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23 de marzo de 2017

Límites y potencialidades del cupo laboral trans en Rosario

Por German Cabanillas
Agrupación LGBTI 1969
La Ordenanza de Cupo Laboral Trans de la Municipalidad de Rosario, Santa Fe, aprobada en mayo de 2016, es una conquista más de los colectivos LGBTI que quieren acceder a un trabajo formal. La normativa indica que el municipio y otros organismos descentralizados deberán emplear anualmente a su planta de trabajadores a cinco personas travestis, transexuales y transgénero que reúnan condiciones de idoneidad.
 
Sin embargo, se trata de una incorporación laboral a cuentagotas en medio de una enorme necesidad de trabajo, como lo atestigua la cantidad de postulantes (60 inscriptos cumplían con los requisitos de la convocatoria que realizó el Area de Diversidad del municipio) y el hecho de que el colectivo trans en Rosario es de unas 300 personas (más de 500 en la provincia). Con los tiempos de la ordenanza, jamás llegaría a alcanzarse la inserción laboral plena del colectivo.
 
Lo adecuado sería un porcentaje de cupo laboral trans sobre el ingreso de personal a planta permanente.
 
Pero además, aún no hay fecha estipulada para la selección, no hay áreas de trabajo con vacantes para cubrir y no se estableció un convenio de salario mínimo vital y móvil igual al costo de la canasta básica.
 
El requisito de idoneidad, por otra parte, es de por sí para una minoría, si se tiene en cuenta el escaso nivel de formación por la continua expulsión del sistema educativo que sufre el colectivo (exclusión que se extiende al sistema de sanidad del Estado provincial, pese a la ley de Identidad de Género). El Estado debe disponer los recursos para asegurar la capacitación y acompañamiento necesarios para que la inclusión y el sostenimiento del empleo sea en los términos más favorables para la persona trans beneficiaria.
 
Algunas agrupaciones LGTBI rosarinas objetaron a la normativa el requisito excluyente de presentación de un certificado de buena conducta que dejó afuera de la inscripción a una gran mayoría del colectivo, criminalizado por la práctica regimentadora de los códigos de faltas y de la persecución policial. No obstante esto, se logró que el requisito de DNI acorde al género fuera eliminado: una pretendida inclusividad no puede ser discriminatoria. Las personas trans que hayan o no accedido a los beneficios de la ley 26.743 de Identidad de Género deben tener acceso al cupo.
 
Como todos los proyectos de cupo laboral trans que los colectivos LGTBI conquistaron en los Concejos de poco más de una docena de municipios en el país, el de Rosario se aprobó con una cláusula de incentivo fiscal, de reducción o eximición temporal de cargas sociales o impuestos sobre ingresos brutos a las patronales privadas o subsidiarias. La clase capitalista no da puntada sin hilo: busca manipular la lucha para incrementar sus beneficios.
 
Un cupo laboral es limitado en su alcance a la hora de atacar una desigualdad estructural, pero a la vez es una herramienta útil en función de una lucha reivindicativa que confronta al Estado, garante de todo un andamiaje social que margina y oprime a los colectivos de diversidad sexual. Un 80% de las personas trans en la Argentina, marginadas social y laboralmente por su condición de género, están a merced de un genocidio silencioso: la dura realidad de la prostitución para subsistir, enfermedades de transmisión sexual, adicciones, violencia y explotación sexual, factores que contribuyen a un promedio de vida de 35 años, sin mencionar los crímenes de odio y travesticidios de las que son presa.
 
Las maniobras oportunistas de la intendencia rosarina a través de políticas «ejemplares» no solucionan el problema de fondo de la exclusión laboral y social del colectivo trans, ni tampoco aportan a la disminución del desempleo.
 
En un marco de ajuste, tarifazos y despidos generalizados, la aprobación e implementación efectiva de la inclusión laboral trans requiere de una gran movilización y presión popular. Como activismo LGTBI debemos organizarnos con independencia política del Estado y salir a las calles por nuestras reivindicaciones con una fuerte campaña por un cupo laboral trans genuino, inclusivo y sin concesiones a las patronales en todo el país.

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