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2 de diciembre de 2004 | #879

Para salvar a los vaciadores

La experiencia viva de una cooperativa trucha

Desde 1999, la empresa en donde trabajo viene zafando de la quiebra. Ahora los pedidos de quiebra aumentaron (un tendal de despidos sin indemnización y acreedores), y el juez puede no conceder la continuidad de la actividad dando lugar al cierre. Quedarían más de 60 trabajadores en la calle. Pero los “estudios contables” les han traído a los patrones una “salida” para que el juez conceda la continuidad: una “cooperativa de trabajo”.
 
“Los jueces no cierran las empresas si hay una cooperativa, ya hay media sanción en el Congreso para que sea ley, ya se han realizado numerosos salvatajes vía cooperativas...”, dicen.
 
La patronal escogió a siete trabajadores (el presidente de la cooperativa será el delegado de la Uocra) y bajo presión (“o hacen la cooperativa o nos quedamos todos sin trabajo”) y sin explicaciones nos han hecho hacer los trámites, el “curso” en el Inaes y la asamblea constitutiva. Todo bajo la tutela de los “expertos”.
 
Ellos se aseguran las ganancias “comprándoles” a estos “expertos” una sociedad por la cual van a facturar y exportar, y esa misma sociedad “compraría” el trabajo de la cooperativa. Cuando las papas ardan, con un asiento contable de los “expertos” van a reventar a los trabajadores de la cooperativa, que ya a esta altura habremos perdido la antigüedad, la obra social, etc.
 
En una reunión con los patrones denunciamos que si todos pasamos a la cooperativa, perdemos las antigüedades (la mayoría ronda los 25 años), frente a lo cual la patronal no tuvo nada que aclarar. 
 
Empezamos perdiendo el partido 25 a 0.

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