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19 de mayo de 2005 | #900

Luego del fiasco del encuentro en Ferro

Concretemos el Frente de Izquierda, ya

Lo ocurrido el fin de semana pasado en Ferro debería levantar los últimos obstáculos a la formación de un frente de izquierda y de los movimientos de lucha en todo el país. Es que en el escenario del miniestadio del club, el llamado Encuentro de Rosario exhibió abiertamente sus limitaciones insalvables. De un lado, una parte importante de la concurrencia cuestionó la presencia de la UCR en el evento; del otro, De Gennaro y Hermes Binner hicieron la defensa de esa presencia. Binner, más precisamente, encabeza en Santa Fe un frente con la UCR, bajo la rúbrica de Frente Progresista Cívico y Social. Esta coalición es una de las alternativas de los pulpos exportadores que operan desde la infraestructura y los puertos de la provincia, y de una mayoría de la burguesía agraria que se ha beneficiado con el ‘boom’ de las exportaciones de granos. El cuestionamiento en la Asamblea partió desde diversos sectores del público, pero entre ellos se destacaban el MTL y el MTR, las dos agrupaciones piqueteras. El Encuentro pretende amalgamar a una fracción de sectores en lucha, en un extremo, con una parte de la oligarquía capitalista que ha crecido con la ‘recuperación económica’, en el otro. Es lo que se ha convenido en llamar un ‘frente amplio’.

Socialistas reivindican a la UCR

La crisis en el miniestadio se prolongó en las horas siguientes cuando el partido socialista dio a conocer un comunicado que pone en duda los términos de un documento difundido por la agencia DyN, que se atribuyó las conclusiones de la Asamblea. El comunicado del PS reivindica la “alternativa para nuestra provincia junto a la UCR, el PI, el Frente Grande....” y denuncia como “inexactos y, por lo tanto, no compartidos por nuestro partido” las imputaciones de que “los partidos tradicionales como el PJ y la UCR... gerenciaron las políticas neoliberales y saquearon al país con la corrupción”.

De acuerdo con el diario La Capital, de Rosario (16/5), “los diputados provinciales socialistas Raúl Lamberto y Antonio Bonfatti fueron más allá y pusieron en tela de juicio la veracidad del 

documento que, según la agencia DyN, salió del Encuentro de Rosario”. Precisando aún más el tema, “Lamberto y Bonfatti aseguraron ayer al diario El Litoral que el documento en cuestión corresponde, en realidad, a un encuentro de noviembre último, que ni siquiera fue acompañado por Binner”. Bonfatti relata que “cuando comenzaron los discursos que cuestionaban a la UCR, Binner pidió la palabra y advirtió que el país no se construía con planteos sectarios. Después abandonó el estrado y se retiró”. Lamberto, por su lado, “fue más allá, según La Capital, y no dudó en señalar que ni siquiera hubo un documento tras el encuentro del sábado”. El periodista insiste en que “fuentes socialistas inobjetables aseguraron a La Capital que tanto Binner como Giustiniani (secretario general del PS) participaron del encuentro del sábado (en Ferro) pero ninguno se quedó hasta el final”.

En realidad, Binner se retiró luego de hacer una encendida defensa de Margarita Stolbizer y de la UCR (“estoy orgulloso de su presencia”, dijo). La UCR  de Santa Fe había pedido explicaciones por los cuestionamientos que se encuentran en la supuesta declaración del Encuentro, pero una vez conocido el pronunciamiento del PS declaró superado el ‘entredicho’ (extraído de La Capital del 16/5).

Aprendamos del fiasco

Las conclusiones de este fiasco son contundentes: la formación de un ‘frente amplio’ significa la reconstrucción de la Alianza, con sus frepasos, sus ibarras y sus socialistas. La semana previa a la asamblea en Ferro se había hecho otra en Filosofía y Letras, donde estaba prevista la presencia de un socialista que continúa siendo funcionario del gobierno de Ibarra, Daniel Martini, secretario de Relaciones Políticas e Institucionales. Se trata de un agrupamiento político que no ha roto con el ‘progresismo’ empresarial ni después de la masacre de Cromañón. El PS de la Ciudad es un sostén legislativo del ibarrismo. En Ferro quedó claro para una cantidad importante de personas que la reconstrucción de la Alianza es un objetivo reaccionario.

