24/10/2016

«Aprender 2016»: la experiencia de lucha en el Nacional de Adrogué y el Instituto 41


La pelea contra el operativo macrista Aprender 2016 dio lugar a importantes batallas políticas en el movimiento estudiantil, no solo contra las autoridades nacionales, sino también en oposición a directivos, docentes y corrientes estudiantiles kirchneristas, que batallaron para evitar y, cuando eso no fue posible, debilitar la resistencia al plan oficial.


Un ejemplo muy importante de esta confrontación tuvo lugar en el edificio que comparten el Colegio Nacional de Adrogué y el ISFD N° 41 y que tuvo como partícipe central a la masa de los estudiantes –y a la UJS- que, en sucesivas asambleas, derrotaron a las direcciones de ambos centros de estudiantes vinculadas al kirchnerismo –que responde al Partido Justicialista local, al intendente Mariano Cascallares y a la dirección del Consejo Escolar- las que repetidamente intentaron levantar la toma del colegio, realizada para boicotear el operativo oficial.


El accionar de las conducciones de ambos centros siempre fue contrario al reclamo de los estudiantes. Ahora han intentado jugar un rol de contención y, luego de un día de toma, comenzaron con un plan de boicoteo y desmoralización que fue sistemáticamente rechazado por la mayoría de los estudiantes, a tal punto de que quedaron totalmente aisladas del proceso de lucha y abandonaron la toma.


La agrupación (Educar es Incluir–Juventud Peronista) que es conducción del centro de estudiantes del profesorado, jugó un rol aún más nefasto, difamando por redes sociales y desprestigiando la toma.


Conclusiones


La medida contra el operativo Aprender fue votada en asambleas que contaron con la participación de cientos de estudiantes, quienes rechazaron las políticas contra la educación pública, denunciaron el vaciamiento y los ajustes que recaen sobre la espalda de ellos y de sus familias.


Los estudiantes enfrentaron el Operativo Aprender a través de la organización y esta es una clara enseñanza que debemos tomar. Es el inicio de un nuevo periodo y la apropiación de un método para lograr las reivindicaciones propias del movimiento estudiantil que hoy está de pie.


La lucha se volvió una sola -de los estudiantes del Nacional y del ISFD N° 41- que actuaron en forma conjunta, y no sólo fue contra el Aprender 2016, sino que se sumaron otros reclamos. Todos los estudiantes cursamos en el mismo edificio y con las mismas condiciones de deficiencia edilicia y en unidad exigimos las refacciones integrales para el Nacional y un edificio propio para el ISFD N° 41, que no tiene sede de su pertenencia desde hace más de 40 años.


Ahora debemos comenzar a organizarnos para recuperar las conducciones de ambos centros de estudiantes para colocarlas al servicio de la lucha por nuestros reclamos, necesidades y derechos.


Esta organización de los estudiantes debe ser con una clara independencia política de aquellos que ajustan y los que son cómplices del ajuste. Los estudiantes del Nacional y del ISFD N° 41 están hoy listos para seguir con nuevas luchas, defendiendo sus intereses.


 

En esta nota