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9 de octubre de 2014 | #1335

Nuevas universidades en el conurbano

El gobierno K asegura ser impulsor de una"democratización educativa" por la creación de nuevas universidades, la mayor parte de ellas en el conurbano; también Menem desarrolló numerosas casas de estudios en los '90. Las "nacionales y populares" reiteraron el prototipo: una oferta degradada de carrera y una creciente oferta de posgrados. Se destaca la "educación a distancia" ; en Avellaneda, por ejemplo, se vende una carrera para ser "Técnico en Gestión de empresas fúnebres", mientras la de Tres de Febrero hace lo propio con la tecnicatura en "Economía Social". Se trata de un importante ‘incentivo' para los intendentes. Tampoco prima el interés catedrático en Dulce Granados, autora del proyecto para crear una universidad en Ezeiza. El gobierno nacional, a su vez, se valió de muchas de estas universidades para desarrollar convenios multimillonarios y desvíos de fondos -un "Lázaro Báez" universitario-; por ejemplo, las telenovelas de Andrea del Boca financiadas por la Universidad de San Martín. Estas universidades se caracterizan por un limitacionismo extremo.

Franja Morada se opone a la creación de nuevas universidades, cuando se trata de que sean de calidad y gobernadas por el voto directo de estudiantes y docentes

Desarrollemos al movimiento estudiantil

La UJS, por el contrario, es la fuerza de izquierda con mayor extensión en las universidades del conurbano. Nos proponemos reforzar esa construcción y su ligazón con la clase obrera. Las reivindicaciones están a la orden del día: lejos de una mayor "inclusión". Tras los muros de edificios nuevos e imponentes, se esconde una precariedad enorme de las condiciones de estudio y trabajo -contratos basura para docentes y tercerización de servicios. Reclamamos el desmantelamiento de las restricciones de ingreso y permanencia, y la defensa dela carrera docente y el pase. En la UNGS, por caso, cuatro de cada diez ingresantes quedan afuera.

Está planteada la lucha por la gratuidad de todas las carreras de grado y posgrado, incluidos los cursos a distancia, y por un presupuesto genuino. Planteamos, también, la supresión de las cajas negras y la apertura de todas las cuentas. Las becas, los comedores universitarios y el boleto estudiantil, además, constituyen medidas urgentes para combatir la deserción y garantizar el derecho a estudiar.

Las camarillas que gobiernan estas universidades ejercen un bozal político sobre los estudiantes y trabajadores. En Untref y Matanza, por ejemplo, es preciso juntar miles de avales para poder presentar una lista por el claustro estudiantil. Se trata de la defensa del monolitismo imperante hace décadas en los órganos de gobierno.

La UJS afronta, de este modo, la lucha en las universidades del conurbano.

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