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7 de mayo de 2018

Absolución para Joe: basta de justicia transfóbica

Por German Cabanillas
Agrupación LGBTI 1969

Este 7 de mayo, nos concentramos a las 18hs en los Tribunales de Paraná para exigir la inmediata absolución de Joe y el urgente fin de la persecución y la represión por parte del Estado y sus instituciones a toda la comunidad LGBTI.

El viernes 4 de mayo pasado, Joe Lemonge, un joven varón trans de 25 años del pueblo de Santa Elena, a 150 km de Paraná, Entre Ríos, fue condenado por la Justicia a cinco años y seis meses de prisión por defenderse de un violento ataque transfóbico. Bajo la acusación de “tentativa de homicidio", la juez Cristina Lía Van Dem Brouke, a cargo del Tribunal de Juicio y Apelaciones de la ciudad de Paraná con asiento en La Paz, rechazó considerar el caso como “legítima defensa” y firmó la pena impuesta. Con el fallo adelantado, Joe espera bajo prisión domiciliaria la lectura de la sentencia completa el próximo 11 de mayo a las 9 de la mañana.

En el juicio oral que comenzó el 23 de abril, al que Joe llegó tras herir en defensa propia a su agresor, el fiscal Santiago Alfieri pretendía ocho años de cárcel, omitiendo la totalidad de los hechos. El 13 de octubre de 2016, Joe fue atacado en su propia casa, en el barrio Hipólito Yrigoyen, por tres varones que lo violentaban y lo amenazaban desde hacía tiempo. Al defenderse esta vez, hirió levemente de un disparo a Juan Manuel Giménez en el cuello.

El agresor había irrumpido bajo los efectos del alcohol y la droga en el kiosco de Joe a la madrugada, exigiendo que lo atendieran, armado con una trincheta. Ante la amenaza, Joe alcanzó a manotear un aire comprimido transformado en calibre 22, el arma que su padre. De inmediato, Joe fue a la comisaría y no le quisieron tomar la denuncia; sin embargo, terminó denunciado por el ataque y por supuesta venta de estupefacientes: la Policía le allanó la casa, pero no encontró drogas. El fiscal de los alegatos descree de la versión de Joe y desconoce la legítima defensa tras un abuso sistemático, el que padecen con creces las personas trans y travestis.

Discriminación

Alejandro Mamaní, el abogado de Joe de la red Abogados por los Derechos Sexuales (AboSex), denunció un juicio “express” y que no se tuvo en cuenta la legítima defensa en un contexto de hostigamiento y persecución por identidad de género en numerosas oportunidades antes del hecho. En un comunicado de AboSex, señalaron que la condena está desprovista de las circunstancias estructurales de violencia y discriminación que sufre la comunidad trans y a las que Joe fue sistemáticamente sometido; que se omitieron circunstancias especiales y que solo se aplicó un criterio de rigidez sancionatoria, una “neutralidad” mentirosa en la que “operan los prejuicios, el estigma y la discriminación por encarnar, en esta situación, un cuerpo transmasculino”.

También se denunció que en todo el proceso no se reconoció ni se respetó la identidad autopercibida masculina de Joe, particularmente en la audiencia de la condena, donde la juez y otros funcionarios judiciales siempre lo trataron en femenino, argumentando que no hizo el cambio en su DNI, fundamento discriminatorio en extremo. La defensa de Joe sostuvo que "sin recursos económicos ni habitacionales, fue sometido a un proceso signado por la transfobia que sufren los cuerpos disidentes, la discriminación en su lugar de origen, y sin ningún tipo de acompañamiento terapéutico, asistencia, o ayuda". Desde AboSex apelarán la sentencia.

La vida de Joe

La historia de Joe es la de una vida de hostigamiento, acoso y violencia por su orientación sexual y su identidad de género. Vivía con su madre, daba clases de inglés y hacía poco había dejado de estudiar Derecho debido a la situación de vulnerabilidad económica que enfrenta en un medio muy pobre; sufrió la discriminación en los ámbitos laborales, según contó en un video que grabó desesperado pidiendo el apoyo de toda la sociedad por la situación que atraviesa y en el que denuncia a la Justicia transfóbica: “Basta de transfobia. Defenderse no es delito”.

El caso se parece al de Higui de Jesús, que estuvo presa ocho meses por matar a uno de los diez atacantes de una patota de hombres cuando se defendía de un intento de violación correctiva por ser lesbiana, unos días después de la agresión que sufrió Joe. La Justicia heteronormativa fue profundamente cuestionada por el movimiento de mujeres, del colectivo LGBTI y de derechos humanos debido a las arbitrarias irregularidades en el proceso judicial. Por medio de la movilización popular logramos la excarcelación de Higui y actualmente exigimos su absolución. En estos casos, la Justicia no tuvo en cuenta la legítima defensa, ni el acoso y las agresiones constantes, ni se contempló su contexto de vulnerabilidad social.

Como con Higui, la violencia y el odio alcanzaron a la familia de Joe. No podía sentarse junto a su papá o su mamá en el patio porque siempre lo acosaban. A la semana de los hechos, cuando Joe estaba detenido en la Jefatura de La Paz, su papá falleció, y lo llevaron esposado y con custodio al velorio. Cuando cumplía con prisión domiciliaria, le incendiaron la casa. “El mismo hombre que me atacó prendió fuego mi casa. Ya en bancarrota, perdí todo, mi trabajo, mis estudios. Mi familia quedó en ruinas. Ya no sé qué más hacer”, dijo Joe en el video que difundió hace unas semanas.
El caso de Joe no es aislado, se enmarca en un contexto de descomposición y barbarie en el que los miembros de la comunidad LGBTI somos sistemáticamente violentados por el odio que emana del aparato estatal a la sociedad. Estamos ante un caso de responsabilidad del Estado en la desprotección de las víctimas y en las condiciones precarias a las que los distintos gobiernos capitalistas someten a la enorme mayoría del colectivo LGBTI. El Estado no solo desampara a la víctima, sino que, mientras reivindica a los violentos, la criminaliza en lo que pretende ser un mensaje aleccionador que condena la clase, el género, la orientación sexual, la identidad, la expresión de género...

Revertir el fallo

El 2 de mayo, AboSex y otras organizaciones LGBTI realizaron sentadas frente a la Casa de Entre Ríos en Buenos Aires, para darle visibilidad al caso y reclamar la absolución de Joe. Desde la organización exhortan a toda la comunidad de diversidad sexual a que apoye la defensa de Joe para que se revierta esta decisión judicial. 

Organicémonos en un movimiento independiente del Estado y de sus instituciones y salgamos a las calles para lograr la absolución de Joe, por todas nuestras reivindicaciones y contra la homolesbotransbifobia.
 

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