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23 de septiembre de 2010 | #1147

Bullrich, ¡atendé a los secundarios!

Después de la masiva marcha del 16 de septiembre, profundicemos la lucha

Los secundarios que encabezaron la marcha por el aniversario de la Noche de los Lápices se contaron de a miles. Fue una movilización imponente, el punto más alto desde que comenzó el estudiantazo. La entrada de 8 mil estudiantes secundarios a la Plaza de Mayo estuvo precedida por una lucha política frontal contra los agentes juveniles del matrimonio K. Se destacó la extraordinaria columna del Carlos Pellegrini, que con más de 700 pibes confirmó que está viviendo un proceso de reconstrucción de su centro de estudiantes. De a centenares también se movilizaron los estudiantes del Fader y el Normal 10. Doscientos cincuenta del Esnaola y el Técnica 36 marcharon detrás de la bandera que exigía el "Polo Educativo, Ya!", cuya construcción en Saavedra viene paralizada desde hace años. El recién nacido centro del Normal 11 encolumnó a decenas de pibes.

La masividad de la marcha ratificó el acierto de haber apostado a la continuidad de las ocupaciones. Un pico de 33 escuelas tomadas demostró el rechazo total al plan de obras presentado por Bullrich, que contemplaba los arreglos necesarios para 10 colegios cuando fueron 54 los que exigieron refacciones en la última reunión con el ministro. El movimiento de lucha ya conquistó varias victorias, como es el comienzo de las obras en el Acosta, el Suiza, el Normal 1, el Fader, el Belgrano, el Avellaneda y la instalación de gas en el Pellegrini, después de seis años sin calefacción -en este caso por responsabilidad de Ministerio de Educación Nacional.

Incluso con el plan ya anunciado, Bullrich se vio obligado a seguir entregando reivindicaciones. Es el caso del Esnaola y el Técnica 36. Los estudiantes de esas escuelas rechazaron cuatro planes de obras distintos hasta que finalmente llegó el quinto, que aseguraba con plazos de obra bimensuales la culminación del prometido Polo Educativo Saavedra, que albergará a ambos colegios a partir de noviembre de 2011.

Sin embargo, cada nueva obra que se le arranca al gobierno deja más en claro lo falta. Con el Polo Educativo bajo el brazo, el Esnaola y el Técnica 36 exigen la refacción de sus actuales establecimientos, en los que deberán seguir cursando hasta el año que viene. No está en carpeta el arreglo del edificio histórico del Falcone en la calle Malabia, cuyos estudiantes se ven obligados a cursar en las inapropiadas instalaciones de un jardín de infantes. No hay nada sobre el edificio del Yrurtia, las reformas que reclaman el Moreno, el Normal 5 o el Normal 9, así como la habilitación del campo de deportes del Normal 10.

Profundizar la lucha

Esta fue la situación que se puso a consideración en la última reunión de la Cues. Macri y Bullrich abundan en una campaña de ataques sistemáticos contra los secundarios, mientras siguen negando la reunión que piden los estudiantes. Bullrich se pasea por los colegios con el objetivo deliberado dividir al movimiento, arreglando a unos pocos y dejando en banda a la gran mayoría. Por eso, la Cues resolvió profundizar la lucha, sumando a las tomas una jornada de lucha con cortes, movilización y acampe frente al Ministerio de Educación de la Ciudad para el jueves 23, en paralelo a la acción que la Fuba y el Iuna realizarán frente al Ministerio de Educación Nacional.

Fue llamativo el conservadurismo de algunas sectas que pululan por el movimiento secundario (PTS, MAS, FEL), todas ellas preocupadas por decretar el levantamiento de las tomas. En particular, el PTS puso militantes universitarios y una energía poca veces vista para convencer a los estudiantes del Normal 10 de que tenían que pasar a una etapa de "reconstrucción del movimiento", o sea terminar con la ocupación. Un evento similar había protagonizado Lobo Suelto (La Mella), cuando sus militantes del Buenos Aires fracasaron en el intento de levantar la toma del Moreno. Para las sectas, la extensión del movimiento no pasa por una profundización de la lucha, sino por el armado de escenarios deliberativos que amplíen el radio de su actividad faccional.

Sin embargo, la experiencia demuestra que han sido las tomas y las acciones de lucha las que hicieron crecer al movimiento, arrancando reivindicaciones y desenmascarando a todos los partidos del sistema. Nuevos colegios, en particular los de la provincia de Buenos Aires, sólo se sumarán al calor de la lucha. La acción directa y la independencia del Estado son el método del estudiantazo y de todo un sector de la juventud que tiene su conciencia marcada a fuego por el Argentinazo de 2001.

La tarea inmediata es consolidar la organización estudiantil, formando centros de estudiantes y agrupaciones colegio por colegio, que permitan concentrar la extraordinaria experiencia de lucha del estudiantazo, dotando al activismo de un programa y una organización de carácter permanente. Las delimitaciones políticas derivadas del propio proceso de lucha son el punto de partida para consolidar la organización independiente del movimiento estudiantil.

Julián Asiner

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