14/11/2002 | 780

También el «voto bronca»

Ya antes de las elecciones generales del 5/11 para elegir legisladores y gobernadores, se sabía que no estaba en juego la solución de ninguno de los problemas que enfrentan la clase trabajadora y el pueblo norteamericano: el declive de la economía, los despidos, el desempleo, el ataque contra los sindicatos, el exprimir más y más trabajo por menos pago (la «productividad» acaba de alcanzar niveles «inesperadamente» altos), la carestía de la atención médica y sanitaria inalcanzables, la expropiación de pensiones, el crecimiento de los sin techo, el gatillo fácil en los barrios, los ataques contra los derechos democráticos. Dos días antes de las elecciones, el diario New York Times editorializa sobre la dificultad en «explicar a la gente por qué_ los resultados harán diferencia alguna».


Efectivamente, los republicanos en realidad obtuvieron el voto de sólo 18% de los votantes empadronados. Sólo 35% del total votó. Como explicaba Julian Bond, del moderado NAACP (Asociación Nacional por el progreso de la gente de color), «los problemas de desempleo altísimo, pensiones en bancarrota, derrumbe de la Bolsa, no están contemplados_ si los demócratas ofrecen sombras grises de lo que los republicanos ofrecen, no alcanza». Y Maynard Jackson agregó, en la misma entrevista por NPR (Radio Nacional Pública): «Cuando hay demócratas que quieren mostrarse más republicanos que los republicanos_ si no hay diferencia, ¿para qué molestarse en ir a votar?».


Si bien la prensa burguesa intentó hacer gala internacional, y no sólo nacional, de una gran «victoria» de Bush y de su Partido Republicano, y un supuesto «mandato» para sus planes, la realidad es que la inmensa mayoría del pueblo norteamericano ha mostrado, en forma pasiva, pero negro sobre blanco, su rechazo cabal a ambos partidos de la gran burguesía imperialista.


La clave ha sido la ausencia de una alternativa política independiente de la clase obrera. El minúsculo Partido Laborista, muerto en su cuna por ser controlado por burócratas afines a los intereses asociados al Partido Demócrata, ha sellado su propia muerte al decidir en su reciente (y probable último) congreso, no ofrecer candidatura alguna y al votar una resolución pro-guerra. Pero los trabajadores y el pueblo no dejan nunca de buscar una alternativa: es muy significativo el 5% de la votación que obtuvieron los Greens en el Estado de California, y es significativo el hecho de que en el condado de San Francisco, el candidato para gobernador de California, Peter Camejo, de los Greens (ex-miembro en otros tiempos del SWP –Partido Socialista de los Trabajadores– que en 1972 obtuvo el nada insignificante 1,2% de los votos como candidato para la presidencia de la nación) le ganó, con 16% de la votación, al candidato republicano (15,2%), llegando segundo en la votación contra el ganador demócrata en ejercicio, Gray Davis (66%).


Como lo dijo en la calle Clarence Thomas, dirigente del combativo y aguerrido gremio ILWU (portuarios, que siguen sin dejarse derrotar por Bush y por la gran patronal y los pulpos marítimos), sólo dos días después de las elecciones, en una movilización de todos los gremios en lucha en Oakland el jueves 7/11: «Esto fue la mejor elección que el dinero puede comprar. Eso no está bien. Vamos a tener que recuperar nuestra democracia. Vamos a tener que tomar las calles. ¡Fuera las manos de los puertos! ¡Fuera de Irak!» La movilización fue pequeña, tal vez unos centenares de trabajadores sanitarios, telefónicos, portuarios, hoteleros y de limpieza, y activistas, los que habían podido llegar en la hora del almuerzo al centro de Oakland. Pero contestaron con un espontáneo y militante «¡Fuera las manos de los puertos! ¡Fuera de Irak!» (haciendo rimar «dock» (puerto) con «Iroq»). Y luego, en voz baja, pero luego más fuerte y firme, augurio para el futuro, agregaron un decidido: «¡Huelga general! ¡Huelga general!»


(Ver el video en el Internet: http://sf.indymedia.org/news/2002/11/1542098.php)

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