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14 de marzo de 2019 | #1540

El Campamento de la UJS y sus claves políticas

El Campamento de la UJS y sus claves políticas

Foto: Valen Vignardi

Más de 800 pibas y pibes participaron del Campamento de verano de la UJS. A las costas de Nueva Atlantis llegaron estudiantes secundarios, terciarios y universitarios, jóvenes trabajadores y una nutrida camada de pibes de los barrios, que dio cuenta del gran crecimiento experimentado por el Polo Obrero. En la previa, todos montaron actividades y pelearon por conquistar los recursos necesarios para trasladarse hasta la playa. A los compañeros que viajaron desde Capital Federal y el Gran Buenos Aires se sumaron las regionales de Rosario, Santa Fe capital, el cordón de San Lorenzo, de numerosos distritos del interior y la costa bonaerense, y hasta compañeros del Partido de los Trabajadores de Uruguay. El campamento se desarrolló en un clima de camaradería, debate y trabajo colectivo, que permitió desarrollar de forma exitosa el conjunto de las actividades planificadas, incluyendo la tarea nada menor de auto-organizar la comida, los cursos y el esparcimiento para centenares de jóvenes.

De la década del ’30…

El curso central “Fascismo, crisis y revolución” despertó un enorme interés. Situado en la época imperialista, de declinación de la burguesía y de transición a un régimen social superior, las clases del curso se adentraron en las respuestas políticas a las que, durante las décadas del ’20 y del ’30, la clase capitalista apeló para contener o aplastar, la acción revolucionaria de las masas. La Revolución de Octubre de 1917, en Rusia, actuó entonces como fermento para una Europa devastada por la guerra. Pero las grandes ocupaciones de fábricas del “biennorosso” italiano o los levantamientos a repetición que caracterizaron al proletariado alemán fracasaron por la traición de la vieja socialdemocracia y la insuficiencia de las nuevas direcciones revolucionarias. Por la negativa, estas derrotas revalorizaron la importancia del desarrollo de los partidos y de la elaboración de una estrategia socialista, todo lo cual fue materia de debate en el tercer congreso de la Internacional.

La amenaza no concretada de la revolución, sin embargo, bastó para alarmar a una burguesía que asistía impotente al derrumbe de sus métodos habituales de gobierno. El fascismo, en este contexto, emergió en Italia como un movimiento de masas de la pequeño burguesía arruinada que, embebida por ideas nacionalistas y hasta “anti-capitalistas”, se dirigía a “aplastar a los rojos” e instaurar un nuevo orden basado en la disolución por la fuerza de las organizaciones obreras y campesinas. En Alemania, el ascenso del nazismo llegaría tras el impacto de la crisis del ’29 y por la política criminal de la burocracia estalinista, conocida como “tercer período”, que dividió a las filas obreras y sumió en la impotencia a la clase trabajadora políticamente más desarrollada del continente.

Durante la segunda clase vimos cómo el “frente único” que Trotsky defendía entre las organizaciones obreras para hacerle frente al terror nazi, rechazado por la burocracia moscovita, fue aplicado de hecho por los obreros franceses para derrotar la intentona fascista de 1934. Entonces, Stalin dio un viraje de 180 grados y lanzó la política del “frente popular”. Justificada por la amenaza fascista desdeñada hasta ayer, la política de la burocracia se orientaba ahora a una asociación de los partidos obreros con la burguesía llamada “democrática”. Lo que se presentó como una “ampliación” del frente único obrero hacia las “clases medias” fue, en realidad, su contrario: una política para encuadrar a este nuevo fenómeno en los marcos de la burguesía imperialista, lo que sería usado como moneda de cambio para soldar una precaria unidad militar entre la URSS y Francia.

La experiencia francesa, y más aún la de la guerra civil en España, demostrarían hasta qué punto el “frente popular” se convertiría en un yunque para la lucha de la clase obrera, dejándole el paso libre al franquismo. Bajo la bandera de la “unidad” frentepopulista, el estalinismo emprendería una verdadera cacería contra los organismos revolucionarios creados por las masas, lo cual derivó en un enfrentamiento armado al interior del “campo republicano” en Barcelona en mayo de 1937. Los anarquistas y el POUM, bajo protesta de Trotsky, habían aceptado ingresar al “frente popular”, sin perjuicio de lo cual sus dirigentes fueron pasados por las ametralladoras de la GPU. El frente único obrero, que de Francia se había trasladado a la Comuna de Asturias, quedó sin perspectivas por la negativa de todos los partidos a salirse del corset del “frente popular”. La caída de España sumergiría a la humani
dad en la barbarie de la Segunda Guerra.

...a la actualidad

Fascismo y frente popular son, entonces, los recursos últimos de la burguesía para defender su dominación en la época de la revolución proletaria. Durante las últimas clases del curso, estos conceptos revelaron vigencia para comprender la crisis actual. En Brasil, el ascenso de Bolsonaro es la contracara del derrotero del PT, que corroboró que los frentes populares son útiles para contener la lucha de las masas pero no así para enfrentar los embates de la derecha y el imperialismo -incluso cuando estos embates implican la cárcel para el principal líder del frente popular (Lula). Una expansión del efecto Bolsonaro, fascistizante, amenaza con introducir a América Latina en el terreno de las guerras imperialistas con el intervencionismo yanqui en Venezuela. En la Argentina, un frente popular aún no conformado, el “frente anti-macrista” que postulan CFK y la burocracia pejotista, ya opera como un dique de contención para que el movimiento obrero se deshaga del régimen de Macri y el FMI.

En la mateada sobre los nuevos desafíos del movimiento de mujeres, Vanina Biasi llamó a superar los intentos de subordinar los pañuelos verdes a los celestes con una gran campaña por la consulta popular por el aborto, que vuelva a colocar este reclamo en el centro del debate político de 2019. En el 50° aniversario del Cordobazo, un militante secundario de aquella época, Néstor Pitrola, destacó el carácter revolucionario del mismo como un primer gran desacato de la clase obrera y la juventud argentina frente a Perón. El clasismo y sus coordinadoras fabriles, que emergieron entonces, no lograron transformarse en una dirección política alternativa, en parte por la negativa de sus principales dirigentes, como Tosco -formado en la estrategia del frente popular-, a desafiar el liderazgo del nacionalismo burgués.

Pitrola convocó a la UJS a pelear por un Cordobazo nacional para terminar con el régimen de Macri, los gobernadores del ajuste y el FMI. También pasaron por el Campamento Alejandro Crespo, del Sutna, y “Chiquito” Belliboni, del Polo Obrero, que dieron cuenta de cómo se preparan para abordar las grandes luchas que se avecinan, contra los despidos en Fate y el hambre que arrecia en las barriadas. El curso también sirvió para debatir la situación de la Fuba, cuya conducción se encuentra disputada entre estas dos grandes orientaciones, el frente único y el frente popular. ¿Servirá la Fuba para desarrollar la lucha del movimiento estudiantil junto a la clase obrera o se impondrá la política que quiere usar a la juventud como rueda de auxilio del desvencijado nacionalismo? Esta es la gran batalla que la UJS emprenderá en el Congreso Extraordinario de la federación que se desarrollará con el comienzo de las clases.

El saldo de Nueva Atlantis es sumamente positivo. Más de 50 compañeros decidieron incorporarse a las filas de la UJS y el Partido Obrero. La militancia socialista es la forma de poner en práctica las lecciones de las experiencias pasadas, encarando nuestra época desde una perspectiva revolucionaria.

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