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23 de noviembre de 2016

La Marcha del Orgullo en Buenos Aires: derrotero y perspectiva

El 26, de Plaza de Mayo a Congreso.

Como cada año, el próximo sábado 26 de noviembre se realizará en Buenos Aires la Marcha del Orgullo LGBTIQ, que concentra en las calles del centro porteño a decenas de miles de jóvenes y adultos lesbianas, gays, bisexuales, trans, travestis, intersex y también heterosexuales. Es casi el único día en el año en que la diversidad sexual ocupa el espacio público libremente, desplegando color, música y reclamos.

Hace 25 años, cuando tuvo lugar la primera Marcha del Orgullo convocada por la CHA y otros grupos en lucha, esta estuvo dirigida contra la discriminación y la persecución policial. Hoy el escenario es distinto. La jornada ha pasado a ser casi puramente “folklórica”: por sobre los cantos de protesta contra los travesticidios y la violencia homofóbica, lo que priman son los camiones de boliches -y organizaciones- con música a todo lo que da.

Lo que supo ser un espacio de lucha y denuncia de la situación de marginación, exclusión social y laboral, discriminación y violencia hacia el colectivo LGBTI es hoy un evento dominado por los mercaderes gay-friendly y sus marcas. ¿Cómo llegamos a esta situación?

Adaptación al Estado

Sucedieron ya hace varios años las enormes conquistas del matrimonio igualitario y la ley de identidad de género, que derrotaron toda una operación reaccionaria de la Iglesia católica y otras instituciones religiosas -se libraba, decía entonces Bergoglio, “la guerra de Dios contra el plan del demonio” que atentaba contra los principios de la familia.

La FALGBT (Federación Argentina LGBT), la CHA (Comunidad Homosexual Argentina) y demás organizaciones declararon entonces que tales conquistas jurídicas implicaban el triunfo de la igualdad.

Con esa proclama, se decretó el fin de la lucha organizada y en las calles por los demás reclamos: el cese de los ataques homolesbotransfóbicos y la persecución policial, la educación sexual integral, la separación de la Iglesia del Estado.

Sin embargo, tales demandas están más vigentes que nunca. Esta nueva edición de la marcha viene precedida por innumerables travesticidios brutales, agresiones a jóvenes gays y lesbianas y movilizaciones en distintos puntos del país exigiendo justicia por estos ataques y por los reclamos de la diversidad, como el cupo trans, contra el cierre de consultorios inclusivos y por los faltantes de reactivos y medicaciones para el VIH.

A su turno, las organizaciones fueron integradas al Estado, por medio de cargos en distintas secretarías y organismos como el INADI. La lucha ahora pasaría por introducir más “de los nuestros” a un Estado que precariza, que hambrea y que reprime; y por hacer lobby para la aprobación de nuevas leyes –actualmente, la reforma de ley antidiscriminatoria.

Una perspectiva independiente

Otras organizaciones -como la agrupación LGBTI 1969, que impulsa el Partido Obrero- han tomado nota de esa situación. La cooptación estatal, como en los organismos de derechos humanos o el movimiento de mujeres, conduce a bajar todas las banderas.

En un cuadro de ajuste puesto en marcha por Macri y los gobernadores del FPV-PJ, con el apoyo de la CGT, la Iglesia y algunas organizaciones sociales, cabe dar una lucha porque en todos los ámbitos los trabajadores y trabajadoras “salten el cerco”. En el movimiento LGBTI, la tarea es organizar una corriente de independencia política para ir por todos nuestros reclamos, en el marco de la alternativa política más general que encarna el Frente de Izquierda.

Con esta caracterización, convocamos a participar de la marcha del Orgullo con la columna del Frente de Izquierda, concentrando a las 16 hs. en Bolívar y Avenida de Mayo.

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