20/05/1994 | 419

“Se va a acabar la burocracia sindical”

Como en Buenos Aires, también en Montevideo el 19 de Mayo amaneció tormentoso y con fuertes lluvias. Para la burocracia sindical frenteamplista del PIT-CNT, fue una “excelente «excusa para levantar un acto que, en los últimos años, había servicio de expresión a las tendencias antiburocráticas que se están fortaleciendo en el movimiento sindical uruguayo. De pose “demo­crática» y hasta “renovada», a esta burocracia le era intolerable volver a escuchar el certero pronóstico de que “se va acabar la burocracia sindical”. Adverten­cia que este año sería todavía mucho más fuerte porque una fracción fundamental del proletariado uru­guayo —los trabajadores de la construcción— sufrió en carne propia sus traiciones durante su histórica huelga de ochenta días, que la burocracia llevó a la derrota.


Por eso, la burocracia frenteamplista se escondió detrás de la lluvia para suspender el acto. La tormenta era, naturalmente, una excusa: como se dijo en el acto de la Plaza de Mayo en Buenos Aires, el 1° de Mayo es una jornada de lucha contra la explotación que no se suspende por mal tiempo.


Que lo que le interesaba a la burocracia con el levantamiento del acto era amordazar a los trabajado­res vino a confirmarse apenas unos días después, cuando se supo que, unos días antes del acto, cuando nadie podía suponer que llovería el 1s de Mayo, “la dirección sindical se reunió con el ministro del Interior de Lacalle para pedirle seguridad para el acto obrero por temor a los disturbios” (El País, 2/5). ¿Pero a qué “disturbios” podía temerle la buro­cracia sino a la expresión de la bronca obrera contra su política entreguista y rompehuelgas?


Sin embargo, a pesar del levantamiento “oficial” por la burocracia, hubo acto, obrero y de lucha, el 1° en el terreno que la burocracia había dejado vacante. Un millar de trabajadores y militantes sindica­les y juveniles desconoció el levantamiento y se dirigió al lugar original donde estaba convocado.


En la misma mañana del 1°y apenas se supo de la resolución de la burocracia, el PT de Uruguay llamó a los trabajadores a mantener el acto y concurrió con su propia columna a la manifestación. Allí convergió con militantes y activistas sindicales de base y de otras organizaciones políticas opuestas al levantamiento. Cuando se intentaba llevar a cabo el acto en la tribuna abandonada por la burocracia, se produjeron forcejeos con la guardia de seguridad del PIT-CNT, que preten­día dispersar a los trabajadores allí reunidos. Las distintas intervenciones del acto reflejaron posiciones de lucha, precisamente las que la burocracia no quería escuchar desde la tribuna. Rafael Fernández, dirigente del PT, atacó a la dirección del PIT-CNT por su conduc­ta y reclamó “un plan de lucha contra el Mercosur podrido y por el no pago de la deuda externa”.


La burocracia frenteamplista, con el «inestimable» apoyo de la prensa patronal, se lanzó a una campaña de calumnias contra los participantes en el acto —y en particular contra nuestros compañeros del PT— acu­sándolos de protagonizar “desmanes”.


Lo ocurrido en este 1° de Mayo es una radiografía política de la situación del movimiento sindical y confir­ma las tendencias que se evidenciaron en los referéndums sobre las privatizaciones y, en particular, en la huelga de la construcción: la burocracia sindical ha abandonado completamente la lucha por toda reivindi­cación obrera… pero existe una vanguardia antiburo­crática que está dando una durísima lucha para hacer realidad lo que coreó el millar de compañeros reunidos bajo la lluvia este 1° de Mayo: “se va a acabar la burocracia sindical”.

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