La heroica lucha de los presos políticos de Turquía contra su traslado a celdas de aislamiento ha entrado en su décimo mes. En los últimos días de agosto, Hülya Imek, preso político de 38 años, falleció en prisión después de cumplir 286 días de huelga de hambre. Ya son 63 los huelguistas muertos, una cifra que incluye a presos políticos y a sus familiares, que realizan huelgas de hambre solidarias. Decenas de compañeros, en las prisiones y fuera de ellas, continúan con la medida.


El traslado de los presos a celdas de aislamiento, cuchitriles de 2 por 2, sin luz exterior, tiene por objetivo quebrar la resistencia en las cárceles y destruir, física y moralmente, a los presos. En diciembre pasado, para romper la resistencia al traslado, las prisiones fueron tomadas por asalto por fuerzas parapoliciales, que asesinaron a decenas de presos políticos.


Los presos respondieron con la huelga de hambre, a la que se han sumado muchos de sus familiares. En los barrios populares de Estambul y de otras grandes ciudades se han abierto «casas de la resistencia», donde se reúnen los familiares y se sostiene a los que cumplen la huelga de hambre. Ahora, el gobierno turco amenaza con una nueva masacre: el ejército y la policía han rodeado el barrio de Armutlu, un suburbio popular de Estambul, amenazando con ahogar la resistencia en sangre. Regularmente, las protestas de los familiares frente a los tribunales son reprimidas salvajemente.


El régimen burgués de Turquía, como el de Argentina, está en cesación de pagos y aplica una política rabiosa de saqueo a las masas trabajadoras. La resistencia de los presos es un componente fundamental de la lucha de los explotados turcos contra el hambre que les impone el régimen fondomonetarista.


 


Pronunciamiento del Partido Obrero


Al Ministro de Justicia de Turquía


Al Director General de Prisiones de Turquía


Señores:


Como representante del Partido Obrero en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, protesto enérgicamente contra la continua represión contra los presos políticos y las amenazas contra los familiares que apoyan su lucha. Condeno enérgicamente el uso de celdas de aislamiento que tienen por objeto aniquilar, física y psíquicamente, a los presos políticos y apoyo la huelga de hambre de los luchadores populares y sus familiares.


La lucha de los pueblos de Turquía y la represión contra su lucha están siempre presente en la conciencia de los trabajadores y jóvenes argentinos. En el acto del pasado 1º de Mayo, día internacional de lucha de la clase obrera, fue leída en Buenos Aires una carta de los socialistas turcos y miles cantaron consignas contra la represión de los presos políticos.


Pocos días después, marché junto con un centenar de trabajadores y jóvenes del Partido Obrero a la Embajada de Turquía en Buenos Aires para protestar contra las celdas de aislamiento y reclamar el cese de la sangrienta represión contra los presos políticos y sus familiares. En esa oportunidad, me entrevisté con personal diplomático de su Embajada, al que le fue entregada una nota de protesta.


Una vez más, protesto enérgicamente contra la represión de los presos políticos y reclamo su inmediata libertad.


Atentamente

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