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2 de agosto de 2012 | #1233

Largaron las pasantías interdisciplinarias de la Fuba

Como todos los años, la UJS -por medio de la Secretaría de Salud y Medio Ambiente de la Fuba- está organizando a centenares de estudiantes de todas las carreras de la UBA para viajar a los pueblos del interior del país. Del 20 al 29 de julio se desarrolló la ya histórica pasantía en los comunidades campesinas y originarias de Chaco y Formosa, que los compañeros del Centro de Estudiantes de Veterinaria vienen organizando desde hace ya 10 años, en común con el Mocafor y ahora también con la comunidad Qom. Además, este año, por primera vez, 50 estudiantes partimos el viernes 27 hacia Catamarca y hacia La Rioja. Hasta el 5 de agosto estaremos recorriendo las localidades de Andalgalá, de Tinogasta, de Chilecito y Famatina. A los viajes también se sumaron estudiantes de La Plata, de Rosario y del Gran Buenos Aires.

Andalgalá: hospitalidad, organización y lucha

“Acá la gente es muy buena, el problema son los que nos gobiernan”, definió al lugar un luchador histórico del pueblo. Llegamos a Andalgalá el sábado por la tarde y nos hospedamos en un albergue que consiguieron los militantes del PO de la zona. Ya a la noche estábamos participando de una gran manifestación popular contra La Alumbrera-Agua Rica, con más de 1.000 vecinos y trabajadores -en una localidad de 18.000 habitantes. En una asamblea que se realizó fue muy bien recibido el saludo de la Fuba y su presencia con un gran cartel, que apoyaba la lucha contra la depredación minera y que convocaba a todos a movilizarse el próximo 6 de agosto, cuando se dé inicio al juicio por Mariano Ferreyra. Muchos vecinos aceptaron gustosos la propuesta de ser entrevistados para los proyectos de investigación de los pasantes, y se colocaron a disposición ante cualquier inconveniente que pudiera surgir.

Un problema integral, un desafío sistémico

El domingo hicimos una caminata de seis kilómetros hasta El Algarrobo, el árbol alrededor del que se viene sosteniendo un bloqueo selectivo a La Alumbrera, desde hace ya dos años. Pudimos compartir una rica conversación al aire con los compañeros de la radio, el único medio con alcance regional que defiende y difunde la lucha antiminera. Durante el debate surgieron las semejanzas entre lo ocurrido la semana pasada en Cerro Negro y el crimen de Mariano. Allí también, patotas de barrabravas armados con palos y con revólveres actuaron en forma coordinada con la policía provincial para desalojar y amedrentar al movimiento de lucha. Como se puede apreciar, la diferencia con lo ocurrido en Barracas es un problema de grado. La impunidad es absoluta, gracias al amparo de la gobernadora K, Lucía Corpacci, odiada por todos en Andalgalá. Por otra parte, las megamineras no significan sólo saqueo ambiental y económico. La depredación laboral es generalizada entre los trabajadores. Un ejemplo: La Alumbrera aporta fondos para que centenares de trabajadores, que deberían cobrar el convenio municipal, realicen todo tipo de tareas en negro para el municipio. La superexplotación laboral es la forma en la cual la megaminera “devuelve trabajo” por el oro que se lleva y por el daño ambiental que deja. Para enfrentar la extorsión de las mineras y de sus gobiernos -que dicen que sólo mediante la megaminería puede garantizarse el empleo- es necesario oponer un programa de reorganización integral del municipio, que recoja las necesidades y los reclamos de todo el pueblo y de los trabajadores de Andalgalá. Quedó así planteada la tarea de elevar al movimiento de lucha a una pelea política de orden general, independiente de los partidos del sistema.

Ida y vuelta

Transcurridos sólo dos días, el viaje ya generó un gran impacto en el pueblo de Andalgalá; y también en nosotros. La gente nos para por las calles para felicitarnos por la iniciativa y para ofrecer su ayuda. Tenemos que decir que no recibimos la misma actitud por parte del intendente Páez -un radical que usó la lista de Proyecto Sur-, que se negó terminantemente a colaborar. A contramano también va la UBA, que acaba de descubrir una nueva semilla para Monsanto, que permite sostener el rendimiento de la soja aun en zonas de sequía. La Presidenta -que le cobra el IVA y “ganancias” a los obreros pero exime de estos a las megamineras, como la Barrick o La Alumbrera- acaba de celebrar junto a los directivos de la yanqui Monsanto la instalación de tres plantas nuevas en Córdoba. En manos de estos pulpos imperialistas y de los funcionarios oficiales, la investigación científica y los recursos técnicos y humanos de nuestras universidades se colocan al servicio de la depredación del país. A raíz de ello, estas pasantías no deben ser sólo un viaje de ida. Para la vuelta queda planteado desarrollar una gran tarea de agitación y de difusión de los informes y de los resultados en todas las universidades del país. Para convertir a estos movimientos en verdaderas causas nacionales y para recuperar la universidad pública para los intereses populares y de las mayorías trabajadoras. Julián Asiner, desde Andalgalá (29/7)

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