24/05/2006 | 947

¡Viva Uruguay, carajo!

Una oposición creciente a las papeleras y al gobierno del FA

Tabaré Vázquez intentó hacer una demostración de fuerza en Fray Bentos en apoyo a las papeleras, convocando en esa ciudad un consejo de menistros, público con la participación de partidos políticos y organizaciones populares. Sin embargo tuvo que dar marcha atrás: la reunión se trasladó a Montevideo y se realizará a puertas cerradas. La explicación oficial: "problemas de seguridad", después de los incidentes en la cumbre de Viea. La verdadera razón fue el temor a que se manifestara públicamente la oposición del pueblo uruguayo a la instalación de las papeleras.


 


Dos días antes, la asamblea nacional de Fuvcam (Federación de Cooperativas de Vivienda de Ayuda Mutua) había resuelto un plan de movilizaciones, que comenzaría en Fray Bentos, con la participación de cooperativistas de todo el país. “Es inocultable que la decisión tomada por la Fuvcam (…) pesó más que cualquier acción mediática de Greenpeace” (La República, 16/5). El siguiente paso sería “otra marcha, tipo pueblada, con una gran movilización frente al Ministerio de Economía o la Casa de Gobierno” (ídem).


 


Fuvcam denuncia “la proliferación de plantas de celulosa por ser parte del modelo excluyente y depredador, su instalación en Zona Franca, que exime a las transnacionales de aportar 1.200 millones de dólares anualmente, equivalentes a un plan de viviendas que abatiría el déficit endémico de viviendas, aumenta la precarización y sub-capacitación del trabajo por la ausencia de valor agregado y la alarmante redistribución latifundista en beneficio de la siembra de eucaliptos que, además del daño ambiental emergente, representa la transferencia de nuestro suelo, en más del 60% en estos últimos dos años, a sociedades anónimas financieras, en una alarmante transferencia y extranjerización del suelo en beneficio de las transnacionales” (Resolución de la asamblea de Fuvcam). Se trata de una resolución importantísima, no sólo por la contundencia de la denuncia, sino también por la convocatoria a movilizarse. Fuvcam agrupa a decenas de miles de trabajadores organizados en cooperativas para la construcción de vivienda en todo el país.


 


Las resolución de la Fuvcam van más allá de las papeleras: denuncia el plan de “reforma tributaria” favorable al gran capital; reclama la anulación de la ley de impunidad y convoca al “movimiento popular organizado” a movilizarse “para resistir la eventual homologación de un tratado de libre comercio con el gobierno de Estados Unidos”. El gobierno frenteamplista se ha propuesto llegar a la firma de un tratado comercial con Estados Unidos en los “próximos 200 días”.


 


Con enorme claridad política, Fuvcam “toma distancia de la campaña chovinista y patriotera que plantea que el diferendo de la celulosa es un problema de soberanía, cuando irónicamente, su instalación se hace a expensas de recortes de soberanía cotidiana”.


 


Unidad


 


Mientras Tabaré retrocedía, los opositores uruguayos a las pasteras daban otro enorme paso adelante: una delegación de 50 integrantes de la “Asamblea del Callejón” viajó a Gualeguaychú para participar en actividades con los asambleístas locales y declarar su disposición a una lucha común. La “Asamblea del Callejón” comenzó a reunirse a fines de enero y agrupa a cientos de opositores a las pasteras de todo el país; está integrada, mayoritariamente, por militantes y votantes del Frente Amplio.


 


“No somos una minoría en Uruguay; muchos estamos en contra”, declaró César Vega, uno de sus voceros. La Asamblea denuncia al Frente Amplio por estar llevando a cabo “una reforma agraria al revés”, en referencia a la rápida concentración de la propiedad rural provocada por la plantación de eucaliptos (para “alimentar” a las pasteras), con la consiguiente expulsión de campesinos y pequeños agricultores.


 


Antes de llegar a Gualeguaychú, los asambleístas pasaron por Fray Bentos, donde se reunieron con los opositores locales a las pasteras, nucleados en el movimiento Motvides. Allí denunciaron las presiones y aprietes a los que son sometidos los opositores a las pasteras por parte de personeros del gobierno y de las empresas. “No se manifiestan porque hay miedo”…


 


Oposición popular al gobierno de la “izquierda”


 


Las movilizaciones de Fuvcam y de la “Asamblea del Callejón” son apenas la punta del iceberg. Otras organizaciones —como la ambientalista Guayubirá o la Coordinadora contra las papeleras— también vienen manifestando su oposición desde hace rato. En realidad, las organizaciones uruguayas fueron las primeras en denunciar la contaminación, la depredación y la destrucción social que provocarían la instalación de las papeleras y el monocultivo de eucalipto.


 


Su reaparición con fuerza está ligada a un proceso político más general: la creciente decepción popular con el gobierno del Frente Amplio y la crisis de la izquierda frenteamplista ante el carácter inocultablemente proimperialista del “gobierno popular”.


 


La “asamblea abierta” convocada el 21 de abril en Montevideo por un conjunto de organizaciones que integran el FA es una manifestación de esta crisis. Entre los convocantes se encontraban el Movimiento 26 de Marzo, la Corriente de Izquierda, sindicalistas independientes y algunas personalidades frenteamplistas. Participaron dirigentes del sindicato del azúcar de Bella Unión, trabajadores del Inau, de Antel; integrantes del sindicato de trabajadores de Salto (Sudora); trabajadores de la cultura, integrantes de la Coordinadora de Jubilados y Pensionistas del Uruguay; representantes del Movimiento Agropecuario del Uruguay (Madur); trabajadores del Casmu, del transporte, de la construcción, de la industria textil, de la vestimenta y del Correo. Entre las adhesiones estuvo la del Fuvcam. El Partido de los Trabajadores del Uruguay estuvo presente con la propuesta de “constituir un bloque político-reivindicativo de las organizaciones populares y de la izquierda clasista”.


 


En la asamblea se denunció la instalación de las pasteras, la extranjerización de la tierra, la política económica “neoliberal” del gobierno del FA, el tratado de libre comercio con Estados Unidos, el pago anticipado de la deuda externa, la no derogación de las leyes de impunidad; se denunció a la burocracia sindical y se respaldó a los conflictos en curso. Desde el punto de vista estratégico, se debatió si el FA es “recuperable”. Aunque la mayoría de las organizaciones presentes afirmaron que esta “recuperación” era todavía posible, algunos militantes destacados —como Alanís Pintos, ex dirigente del PC y edil de Montevideo— señalaron que “la pretensión de regenerar al FA era un callejón sin salida”.


 


Mientras el Frente Amplio recibe las felicitaciones de Bush, de las cámaras patronales y del FMI (no es para menos, después del pago anticipado de más de mil millones de la deuda externa), comienza a delinearse una oposición popular al gobierno de la “izquierda uruguaya”.

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