01/08/1996 | 504

Turquía: Salvar las vidas de los huelguistas de hambre

Casi 300 presos políticos turcos —pertenecientes a distintas organizaciones de izquierda— ya han cumplido 80 días de huelga de hambre ‘dura’ en 16 cárceles del país. Tres militantes han muerto, nueve están en coma y varias decenas se encuentran en estado gravísimo y quizás irreversible. Otros varios centenares de presos políticos realizan huelgas de hambre “rotativas”, de duración limitada, para sostener la lucha de sus compañeros. Las manifestaciones de apoyo a los huelguistas, que se han realizado en las afueras de las prisiones, han sido brutalmente reprimidas.


La huelga de hambre tiene un único reclamo: el mejoramiento de las condiciones de detención. Los presos del régimen turco —militantes de izquierda e integrantes de los movimientos nacionalistas kurdos— están sometidos a un régimen carcelario de aniquilación y exterminio. Sólo en 1995, 147 detenidos, oficialmente reconocidos por el gobierno, ‘desaparecieron’ dentro de las cárceles; otros 63 murieron como consecuencia de las torturas recibidas (Le Monde, 25/7). Esta sistemática masacre de los opositores políticos y de la minoría nacional kurda oprimida es ‘santificada’ tanto por la ‘democrática’ Unión Europea —que acaba de firmar un acuerdo aduanero con Turquía, con vistas a su posterior integración a la UE— como por el no menos ‘democrático’ Estados Unidos —que ha integrado a Turquía a la OTAN.


Durante dos meses, el gobierno islámico recientemente electo dejó correr la huelga y dejó morir a los huelguistas. Ante la repercusión nacional que ha alcanzado esta lucha —se trata de la “primera crisis seria que enfrenta el nuevo gobierno” (Le Monde, 24/7)— y las denuncias de los organismos de derechos humanos internacionales, es probable que el gobierno pretenda imponer una ‘salida de fuerza’, obligando a los presos a abandonar la huelga por medio de la represión.


Sumamos nuestra voz a todas las que se levantan para denunciar la salvaje represión del régimen turco y para reclamar la satisfacción de las reivindicaciones de los presos políticos en huelga.

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