16/08/2012 | 1235

Otra vez Feinmann

Con un sentido de la oportunidad que asombra, el lunes 6 de agosto, mientras en los tribunales de Comodoro Py se desarrollaba la movilización para reclamar justicia por Mariano Ferreyra, el programa de Eduardo Feinmann en C5N se convirtió en una catarata de difamaciones contra la lucha de los estudiantes del Nacional Buenos Aires y, en particular, contra la juventud del Partido Obrero. Feinmann buscó incriminar al centro de estudiantes del secundario en un supuesto robo que se habría producido en el bar concesionado del colegio. A renglón seguido, el ahora empleado de Cristóbal López arremetió contra la agrupación Oktubre -que orienta la UJS y viene de ganar holgadamente las últimas elecciones del colegio-, porque se habría afanado la recaudación de un kiosco estudiantil paralelo. El “periodista” no consideró necesario presentar pruebas para semejantes acusaciones. Para concluir, se despachó con un ataque al Partido Obrero por “promover tomas” en los colegios para “quedarse con la caja de los bares” y, sin pudor, explicó que la Justicia estaba investigándome a mí en particular por el delito de ser “el instigador de las ocupaciones en el Pellegrini y el Buenos Aires”.


Feinmann: un mercenario al servicio del poder


El método de la calumnia contra el PO es ya un clásico del relato oficial, siempre que se trata de invocar “intereses ajenos” para deslegitimar a un movimiento de lucha y, al mismo tiempo, desviar la atención pública sobre todo tipo de negociados vinculados al poder. Es lo que ocurrió con el incendio de los trenes del ex ferrocarril Sarmiento en 2008, cuando Feinmann, en tándem con el entonces jefe de gabinete, Aníbal Fernández, responsabilizó al PO y a nuestro militante José María Escobar por “comandar” los desmanes. Fue un operativo podrido para rescatar el régimen de negocios de Cirigliano y el desguace ferroviario, que cuatro años más tarde se cobrarían 51 víctimas en la estación de Once. En el juicio que nuestro partido les inició a ambos, ninguno de los dos pudo presentar una sola prueba que demostrara sus acusaciones.


En el caso que nos ocupa, Feinmann actúa al rescate de las camarillas universitarias, las propias autoridades del Buenos Aires y sus negocios con el bar privatizado, que le cobra a los estudiantes ¡el doble! de lo que los mismos productos valen afuera del colegio. Hay que llamar la atención en este punto, porque a lo largo de sus programas, que trataron -o difamaron- ampliamente el conflicto, el equipo de Feinmann fue provisto con verdaderos “informes de inteligencia”, que incluían videos confidenciales de las cámaras de seguridad del colegio.


¿Quién defiende las “cajas”?


Contrario a lo que repite Feinmann, la lucha de los pibes del Buenos Aires, que cuenta con todo el apoyo de la Fuba y de nuestro partido, no es por ninguna “caja”, porque su programa es la eliminación de todas ellas. Son las camarillas universitarias alineadas con el gobierno las que, con la excusa de la insuficiencia del presupuesto estatal, crean “cajas” de negocios en las facultades y colegios con la privatización de bares, fotocopiadoras y servicios varios. Esas “cajas” van a engrosar los “recursos propios”, que luego se redireccionan discrecionalmente. En lugar de investigar estos negociados, que sería una verdadera labor periodística, Feinmann trabajó por ocultarlos con su ataque interesado a la lucha estudiantil y al PO.


Nuestro planteo es desmantelar la “caja” del bar: que se abran las cuentas al control de estudiantes y docentes, que se vaya la concesión privada y que el colegio se haga cargo de brindar un menú al costo para todos los estudiantes y trabajadores del Buenos Aires. Como en el pasado, Feinmann tendrá que arreglárselas para explicar sus infundios en la Justicia.