20/10/2021

Vamos a una 30º Marcha del Orgullo de lucha por todos nuestros reclamos

Convocamos al Frente de Izquierda Unidad y al activismo independiente a conformar una columna independiente y de lucha.

El 6 de noviembre será la 30º marcha del orgullo, atravesada por un contexto de agudización de la miseria en las condiciones de vida de los trabajadores en general, y del colectivo LGBT+ en particular, además de la campaña electoral.

¿En qué situación nos encontramos las diversidades sexuales y de género?

El ajuste llevado a cabo por el gobierno de Alberto Fernández para pagar los compromisos de la deuda externa golpeó de lleno en las diversidades sexuales y de géneros. Un caso testigo de la paupérrima situación de vida que tiene esta fracción de la población es la desaparición de Tehuel de la Torre, chico trans desaparecido yendo a buscar trabajo y del cual desde el 11 de marzo se desconoce su paradero.

A pesar de la aprobación del cupo laboral trans en las cámaras de diputados y senadores, solamente en el 0,02% (Chequeado, 06/21) de la planta estatal nacional trabajan personas trans. La historia de los cupos trans aprobados, pero no implementados, son una pintura del desinterés estatal por paliar la urgente situación del colectivo TTNB: en la ciudad de Buenos Aires, donde este cupo es de un 5%, el larretismo poco y nada hace para llevarlo a cabo, y tampoco rinde cuentas de esto en el pedido de informe realizado por la banca de Amanda Martín en la legislatura porteña. Kiciloff también transformo en “papel mojado” la primera ley de cupo laboral trans impulsada por Diana Sacayan, donde su implementación brilla por su ausencia. Su antecesora, María Eugenia Vidal, reglamentó al final de su mandato la ley de cupo, pero tampoco hizo nada por cumplirla.

El Estado solo tiene para ofrecer planes como el Potenciar Trabajo que son precarizadores y se encuentran muy por debajo de la línea de pobreza. Así, los municipios en el territorio bonaerense hacen uso de estos planes para someter a una de las poblaciones más vulneradas a la realización de trabajos ultra precarizados sin ningún tipo de derecho laboral. La situación de algunos municipios, como el de Malvinas Argentinas (gobernado por el Frente de todos) ilustran esta situación: solo se ha ocupado uno de los 35 puestos laborales que componen el 1% del piso de contratación.

Junto a la pobreza y a la inflación que licua el salario, se encuentra la situación de violencia que sufren las personas del colectivo LGBTI. En el último tiempo podemos destacar los travesticidios de Victoria en Entre Ríos y de Fátima en Formosa, ambas a manos de personal de las fuerzas represivas del Estado y sucedidos en un periodo de 48 horas uno de otro. Las víctimas no llegaban a los 35 años, estadística del promedio de vida de las mujeres trans/travestis en Argentina. Los crímenes de odio en el país suceden 1 cada 3,5 días. En 2020 se contabilizaron y registraron 104, y 6 de cada 10 de las víctimas pertenecen a la población transfemenina. Sin embargo, sabemos que hay muchísimos casos que no se registran como violencia por el género o sexualidad de las víctimas y muchos otros que pasan sin pena ni gloria.

El gobierno del Frente de Todos, que se vanagloria de ser el gobierno popular que puso de pie el Ministerio feminista, no ha avanzado un paso en brindar una salida positiva a las miles de diversidades sexuales y de género. Lejos de esto, luego de perder 5 millones de votos a nivel nacional y de su derrota electoral de las Paso, salió de su crisis incorporando al gabinete a figuras como Juan Manzur, hombre del Opus Dei y el FMI, y a Aníbal Fernández, represor y enemigo de los reclamos populares. En cuanto al gabinete provincial, contó con la incorporación de barones del conurbano como Martín Insaurralde, represor de vecinos sin tierra, y Leonardo Nardini, un hombre del clero y auspiciante del Consejo de Pastores de Malvinas Argentinas. Otro elemento importante es que las fuerzas políticas reaccionarias han irrumpido en el panorama político, un ejemplo de esto es Gómez Centurión (candidato de La Libertad Avanza en la PBA), quien dijo que “para identificar el género de las personas hay que bajarles el pantalón”. Tanto él como la lista que lo impulsa son una alarma para el movimiento. El reforzamiento de la injerencia de las Iglesias, enemigos acérrimos de las diversidades, y de las fuerzas armadas son necesarias para darle un mensaje al FMI, y prevé un ajuste mayor tal cual está estipulado en el presupuesto 2022 que nos golpeará doblemente.

La marcha del orgullo: una fecha de visibilización y lucha

Las marchas del orgullo en nuestro país se organizan desde el año 1992. Ese primer 28 de julio (a 23 años de las revueltas de Stonewall), bajo el lema «Libertad, Igualdad, Diversidad», alrededor de 300 personas se movilizaron para visibilizar las condiciones de vida de las diversidades sexuales y de género y exigir políticas de «igualdad», junto con organizaciones de personas trans, travestis y lesbianas. Esa primera marcha contó con el apoyo de Madres de Plaza de Mayo y marcó un antes y un después en la historia del movimiento LGBT+ argentino. Las marchas del orgullo fueron sumando adhesiones y popularidad, año tras año.

