30/05/1995 | 449

Una batalla política a fondo: así fue…

Cuando la tensión de la ceremo­nia inaugural aún dominaba en el auditorio proveniente de los más diversos países de América Latina, la delegación del Partido Obrero alzó su mano para pedir la palabra y proponer la modifica­ción del temario previsto. Tres mi­nutos bastaron para que el ambiente quedara cargado, esta vez con la tensión propia de un planteo demo­ledor: debía considerarse la expul­sión del recinto de un represor, del representante de un partido que el mes anterior y mediante el decreto dictatorial del Estado de Sitio, había enviado el Ejército a detener y de­portar a centenares de dirigentes obreros y líderes de una inmensa huelga general. “No debe haber lugar para los victimarios, nuestro campo es d de las víctimas. El V° Encuentro tiene que expulsar en consecuencia al Movimiento Bolivia Libre integrante del gobierno de Sánchez de Losada”, concluyó la primera intervención del encuentro


Maniobras


Para la mayoría de los delegados, sin embargo, no fue un planteo novedoso. La noche anterior, en el acto público previo al inicio de las deliberaciones del Foro, el Partido Obrero había distribuido dos mil volantes con la declaración política que explicaba largamente el sig­nificado de este pedido de expulsión (ver Prensa Obrera N° 448) y seña­laba que lo que estaba en juego era el I propio Foro y aun su más mínima aspiración de ser un simple ámbito de debate o intercambio de ideas I entre fuerzas “progresistas” de América Latina. En el Palacio Peñarol, donde se celebraba el acto, un gran cartel rezaba “Fuera los represores del pueblo boliviano”, firmado por nuestros compañeros del Partido de Trabajadores del Uru­guay.


La presencia de verdugos del movimiento obrero y popular era, por lo tanto, un problema que debía resolverse sin dilación. La Mesa que dirigía los trabajos del Plenario, in­tegrada por el Frente Amplio del Uruguay, el Partido de los Trabaja­dores de Brasil, el FMLN del Salva­dor y algunas otras reaccionó de inmediato Informó que ya d día previo, el denominado “Grupo de Trabajo”—una suerte de secreta’ fiado del Foro había recibido la pe­tición del PARTIDOOBRERO Po nía a considerar, en consecuencia, que al planteo fuera sometido a debate en una de las tres “comisiones” en que se dividiría el Plenario, el que a su tumo lo consideraría desde la mañana del sábado 27.


La maniobra consistía en hacer pasar de entrada la presencia del MBL, patear el asunto para adelante y presentar todo esto como… una voluntad de abrir un debate que se pretendía en realidad diluir y/o evi­tar. En lugar de poner de relieve el carácter insoslayable de la expul­sión solicitada, se pretendía una vo­tación de “procedimiento” para no tratar el punto directamente y como si lo que estuviera en juego fuera nuestra oposición a debatirlo. Con este planteamiento la delegación del Partido Obrero obligó a la Mesa, visiblemente molesta, al compromiso de mantener el debate abierto para el plenario del segundo día, el más importante del Encuen­tro.


Impacto


Desde el comienzo, la cuestión presentada por el Partido Obrero tomó la forma de un problema anunciante. En la tarde del mismo viernes 26, la Comisión respectiva no pudo prácticamente tocar la cuestión a su cargo, es decir, el balance desde el IV° Encuentro de La Ha­bana (1993). Intervinieron 30 dele­gados y, según contabilizó el propio representante del MBL, 24 de ellos i utilizaron casi un 40% de su inter­vención para referirse al problema de su expulsión.