Los frentes amplios o populares han sido invariablemente en la historia un método de subordinación de los explotados a los explotadores. En Uruguay o Brasil, las contradicciones de clase de los ‘frentes amplios’ fueron doblegadas a lo largo de un itinerario de choques, conflictos y tragedias de tres décadas, que de ningún modo se limitaron a la vida interna del frente sino que incluyeron decisiones y orientaciones en grandes huelgas y crisis políticas. En Argentina, ese papel lo jugó el peronismo, que se está desmantelando, mientras crecen los movimientos obreros y piqueteros independientes. Los conflictos de clase y políticos que debería estrangular un ‘frente amplio’ están aún al rojo vivo y fracasan los esfuerzos de cooptación del movimiento popular por parte del Estado kirchnerista. Pero el FA y el PT tampoco nacieron como un diseño puramente administrativo o burocrático, como pretende hacerlo vanamente este Encuentro de Rosario, sino bajo la presión de los movimientos de masas y de las crisis más grandes de la historia de esos países, la del ’68-’73 en Uruguay, la del ’78-’81 en Brasil. Para que una fuerza aspire a ocupar un rol alternativo debe ser primero el resultado de un fenómeno de masas, incluso si se debe encarar a ese fenómeno de masas como un hecho consumado que nació al margen de sus propósitos y si su objetivo estratégico o final es traicionar a esas masas o utilizarlas como masa de maniobra frente al imperialismo.

Otra lección que se obtiene del fiasco de Ferro, de menor envergadura pero más sustanciosa, es que una parte de la propia dirigencia, como Cafiero o Alicia Castro, salieron a delimitarse de la UCR y a rechazar su presencia. ¡Fueron incluso denunciados como ‘sectarios’ por parte de Binner! Pero la necesidad política de diferenciación, a la que estos dirigentes se consideran con pleno derecho, es sin embargo la que critican reiteradamente a los que pretendemos un frente que se delimite de ellos mismos, que han sido colaboradores del régimen político a lo largo de sus dilatadas militancias y que no representan en la actualidad ningún movimiento de lucha o construcción independiente de masas. Binner denunció el “sectarismo” con el mismo propósito de los que usan ese método contra el Partido Obrero: contener a los movimientos de lucha en el marco de la vieja política y del capitalismo.

Metamos presiónpor u n frente de izquierda

El campeón invencible del oportunismo argentino dijo una vez que “la única verdad es la realidad”. La realidad es que el Encuentro de Rosario no constituye ninguna alternativa para nadie; es puro distraccionismo, o sea desorganización.

¿Podemos darnos el lujo del distraccionismo cuando recrudece la crisis política en la Ciudad, se resquebraja la autoridad del Poder Judicial, crece el odio contra la corruptela capitalista, sigue desangrándose el peronismo en la provincia (y desangrando a su pueblo empobrecido), cuando crecen las luchas y prosigue la fusión de todas ellas, en especial con el movimiento piquetero, y cuando el propio gobierno expone sus choques internos en público, o se agudizan las crisis internacionales vinculadas con Argentina, como lo que ocurre en Bolivia, las marchas agrarias en Brasil, los ataques del imperialismo a Venezuela o las renovadas movilizaciones contra las provocaciones de Bush contra Cuba?

Es cierto que el frente de izquierda no avanza o lo hace lentamente entre los militantes y organizaciones de base, pero es igualmente cierto que nadie se atreve a repudiarlo y que una mayoría reivindica todavía su formación. Nos enfrentamos a la lucha por un frente de izquierda en el marco de una crisis, no de un idilio; de violentas contradicciones, no de componendas y apaciguamientos. Construyamos desarrollando las tendencias que estas crisis ponen de manifiesto en favor de una salida anticapitalista y combativa. Dijimos de entrada que no aceptaríamos ninguna lucha faccional, pero que libraríamos una dura lucha por el objetivo de constituir un frente que polarice con el gobierno kirchnerista y amplíe el terreno que permita el desarrollo de las mejores tendencias de lucha de la clase obrera.

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