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11 de julio de 2013 | #1276

Universidad: Camino Popular en el campo K

Las trenzas de La Mella para paralizar a la Fuba
Por Julián Asiner Presidente de la Fuba

Como fuimos reseñando en estas páginas, la Federación Universitaria de Buenos Aires atraviesa una nueva etapa de tensiones internas. Aunque el Congreso ordinario de abril había resuelto que los organismos de la Fuba tuvieran una periodicidad quincenal, alternando la Junta Ejecutiva con la Junta Representativa, La Mella (que co-preside la Fuba) se opone a esta agenda democrática tan elemental. El funcionamiento regular y las reuniones periódicas serían acompañados por la publicidad de las actas de las reuniones. ¿A qué obedece la recusa de La Mella, que se autodefine ‘horizontal' y ‘asamblearia', a esta metodología democrática? Simplemente al hecho de que las resoluciones que se adoptan van en la dirección contraria a lo que quiere La Mella, la cual se opone siempre a una lucha contra los planteos del gobierno K, que vacían la educación pública.

En el último Congreso, miles de estudiantes votaron reimpulsar la lucha por la "democratización de la UBA", contra el intento re-re-eleccionista del rector Hallú o un recambio similar del ajuste y la privatización, lo cual fue ratificado en reuniones posteriores. Hace unas semanas, a contramano de esta orientación, los que ahora se convirtieron en los "pibes de Lozano", pidieron una reunión al director ultra-K de la carrera de Comunicación, Glenn Postolsky, para proponerle la conformación de un bloque común que interceda en la disputa por la sucesión de Hallú. Postolsky, que se candidatea para el decanato de Sociales, representa al núcleo duro del kirchnerismo "audiovisual" y acompañó todos estos años la gestión de Hallú sin chistar, como el conjunto de los "progres" K. En su propia carrera, está impulsando una reforma reaccionaria del plan de estudios, que recorta orientaciones e introduce el trabajo gratuito como condición para obtener la graduación. Nada más ni nada menos que los lineamientos descalificadores del Banco Mundial.

En Filosofía y Letras, La Mella metió los dedos hasta el fondo en la sucesión del decano Trinchero. En esa facultad, los "mareados" ofician de pata izquierda de un bloque que eventualmente podría designar al próximo decano. El armado está encabezado por distinguidos ex trincheristas -Acuña, Guevara-, probados en la llamada "generación de recursos propios" con la venta de cursos, pagos de idiomas y la proliferación de posgrados arancelados.

Estos compromisos, a los que se suman otros, retratan a un grupo decidido a incrustarse definitivamente en el aparato de camarillas universitarias. La sucesión de Hallú apunta a garantizar la perpetuación del entramado de negocios y privilegios vigente. En función de esto, La Mella se esfuerza por paralizar la federación. Estamos frente a una violación flagrante del mandato que votó el Congreso ordinario para la Fuba.

Esta política de parálisis ya se había manifestado con anterioridad en la resistencia a impulsar la marcha de la federación a Plaza de Mayo. También en el terreno de la lucha por los derechos de las mujeres, con el bloqueo a las resoluciones votadas por las Jornadas que organizó la Fuba. Las excusas que esgrimen son inaceptables: "cuando hay elecciones, se lucha menos", nos dice La Mella, pretendiendo convertir una máxima abstracta en una orientación política de sabotaje a la lucha. La UJS asume la responsabilidad de realizar una enérgica campaña en defensa de la federación, sus organismos y resoluciones.

Impulsemos la auto-convocatoria inmediata a la reunión de Junta Ejecutiva, con el objetivo de proseguir la lucha ya iniciada del movimiento estudiantil.

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