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15 de junio de 2006 | #950

17 y 18 de junio

Cita de masas: el Congreso Nacional de la UJS

En las vísperas del Congreso Nacional de la Unión de Juventudes por el Socialismo, varias movilizaciones populares han colocado a la juventud en la vanguardia de la lucha contra el capitalismo, como en Chile, cuya lucha impactó fuertemente en toda América Latina. Con una huelga general y movilizaciones realmente masivas, los chilenos enfrentaron toda la legislación ‘educativa’ reaccionaria que armó la dictadura y que la democracia mantuvo sin modificaciones.
 
La lucha de la juventud chilena planteó una cuestión de poder, cuando reclamó que el 50% de la Comisión que ahora debe revisar la legislación vigente represente al movimiento estudiantil. O sea, el poder de veto frente al Estado.
 
Por otro lado, la juventud griega ha ocupado más de 240 facultades para rechazar una nueva ley antieducativa que privatiza las universidades. En muchas universidades se ha empezado a levantar la exigencia de renuncia del presidente derechista, Karamanlis.
 
Estas dos grandes rebeliones, sumada a la que protagonizaron meses atrás los jóvenes franceses en dos ocasiones, son una expresión de un ciclo nuevo de luchas y grandes puebladas. El hecho de que abarque a países distintos muestra que va más allá de todas las particularidades nacionales.
 
Para esta juventud, el famoso triunfo del capitalismo frente al “socialismo real” sólo ha significado una mayor ofensiva contra las condiciones de vida de las masas, especialmente contra las conquistas laborales y educativas de los pueblos. Para las nuevas generaciones, el capitalismo es inviable para sus vidas.
 
Las corrientes ‘antiglobalizadoras’, que durante una etapa importante dirigieron las luchas juveniles, no han jugado un papel de importancia en estas nuevas luchas. Al revés, tienden hacia la derecha, como lo evidencia la entrada de Bertinotti al gobierno imperialista del Olivo, en Italia. La necesidad de un nuevo eje de reagrupamiento, que de cuenta del enfrentamiento contra el capitalismo, surge con toda la fuerza.
 
Nuestro país
 
La irrupción juvenil en nuestro país viene siendo una de las constantes en los últimos años. De las luchas contra las leyes educativas menemistas, que llevaron a movilizaciones masivas, a la irrupción de una juventud de las barriadas que le ha puesto el cuerpo y el alma al movimiento popular más importante del último tiempo, el piquetero, y en el movimiento de la cultura y del rock. En los últimos meses, además, se ve entrar en escena a una juventud obrera, que en muchas luchas aparece desempeñando un papel independiente de la burocracia sindical tradicional.
 
El contenido de estas luchas se opone por el vértice al gobierno de la “burguesía nacional”. A la política de privatización de la educación, del gobierno de camarillas en las universidades, de represión y regimentación en las barriadas, de precariedad laboral en grandes centros de trabajo que manejan directa o indirectamente los monopolios como Telefónica o Coto. ¡Al gatillo fácil!
 
El kirchnerismo, como expresión nacionalista, ha fracasado en cooptar a la juventud que lucha.
 
Por una organización socialista y de lucha de la juventud Cada movilización, cada reclamo, cada expresión realmente genuina de la juventud choca de frente con el gobierno nacional de Kirchner. La delimitación de campos surge, por lo tanto, como una expresión de la propia realidad de la lucha de clases.
 
La juventud hace su aporte a la construcción de una oposición socialista al gobierno de la burguesía nacional. Ella misma se organiza y construye su propia organización socialista. Sólo a través de la lucha organizada se podrá quebrar la resistencia del Estado. Esto es una verdad para todo luchador.
 
La UJS ha convocado un Congreso Nacional de la juventud a partir de estas caracterizaciones y en función de las tareas señaladas. Las repercusiones que ha tenido la convocatoria en todo el país, desde Tucumán y Jujuy, a localidades de Santa Cruz o en Córdoba, en los secundarios de la Capital o en La Plata y en el interior de la provincia de Buenos Aires, y entre los propios jóvenes del Polo Obrero, son una dará demostración de que la «instrucción de una organización socialista de la juventud es una necesidad histórica que debe ser encarada de inmediato.

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