28/05/2020

Este 28M, seguimos luchando por la salud integral de las mujeres travesti trans

Por May Francesco Agrupación LGBTI 1969

Hace 33 años que se conmemora el 28 de Mayo el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, como forma de reclamo del acceso a la salud como un derecho. A pesar de que en Argentina la fecha haya sido recogida hasta por los mismos gobiernos, las mujeres travesti trans continúan con un promedio de vida de 35 años, resultado del empeoramiento de sus condiciones de vida que se profundiza en este contexto de crisis capitalista y sanitaria. La exclusión y patologización de nuestras identidades y sexualidades se traduce en una constante vulneración de nuestro derecho a la salud. 


Años de descentralización y desfinanciación de los sucesivos gobiernos comprometidos con el pago de la deuda externa han llevado al vaciamiento de programas de asistencia a la comunidad Lgbt+, como pueden ser los programas de entrega de profilaxis gratuita, de medicamentos retrovirales contra el HIV y los tratamientos de hormonización para la comunidad travesti trans y no binarie, generando consecuencias no solo en la salud física de la persona que debe interrumpir el tratamiento, sino también en su salud mental, pudiendo llegar hasta a cuadros depresivos, situación alarmante teniendo en cuenta las altas tasas de intentos de suicidio entre les jóvenes Lgbt+.


El Estado nacional, desde el 2010, puso en funcionamiento un programa de “Consultorios amigables” para la comunidad Lgbt+, que tenían como objetivo funcionar como espacios seguros de consulta y tratamiento. Al año 2017, según el último informe publicado, solo se contaban con 81 consultorios a nivel nacional, concentrándose en las áreas metropolitanas pero con poca presencia en el interior del país y dejando sin atención a cientos de personas. 


Los gobiernos que hacen demagogia a través de las políticas de creación de espacios "amigables" para la comunidad Lgbt son los mismos responsables de la expulsión de una de las poblaciones más vulneradas del sistema de salud. El resultado es separación de las personas TTTNB en un dispositivo propio, creando un gueto para la comunidad, para no abordar una problemática más general. La falta de una ESI laica y científica, que concluye en reproducir el odio proveniente de las Iglesias, la no implementación de la Ley de Identidad de Género y la poca formación de les profesionales que se ven imposibilitades a brindar una buena atención, son algunos de los causales.


La salud como perspectiva integral 


Es importante remarcar que las problemáticas anteriores y analizadas no son lo único que pauperiza las condiciones de vida de las mujeres travesti trans. El acceso a la educación, al trabajo, a la vivienda, a la salud mental y el derecho a ejercer sus libres identidades sin violencia son fundamentales a la hora de pensar la salud como una cuestión integral.


Una de las principales causas de exposición de las mujeres trans-travestis a la violencia es la imposibilidad de acceder a un trabajo genuino, llevándolas a acceder a empleos ultraprecarizados y a más del 85% de la comunidad a la prostitución, donde son expuestas a las ITS y a los maltratos -y en el peor de los casos- a un posible crimen de odio, donde las fuerzas de seguridad con la complicidad del Estado, según datos publicados este año, son responsables directos de un 20% de los travesticidios y transfemicidios.


Esto es resultado no solo de la discriminación en los lugares de trabajo a las diversidades sexuales y de género sino también a la dificultad que se les presenta a las personas trans a tener un título; según una encuesta realizada por Fundación Huésped en el año 2014, el 50% de las mujeres trans de más de 18 años no terminó el secundario y 4 de cada 10 sufrieron algún tipo de discriminación en sus espacios de estudio por parte de sus docentes o las gestiones, como es en el caso de la UBA donde no se implementa la Ley de Identidad de Género. Al mismo tiempo, el Estado que destina millones de pesos en subsidios a escuelas católicas, desfinancia al único bachillerato popular trans existente en Argentina, que pone a disposición la oportunidad de que la comunidad trans travesti pueda terminar el secundario, como es el caso del Mocha Celis, que subsiste a través de contribuciones solidarias. 


El escueto ingreso que pueden recibir las mujeres trans-travestis y la exclusión sistemática por parte del Estado, las lleva a vivir en los barrios más precarios, donde la falsa “urbanización” de los gobiernos trae consecuencias, más en un contexto de pandemia, como la falta de acceso a servicios básicos, que expone a las compañeras a ser blanco de contagio de cualquier enfermedad de transmisión comunitaria y otras como el dengue. Tanto ellas, como las que viven en piezas de hoteles, se ven amenazadas constantemente a los desalojos y a la imposibilidad de poder aislarse para evitar la transmisión del virus. 


Este 28M, tomemos al Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres como una fecha de lucha, que dote tanto al movimiento de mujeres como al movimiento Lgbt+ con una perspectiva de organización independiente. Sin la implementación del cupo laboral a nivel nacional para acceder a trabajo genuino; sin un plan de viviendas que contemple a las personas Lgbt+ de todos los barrios populares del país; sin educación sexual laica y científica que contemple a las diversidades sexuales y de género en todos los niveles educativos; sin la real implementación de la Ley de Identidad de Género, y un presupuesto suficiente para el funcionamiento de todos los programas de salud de las diversidades sexuales y de género, no hay salud integral para las mujeres.



 

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