15/08/2020

Vamos al Congreso Nacional de la UJS

Una instancia de reagrupamiento puesta al servicio de las luchas y para construir una organización socialista de la juventud.

La Mesa Nacional de la juventud del Partido Obrero ha convocado al Congreso Nacional de la Unión de Juventudes por el Socialismo (UJS), que se realizará el viernes 25 y el sábado 26 de septiembre de manera virtual. Será una instancia de movilización y deliberación política muy importante para la juventud en todo el país. Su objetivo estará al servicio de una tarea fundamental: construir una organización socialista que se enlace con la clase obrera, para enfrentar los planes del gobierno nacional y el capital financiero que quieren que la crisis que vive el país la paguen les trabajadorxs.

¿Quién paga la crisis?

La apertura casi total de la cuarentena y los sucesivos recules para “acordar” con los bonistas han dejado a las claras la orientación política de Alberto Fernández. La falta de tenacidad para avanzar en una cuarentena estricta y de aplicar un impuesto a las grandes fortunas (o un mecanismo similar) para financiarla llevó al país no solo al peligro del colapso sanitario, sino también a estar en el sexto lugar del mundo en contagios diarios. La misma política de sometimiento al capital financiero llevó al gobierno a “festejar” una reestructuración de deuda que tienen menos del 2% de quita y tasas de interés que triplican las que se reparten a nivel internacional.

Estos dos últimos hechos no son casuales: el gobierno de Alberto, lejos de “poner plata en el bolsillo de la gente” como había prometido, recortó un 25% el salario, disminuyó las jubilaciones, permitió y se puso al frente de una política que cerró el primer semestre con aproximadamente medio millón de despidos (sin contar el sector “informal” del mercado laboral). Los “miserables” siguen haciendo de las suyas, como lo demuestra la situación de Techint en las últimas horas.

El gobierno planifica nuevos ataques como tarifazos, para seguir descargando la crisis sobre quienes trabajan. Tiene en carpeta, a su vez, la continuidad del congelamiento de las paritarias y una reforma laboral, que posiblemente no se implemente a través de una ley pero sí a partir de cambios “sectoriales” rama por rama, para liquidar los convenios colectivos. Todo esto convocando a un “pacto social” que tiene a la Iglesia y al Papa como garantes.  No es otra cosa que el “plan FMI”.

Juventud o FMI

Toda esta política afecta decididamente en la juventud. En primer lugar en el plano educativo, ya que las universidades nacionales funcionaron sin presupuesto hasta este mes, con un ajuste “de hecho” del 75%. La ampliación votada en el Congreso Nacional solamente sirve para avalar un 40% de ajuste general y un 75% en los gastos de funcionamiento. Esto, sumado al pasaje a la “modalidad virtual” por la pandemia, devino en una política de profunda precarización docente (extensión de la jornada laboral, liquidación de la paritaria y la cláusula gatillo) y una extrema deserción estudiantil, con muches jóvenes afectados por falta de conectividad y computadores, recortes y falta de asignación de becas, etc. Lo mismo vale para los colegios secundarios y los institutos de formación docente cuyos fondos provienen de otra caja (presupuestos provinciales) pero que van al compás de la política nacional.

A su vez, la política de ataque a la clase trabajadora profundiza la precarización laboral, sufrida principalmente por la juventud. El modelo de Rappi, Glovo o los “Fast Food” ataca sistemáticamente el salario y las condiciones laborales de la juventud, pero además quiere ser llevado al conjunto de la clase trabajadora: la pelea contra el régimen es una lucha por el propio futuro de la juventud de hoy, que requiere de la unidad con la clase obrera.

