15/06/2000 | 668

«Un saludo revolucionario de los guerreros del agua»

«En las últimas semanas, tres hechos marcaron un hito en Bolivia: la guerra por el agua en Cochabamba, la guerra campesina en Achacachi, y la sublevación de la tropa policial racistamente oprimida en La Paz.


«A principios de abril, en la primera huelga por el agua en Cochabamba, se luchó por dos días con la policía y el ejército por el dominio de la plaza de la Intendencia y se los venció. Pero sólo se habían conseguido compromisos. Por eso, la Coordinadora organizó los ‘guerreros del agua’ con una nueva consigna: que se vaya Aguas del Tunari, una empresa transnacional. El 7 de abril comienza el nuevo paro; se suman los campesinos cocaleros de El Chaparre. Los ‘guerreros’ toman Aguas del Tunari para echar a patadas a ese consorcio internacional. Otro grupo toma una armería y con lo que encuentran se lanzan hacia el cuartel militar. Allí muere un estudiante.


«Paralelamente, la Confederación de Campesinos de Bolivia lanza un paro general y un bloqueo nacional de caminos. Donde esta lucha se manifiesta con más fuerza es en Achacachi, en la carretera que une Bolivia con Perú. Los militares sacan los tanques; en la lucha, un militar es golpeado por los campesinos; lo llevan a un hospital. Pero en ese momento, un maestro rural cae muerto por la represión. Esto exacerba los ánimos de los campesinos, que van al hospital, sacan moribundo al militar y lo rematan. Es la bronca de clase, de raza oprimida que se manifiesta.


«Y ese mismo día, 7 de abril, se levanta la tropa policial de La Paz. Y se levanta la tropa que es convocada a reprimir los sublevados. Las tropas de base expulsan a los oficiales que quieren manipular el movimiento; los acusan de ser opresores y los echan del cuartel.


«Esta experiencia deja dos enseñanzas. La primera, que el capitalismo es un coloso con pies de barro. La segunda, que la única manera de hacer un movimiento alternativo al capitalismo es trabajar dentro del movimiento obrero, del movimiento campesino, dentro de los organismos del Estado; ésta es la respuesta que da el histórico movimiento obrero boliviano, el movimiento campesino y, ahora, el movimiento de la tropa policial. Así vamos a construir un marxismo vivo, que se liga con la clase y que tiene perspectivas de liberar a la humanidad, de construir una sociedad sin clases.


«En nombre de los ‘guerreros del agua’, un saludo revolucionario para los trabajadores argentinos».

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