de esencia, lo cual corrobora la pretensión de los stalinistas rusos de una Rusia Grande (imperialista) en el escenario mundial, que en los términos expresados por Putin y la política del PC chino, solo pueden tener lugar en el marco de un ataque a las condiciones de existencia de las masas, en función la restauración del capital. Cabe señalar que esto es mistificado en una de las banderas de este partido que plantea el objetivo de luchar por un “socialismo del siglo XXI”. Esto en consonancia con el régimen chavista venezolano, cuya política basada en la renta petrolera, combinada con la represión a la vanguardia de la clase obrera, en el cuadro de la baja de los precios mundiales de los hidrocarburos, condujo a un desastre descomunal en Venezuela, a una hambruna generalizada lo cual muestra la falacia del socialismo del siglo XXI que no ha cumplido con la condición fundamental de la expropiación del gran capital y de la destrucción del Estado capitalista, no solo manteniéndolo intacto sino fortaleciéndolo. Cabe señalar que al mismo tiempo que el KPRF homenajeaba a Maduro con la medalla de Lenin, el mismo Putin sostiene relaciones especialmente cordiales con el de Maduro (mientras aprovecha la crisis y el bloqueo yanqui para avanzar con políticas neocoloniales de explotación sobre Venezuela).

El programa del KPRF para llegar al “socialismo del siglo XXI”, no plantea la expropiación de la oligarquía restauracionista, ni de los grandes capitalistas, solo se remite a prometer “condiciones favorables para las pequeñas y medianas empresas y la ampliación de las garantías sociales para los miembros de las fuerzas armadas y de la policía”. El planteo de las mejoras a los aparatos represivos es una reafirmación de que tampoco se propone destruir el Estado represivo y restauracionista reconstruido por el mismo Putin en defensa de su régimen bonapartista. No es extraño que su máximo dirigente Ziuganov sea en forma habitual una fuente de consulta de Putin que cuenta con un aparato parapolicial que persigue a feministas y homosexuales llamados “lobos de la noche”. Este partido es también partidario de la represión a la homosexualidad, lo cual le ha valido críticas por parte de su homónimo francés, que recibió sin mosquearse. En esto hay una enorme coincidencia no solo con Putin, un declarado homófobo y con los grupos derechistas y la iglesia ortodoxa con quienes ha integrado un movimiento patriotero, sino con Stalin cuya política de persecución a los homosexuales y la persecución al derecho al aborto provocó el aniquilamiento de conquistas tempranas de la revolución bolchevique caracterizadas por la libertad sexual y los plenos derechos para las mujeres y los homosexuales. Después de todo Putin no es más que un heredero de la más pura raigambre staliniana, cuya función era el espionaje contra el pueblo trabajador en la tristemente famosa KGB.

Algunas rupturas como Comunistas de Rusia o el Partido Comunista de los trabajadores de Rusia (OKP), si bien han intentado rozar una superación del Partido Comunista de la Federación Rusa, se han quedado a mitad de camino. En cierto sentido tienen algunas coincidencias como la defensa del “socialismo del siglo XXI”, como es el caso de la OKP, en cuyo segundo congreso participó un representante del PSUV, del partido gobernante de Venezuela. Por otra parte sus posiciones se centran en modificaciones del régimen de Putin referidas al sistema electoral y a la reforma de la constitución. Al mismo tiempo, reivindican los aspectos (pseudo) progresivos de Stalin y de la constitución staliniana de 1936, momento de la liquidación física de la vieja guardia bolchevique y de los procesos de Moscú y que fueron el corolario de la liquidación definitiva de los soviets (que solo tenían una vida formal, completamente vaciados y carentes de cualquier tipo de protagonismo y democracia proletaria). El planteo de la OKP de “socialismo con democracia” entra en contradicción con su reivindicación de la dictadura del proletariado. Bien podría identificarse con el del “socialismo del siglo XXI”. Es la ilusión que mediante las instituciones burguesas es factible evolutivamente llegar al socialismo.

La OKP que se declara opositora de Putin, considera cierto grado de progresividad de este en sus “enfrentamientos” burocráticos-militares con las ofensivas militaristas imperialistas (Ucrania, Siria, etc.) que tienen como perspectiva estratégica avanzar a fondo en la recolonización integral de Rusia por la restauración capitalista imperialista. La pretendida defensa de la “gran Rusia” en manos de Putin contra la presión imperialista, esta minada por su contenido restauracionista, chauvinista, represivo y burocrático que desmoraliza y desmoviliza a las masas, que son crecientemente oprimidas política, económica y socialmente. Solo una movilización independiente de la clase obrera rusa puede barrer a los Navalny y el bloqueo imperialista, no los métodos represivos del régimen putiniano. Pero Putin no puede hacer esto por temor a abrir el camino a una lucha nacional contra el restauracionismo capitalista.

Cabe señalar que tanto el Partido Comunista de la confederación rusa, como Putin, han repudiado el levantamiento bielorruso de masas contra Lukashenko. No tenemos constancia del planteamiento de la OKP.

La lucha por la necesaria revolución socialista en Rusia, esto es de una república soviética, junto a las nacionalidades que integraron la vieja URSS, reclama la ruptura con los viejos y nuevos aparatos burocráticos-restauracionistas, que recojan las reivindicaciones de las masas, ayudando a que estas expulsen a la burocracia de los sindicatos como parte de la construcción de un partido obrero revolucionario y socialista. Esto es vital tanto para el proletariado ruso, como para sus vecinos y los de toda Europa.

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