10/11/1993 | 406

Una ola nefasta para la “paz social” de Europa

De uno y otro lado del Atlántico, la prensa imperialista fue inmisericorde con el gobierno francés de Balladour, al calificar como una “capitulación” el retiro de su plan de “reestructuración” (despidos) de Air France.


“Balladour se ha fundido” ante la primera protesta, editorializó el “International Herald Tribune” (27/10); “Balladour a la deriva”, “perdió los nervios en medio del vuelo”,   escriben los corresponsales del “Financial Times”   (1/11); más directo, “The New York Times”   (28/10) explicó que “Balladour no tiene estómago”   para la tarea que enfrenta.


“Los socios de Francia tienen derecho a estar preocupados” (Financial Times, 1/11).  Todos los principales medios caracterizan que la debilidad de Balladour le imposibilitará llevar adelante su “plan de privatizaciones”   e imponerles a los campesinos el recorte de los subsidios estatales que exigen sus “socios comerciales”   para firmar el acuerdo del GATT.  Según el “International Herald Tribune”   (27/10), “con su retirada total en el conflicto aéreo, el gobierno francés puede haber desencadenado un conjunto de fuerzas que pueden arruinar a Francia, a su economía y a sus relaciones comerciales con el resto del mundo en los años por venir”. ¿No parece un poco exagerado que semejante catástrofe vaya a desatarse solamente porque fuera impedido el despido de 4.000 trabajadores?


La ira de la prensa imperialista contra Balladour se explica porque, como editorializa el “Financial Times”   (1/11), “aunque desde el punto de vista estrictamente económico significa una cuestión limitada, desde el punto de vista político significa un cambio completo de grandes y ominosas proporciones”; “el mensaje dado es que todo lo que hay que hacer es ganar las calles y se conseguirá lo que se quiera del gobierno” (IHT, 27/10).


La burguesía mundial descarga sus iras sobre Balladour, porque “los trabajadores en toda Europa parecen haber tomado fuerzas de la espectacular victoria de los trabajadores de Air France”. La victoria de los de Air France ha potenciado “la creciente militancia en protesta por los despidos y la flexibilidad que enfrentan los empleadores en Alemania, Bélgica, Italia, Francia y España … una ola que se revela potencialmente nefasta para la paz industrial en Europa” (Financial Times, 1/11).


Lo acusan de “haber abierto las puertas del infierno”   de un ascenso obrero generalizado en toda Europa. Pero ese “infierno tan temido”   ya se estaba desarrollando a los ojos de todo el mundo: había huelgas en preparación en todas las empresas estatales francesas; huelga general en Asturias y primera huelga de los trabajadores de la Seat española; manifestaciones de masas y preparativos de huelga de los metalúrgicos, los mecánicos, los mineros y los albañiles alemanes; violentas huelgas con ocupación de plantas en el sur de Italia. La victoria de Air France acelerará y potenciará esta tendencia a la lucha ya existente en toda Europa y servirá para promover su unificación.


Mientras la llamada “Fortaleza Europa”   que debería surgir del Tratado de Maastricht se derrumba, surge otra “fortaleza”, la de los trabajadores y sus luchas que se extienden por todo el continente.