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1 de agosto de 2013 | #1279

Fuba: rechazo al acuerdo con Chevron

La Junta Ejecutiva de la Fuba votó una declaración en la que rechaza "el acuerdo anti-nacional entre YPF y Chevron" y se pronuncia por "una empresa nacional estatal única que funcione bajo control y gestión de sus trabajadores". Las agrupaciones kirchneristas, presentes en la reunión, hicieron malabares para justificar el decreto del gobierno, apelando al cuento de que favorece el autoabastecimiento. En una propuesta de declaración que trajeron, llegan a decir: "Sabemos que Chevron no es la Madre Teresa de Calcuta, no obstante, son pocas las empresas en el mundo que poseen la tecnología". La entregada es respaldada con este argumento técnico, como si se tratara de una fatalidad histórica.

El texto que aprobamos reivindica la posición tomada por la Fuba en su Congreso de mayo 2012. En aquella instancia, la UJS-PO batalló por una moción que denunciaba la salida de Repsol como un paso hacia una nueva reprivatización petrolera.

La Mella, que perdió la votación en ese Congreso y todavía sigue saludando "el paso adelante" del gobierno, acordó ahora con nosotros la declaración contra los K y Chevron. En el debate, sin embargo, pidieron que se excluyera un párrafo en el que se denunciaba que el acuerdo aceleraría el camino de la devaluación del peso. Esto porque la llegada de capitales provocaría, al revés, una estabilización de la moneda. De acuerdo con esta óptica, lo de Chevron sería ‘malo' -por entreguista o contaminante-, pero no sería la fuente de nuevos desequilibrios en la economía nacional, sino más bien todo lo contrario. Los 'heterodoxos' no advierten que más allá de un ingreso episódico de divisas (¡y hay que ver a qué tipo de cambio entran!), el acuerdo implica un giro de la política económica.

La exportación con retenciones cero impulsa el valor local de los combustibles hacia el precio internacional, lo que lejos de atenuar nada, incrementará todas las tensiones presentes. La suba de los combustibles alimenta la inflación; es decir, una desvalorización del peso frente al resto de las mercancías. De este modo, la salida de Repsol y la entrada de Chevron son dos actos de una misma política, determinada por la crisis fiscal y el agotamiento del régimen económico del gobierno. Para La Mella, en cambio, estaríamos frente a dos hechos aislados, inconexos, uno 'bueno' y el otro 'malo'. El debate en la Fuba puso de relieve que La Mella, aun cuando se opone a Chevron, no deja de nadar en las aguas del 'relato' oficial.

A través de una lucha política consecuente, la UJS-PO ha garantizado la continuidad de una posición independiente en la Federación.

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