El fuego fue abierto otra vez por el PO, esta vez en los cinco minutos permitidos. Se clarificó el significa­do de la propuesta y se señaló que la insistencia de sus dirigentes en pre­sentar al Foro como una articulación continental “para enfrentar al modelo neoliberal“ sería una com­pleta impostura si se tolerara la pre­sencia de un representante de la re­presión “neoliberal” en sus filas Un planteo que ganó, enseguida, el apoyo explícito de Julio Marenales, delegado y dirígeme histórico del MLN Tupamaros, organización que integra al Frente Amplio Su decla­ración en el sentido de que nuestra moción {ver aparte) era esencial­mente conecta fue acompañada por otros delegados Finalmente, diez partidos de distintos países y veinte delegados suscribieron con su firma el pedido de expulsión del MBL La totalidad de los delegados argen­tinos, incluido el PC y Solanas, se limitaron a sugerir una “condena política”, es decir, un saludo a la bandera, en la línea de los represen­tantes más derechistas del Foro La discusión que se queda dila­tar o proscribir, terminó por lo tanto, “infiltrando” todas las exposicio­nes y alcanzó un nivel explosivo. Todos los noticieros de la TV uruguaya sin excepción —canales 4,5 y 10— tomaron este punto como el asunto controvertido del Furo La prensa de varios pataca se acercó para escuchar el significad? de nuestro pisoteo. En la mañana del sábado 26, el conjunto de los diarios uruguayos, de derecha a izquierda, informaba que el reclamo de expulsión del MBL había dominado toda la apertura de los trabajadores del V° Encuentro. Ahora sabemos que también lo registraron  del mismo modo muchos de los principales medios de América Latina.


Confesión


Cuando el viernes 26 terminaron los traba­jos de la Comisión, sólo entonces el represen­tante del MBL atinó a usar la palabra, en último lugar, para evitar que nadie pudiera ya contestarle. Aprovechó entonces para expli­car… el carácter “popular” del gobierno de Sánchez de Losada, proclamar a viva voz la defensa del estado de sitio como una contribu­ción a la “paz social” y justificar la “limpieza de procedimiento” con la cual los prisioneros habían sido deportados a sus lugares de detención por parte del ejército.


Un silencio de oprobio recorrió la sala cuando el hombre finalizó su exposición.


Lo único que consiguió fue que el sábado 27, al abrirse el Plenario, el clima adquiriera todavía una temperatura más elevada. Apenas iniciadas las deliberaciones, precisamente con el Informe de la Comisión antes señalada, el Partido Obrero pidió por tercera vez la palabra. Esta vez el aire se cortaba con un cuchillo: fue cuando, apelando a los periodis­tas y delegados presentes como testigos, di­vulgamos la información recibida desde Bue­nos Aires sobre el paro general del magisterio boliviano del miércoles anterior y el cobarde apaleamiento de la dirigente Vilma Plata  en huelga de hambre en la prisión. Tratamos de embaucador al hombre del MBL que horas antes había desmentido inclusive la existencia de presos políticos en su país Bastaron entonces once minutos de intervención, en 48 horas, para que la fuerza de un planteo, la convicción y la dignidad que éste transmitía, terminara por hacer girar a su alrededor a todo el V° Encuentro del Foro de San Pablo. Uno de los principales diarios del país, orientado por el Frente Amplio, reflejaba así la situación: “las sesiones del segundo día del Foro cayeron en un pozo que parecía sin fondo ante la recurrencia en discutir la expulsión del Movimiento Bolivia Libre” (La República).


El V° Encuentro se terminaba. Quienes dirigían las deliberaciones hacían lo imposible para evitar que se votar a la moción y, por sobre todas las cosas, que se discutiera. Hubo que interrumpir varias veces a la delegada del PC uruguayo —Marina Arismendi –  cuando insistía en la índole “particular”, “nacional “específica” de nuestra moción, lo que para ella justificaba que pasara a tratarse sobre el final de los trabajos como un problema secun­dario. Cuando la Mesa propuso el sábado a las 19hs cerrar los trabajos sin abordar ese punto, tomamos la palabra, denunciante que el Foro había caído en un camino sin retorno y proclamamos de manera pública y abierta nuestra ruptura. Una hora después terminamos de escribir la declaración final (ver aparte), la imprimimos y cerramos el domingo nuestro trabajo militante entregándola en en mano a cada uno de los delegados y representantes de la prensa, nuevamente interesados en conocer nuestras conclusiones.


Tarea cumplida.

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