31/10/2002 | 778

«¡Tirar a Bush en vez de bombas!»

Las movilizaciones para «detener la guerra contra Irak antes de que empiece», principalmente en Washington D.C. y en San Francisco, mostraron que un poderoso movimiento contra Bush y su guerra («Bush, no queremos tu guerra racista») ha irrumpido con movilizaciones que los mismos medios señalan como «las más grandes desde la guerra en Vietnam» (Washington Post, 27/10).


Esta vez, los números (100.000 en San Francisco, 200.000 en Washington) se acercaron a las movilizaciones simultáneas llevadas a cabo en las capitales europeas.


Es importante destacar la participación de contingentes del movimiento obrero organizado, tanto en Washington D.C. como en San Francisco. Esto demuestra que no estamos ante una réplica de las protestas contra la guerra en Vietnam de los años sesenta, sino ante una consolidación y ampliación del movimiento de Seattle, en que jóvenes y gremialistas se unieron en lucha contra el Alca. Es un movimiento capaz de expresarse en forma multitudinaria antes de la guerra para impedirlo, y que también se pronuncia en defensa de la lucha del pueblo palestino, contra los ataques del gobierno de Bush contra los portuarios y contra la clase obrera en general, y contra los crecientes ataques a los derechos democráticos del pueblo norteamericano.


Representantes del ILWU (portuarios) hablaron en ambas movilizaciones, ovacionados al gritar: «¡Fuera las manos de los puertos! ¡Fuera las manos de Irak!».


La planificación para la participación gremial en las movilizaciones gigantes fue discutida, para dar un ejemplo, en una Conferencia Nacional de Organización del grupo «Trabajadores contra la Guerra», donde más de cien gremialistas se encontraron en Nueva York el 19 de octubre pasado para discutir «Caminos hacia un futuro justo y seguro: Resistir la guerra sin fin de Washington». Entre otros, participaron trabajadores de la salud, del transporte, electricistas, taxistas, veteranos de la guerra, hoteleros, escritores, trabajadores del correo, y organizaciones regionales de San Francisco, Seattle, Portlan d, Nueva York, Toronto y otras ciudades.


También es de destacar que en las semanas previas a la movilización, decenas de organizaciones locales pertenecientes al AFL-CIO se han pronunciado contra la guerra.

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