La “gobernabilidad” que busca mantener Alberto Fernández mientras lleva adelante esta política lo lleva a profundizar sus lazos con la Iglesia, como lo demuestra el plan asistencial presentado por Juan Grabois con inspiración vaticana, que implica más precarización. Esto lleva al gobierno y al conjunto de los partidos clericales a atacar y postergar reivindicaciones del movimiento de mujeres. En esa orientación se inscribe la decisión de aplazar el proyecto de ley de aborto legal (que nunca conocimos), así como también el decretazo de Larreta contra el protocolo ILE aprobado en la ciudad. La pelea contra el clero y sus voceros políticos, por el aborto legal, la ESI y por la separación de las iglesias del Estado es hoy una prioridad de la juventud.

Ese mismo ajuste y la política del “pacto social” llevan al gobierno a hacer avanzar, con Frederic a la cabeza en el país y Berni en la Provincia, sus fuerzas represivas. En esa línea se encuentra el aumento del gatillo fácil que tiene en la mira principalmente a la juventud. Allí hunde sus raíces la desaparición forzada por parte de la Bonaerense de Kicillof de Facundo Castro y todos los asesinatos policiales, que lejos de ser “excesos” forman parte de una política clara de disciplinamiento social.

Mientras esto ocurre, el gobierno nacional, como sucede en todo el planeta, fomenta la depredación ambiental. Conseguir los dólares para pagar la deuda y la búsqueda de ganancia capitalista es lo que lleva al convenio con China para instalar granjas de cerdos en el país, la quema de humedales, la megaminería en provincias como Mendoza y Chubut.

No es difícil observar cómo y por qué la juventud debe ponerse de pie frente al ajuste en curso y salir a pelear en defensa de la educación y del ambiente, por los derechos de las mujeres y las diversidades, contra la precarización laboral y la represión. Somos nosotres o su plan.

Independencia política

Las corrientes políticas juveniles que se colocan en el campo del gobierno o de la oposición derechista no dicen nada frente a esta política. En el campo educativo, tanto la Franja Morada como las agrupaciones del Frente de Todos le echan la culpa a les docentes por los problemas que tiene la virtualidad. A su vez, votan leyes contra la juventud, como la legislación de Larreta en la ciudad que “regula” la actividad de les repartidorxs (que tuvo el voto a favor del macrismo y la “abstención” de les kirchneristas). Se callan frente al gatillo fácil y priorizan los lazos con la iglesia a las necesidades del movimiento de mujeres. Buscan colocar, a su vez, al movimiento ambiental como furgón de cola del ministerio de Juan Cabandié.

Es por eso, que la única forma de pelear contra todos estos atropellos a la juventud es con independencia política. A su vez, resulta clave comprender que todos estos puntos se sostienen no solamente en los planes del gobierno y el Fondo, sino en un régimen capitalista que no tiene nada para ofrecerle a la juventud.

Es bajo esa premisa que siempre sale a la cancha la UJS. Su Congreso tendrá el objetivo de trazar un campo de independencia política y de unir a las juventudes que luchan en defensa de la educación, contra la precarización laboral y la desocupación, de los derechos de las mujeres y las diversidades, del ambiente, contra la represión y la depredación del ambiente para que todas golpeen con un solo puño: el de una corriente socialista juvenil para luchar contra el régimen en su conjunto.

El Congreso de la UJS tendrá, a su vez, un homenaje muy especial a nuestro compañero Mariano Ferreyra, de cuyo asesinato se cumplen 10 años. Mariano sintetiza con mucha precisión la pelea política de la UJS: la lucha contra la burocracia sindical, la delimitación del nacionalismo, la lucha estudiantil y las peleas de la Fuba piquetera.

En tal sentido, la campaña al Congreso Nacional de la UJS empieza ahora y tendrá lugar con plenarios, charlas, cursos, reuniones y muchas iniciativas para llevar en todo el país cientos y miles de jóvenes a su instancia central. Llamamos a toda la juventud a que se sume, para pelear por cada una de las reivindicaciones de la juventud, para luchar contra los planes del gobierno y el FMI y contra el régimen. El Congreso será una instancia de reagrupamiento y deliberación puesta al servicio de ese objetivo. Manos a la obra. Ahora es cuándo.

 

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