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6 de marzo de 2020

San Rafael: los secundarios se movilizan por la ola de calor

Ante una ola de calor que, con temperaturas de alrededor de los 40°, azota la provincia de Mendoza, en San Rafael (departamento austral de la provincia) una movilización de más de doscientos estudiantes secundarios se hizo presente en las puertas de la municipalidad este 6 de marzo a las 8 de la mañana, motivados no solo por las altas temperaturas sino también por las condiciones de infraestructura en la que se encuentran los edificios escolares.

De manera autoconvocada y a través de las redes sociales se llamó primero a una sentada frente a una de las escuelas y luego tras la viralización se acordó concentrar y movilizar hasta la Municipalidad de San Rafael. La acción de los estudiantes logró que la Dirección General de Escuelas declare de inmediato la suspensión de las actividades en el municipio.

Cientos de estudiantes y profesores se ven obligados a cursar en los patios de las escuelas debido a las altas temperaturas. La dirección general de escuelas, dirigida por José Thomas, había llamado a los estudiantes a beber mucha agua y usar ropa “liviana”. Thomas fue muy insistente en la idea de que las clases comenzaran antes de marzo. Queda en evidencia que la condiciones no estaban dadas para ese capricho, ni climáticas, ni edilicias. No se realizaron las obras necesarias para las necesidades educativas y las pocas que se comenzaron están sin terminar.

Los sindicatos docentes reclaman la suspensión de las actividades. El gobierno sin embargo quiere garantizar 180 días de clases, a costa de lo que sea.

No es solo el calor

Más allá de la ola de calor, los estudiantes manifestaron que su intención no es solamente que se suspendan las clases, el reclamo que levantan es por condiciones dignas de cursada, por una infraestructura que responda a las necesidades estudiantiles básicas. No solo denuncian que no hay ventiladores funcionando, por ejemplo, sino también que cursan hacinados, con edificios compartidos, con faltantes de sillas y bancos, con baños en condiciones paupérrimas o inhabilitados, sin agua, con techos que se llueven o que son nidos colosales de murciélagos y ratas. La desidia estatal ha llegado a un punto degradante y los estudiantes no se quedan quietos ante la evidencia de la destrucción de la educación.

Las acciones de los estudiantes del sur mendocino (las cuales se replicaron en sentadas en colegios de Ciudad y Las Heras) deben hacerse eco en el amplio movimiento estudiantil de la provincia y organizarse por sus reivindicaciones. Mientras el gobierno otorga subsidios por 4 mil millones de pesos al negocio de la educación privada, las  escuelas públicas se derrumban. Solo la movilización y acción directa puede garantizar que aparezcan los fondos para que los estudiantes y docentes puedan ir a clases con las condiciones necesarias.

 

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