Tomando nota de su masividad, los gobiernos y las marcas empezaron a intervenir en ellas, transformando una fecha de lucha en una “fiesta”, dejando de lado el reclamo político y vaciando de contenido y convirtiendo la marcha en una gran instancia publicitaria de empresas y gobiernos que aprovechan la ocasión para promocionar productos o hacer pinkwashing gubernamental. Así llegamos a la actualidad, con una comisión organizadora copada por las organizaciones que integran la Federación Argentina LGBT. Esta federación no solo no sostiene un funcionamiento democrático, sino que ha colaborado con todos los gobiernos de turno. Es así que, durante el gobierno de Macri, un grupo se desprendió para formar su propia columna en la marcha, Orgullo y Lucha, compuesta por agrupaciones kirchneristas. A pesar de esta supuesta disputa, ambas “fracciones” decidieron en 2020 virtualizar la marcha del orgullo, sepultando una instancia de visibilización de nuestros reclamos y de lucha callejera para no levantar ningún reclamo contra el gobierno de Alberto Fernández. Sin embargo, no pudieron contener al colectivo que se manifestó igualmente marchando en las calles sin una convocatoria de la comisión organizadora.

Este año, la comisión organizadora decidió que la consigna central sea “Ley Integral Trans”. Esta ley está aprobada a nivel provincial en Santa Cruz (ley provincial 3.724) sirviendo de manera declarativa a un gobierno como el de Alicia Kirchner que aplica el ajuste en línea con el gobierno nacional. Dicha ley cuenta con una extendida cantidad de artículos, que redundan en puntos que han sido aprobados en otras leyes vigentes como la de identidad de género y cupo laboral trans, y con elementos sumamente exclusivos como el artículo 34 sobre el apoyo económico a personas TTNB de más de 40 años, que solo está destinado a quienes cumplan con una “residencia de veinte (20) años inmediatos anteriores a la fecha de su otorgamiento. El cambio de residencia, fuera de la provincia de Santa Cruz, provocará la caducidad automática de la asignación”. Ridículo, considerando que nos encontramos frente a una población con un promedio de vida de 35 años.

La Ley Integral Trans en Santa Cruz fue festejada por la Federación Argentina LGBT que poco y nada hace por la garantía de los derechos de las personas LGBTI+, pero sí realiza aceitadas alianzas con los oficialismos tanto nacionales como locales. Un ejemplo es la “Casa Trans” en CABA, que lejos de ser un lugar de congregación y organización de las propias personas travesti trans, terminó siendo una iniciativa de lavado de cara del gobierno de la Ciudad. Fue inaugurada por el jefe de gobierno junto a la presidenta de la Federación, mientras que la propia ciudad no cuenta con centros integrales, ni responde al problema habitacional que sufren las personas LGBT+ violentadas.

Así las organizaciones ligadas a los gobiernos, particularmente al oficialismo, y las fuerzas adaptadas al Estado proponen una salida parlamentarista a los reclamos de la población TTNB que arrancó la ley nacional de cupo laboral, los DNIs no binaries y que sigue organizada por la aparición con vida de Tehuel. En lugar de poner el punto en el no cumplimiento y la falta de voluntad política de aplicación de las normativas vigentes arrancadas por el movimiento LGBT+, como la Ley de Identidad de Género y el Cupo Laboral, buscan llevar al movimiento detrás de otra iniciativa parlamentaria que no le costaría un peso en su aplicación a un gobierno cuyo presupuesto será mayormente destinado a los subsidios a las patronales y el pago al Fondo Monetario Internacional.

La salida es en las calles y por izquierda

El ajuste y el aumento de las violencias hacia nuestro colectivo han despertado movilizaciones del movimiento LGBT+ en todo el país, principalmente en torno al caso de Tehuel de la Torre, en cuyas concentraciones se oyó fuerte el reclamo de la responsabilidad del Estado en su no búsqueda, teoría reforzada por el propio Sergio Berni, que admitió no haber llevado adelante una búsqueda expeditiva durante las primeras semanas, el tiempo más clave para dar con una persona, y estar buscando a una persona sin pretensión de vida. En todo el país se han realizado movilizaciones y concentraciones denunciando los transfemicidios de Fátima, Victoria, Yeni, Gilda, y denunciando el accionar del propio Estado en la búsqueda de lxs desaparecides, por ejemplo en Salta, con la aparición de los restos de Santiago Cancinos.

También en vistas de la votación del cupo laboral travesti trans en diputados y senadores, el movimiento se congregó alrededor del Congreso para exigir su cumplimiento y el voto de una ley progresiva para la comunidad TTNB.

Este régimen social capitalista sostenido por todos los gobiernos ha empujado a la miseria a las diversidades sexuales y de género, es por eso que nos organizamos para destruir este sistema que ha sido incapaz desde su surgimiento de garantizar los derechos a las personas LGBTI+, por el contrario, las ha perseguido y segregado. La salida es el socialismo.

Desde la agrupación 1969 llamamos a redoblar la movilización en una columna combativa, independiente, que reclame la efectiva implementación de los derechos que arrancamos con la movilización, que con una aplicación en regla lograría una mejora en las condiciones de vida del colectivo LGBT+. Sabemos que esto solo es posible si el gobierno rompe sus lazos con el FMI y con las Iglesias. También sabemos que un gobierno que le dice que sí al Fondo y a los capitalistas, no tendrá ninguna intención de hacerlo.

Organicemos una columna que lleve todas nuestras reivindicaciones urgentes como comunidad, por travajo genuino, por la separación de la Iglesia y el Estado, por el cumplimiento en regla de la identidad de género, contra la represión y criminalización de la población LGBT+ y por la educación sexual laica, científica y contemplativa de las diversidades sexuales y de género. Levantemos fuerte el reclamo de la aparición con vida de Tehuel, para denunciar que si Tehuel no aparece es porque el Estado no lo busca. Y, principalmente, que la marcha del orgullo sea una instancia de lucha más para organizarnos por Fuera Berni y Fuera Manzur.

Llamamos a las fuerzas del Frente de Izquierda Unidad y al activismo independiente a consolidar una columna de lucha. Construyamos una marcha del orgullo de lucha callejera e independiente del Estado y las Iglesias.