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17 de marzo de 2016 | #1403

A dos años del asesinato de Darío Avalos

El 11 de marzo se cumplieron dos años del asesinato del trabajador de la construcción Darío Ávalos a manos de una patota de la Uocra. El crimen fue cometido en horas de la mañana, cuando la patota acorraló y atacó a un grupo de trabajadores de la construcción que reclamaba por sus puestos de trabajo frente al obrador de la empresa Esuco, en la ribera de Fiorito

El 11 de marzo se cumplieron dos años del asesinato del trabajador de la construcción Darío Ávalos a manos de una patota de la Uocra. El crimen fue cometido en horas de la mañana, cuando la patota acorraló y atacó a un grupo de trabajadores de la construcción que reclamaba por sus puestos de trabajo frente al obrador de la empresa Esuco, en la ribera de Fiorito.

El ataque fue planificado por los cabecillas de la seccional Uocra Lomas de Zamora, Walter Leguizamón y Héctor Cabrera (secretario general y secretario adjunto, respectivamente) y comandado por sus colaboradores gremiales, quienes detonaron decenas de disparos con armas de fuego, hiriendo gravemente a algunos de los trabajadores y cobrándose la vida del compañero Ávalos.

El ataque hubiera sido imposible sin la colaboración de la policía, que actuó de común acuerdo con la patota para liberarle el terreno a la emboscada. Y tampoco hubiera podido ser sin el acuerdo de la empresa Esuco, a cargo del empresario Carlos Wagner, que albergó dentro del obrador a parte de la patota que lideró el ataque contra los trabajadores.

El grupo agresor, autodenominado "La banda del Lobizón", era conocido en la zona sur por su condición de grupo de choque y su capacidad para agredir y amedrentar trabajadores, incluso de resolver internas dentro de la propia Uocra, como fue el caso del ataque e incendio de la seccional Florencio Varela. Su surgimiento está estrechamente ligado al padrinazgo de Gerardo Martínez, quien se valió de este grupo y de otros para ocupar la seccional Lomas de Zamora y desplazar a la fuerza al sector disidente del sindicato que más tarde impulsaría al nacimiento del Sitraic.

Gerardo Martínez es responsable directo de la proliferación de bandas armadas y de la lumpenización de la Uocra, como un medio para destruir las conquistas del gremio y aceitar los negocios con las patronales y el Estado.

Al poco tiempo de la muerte de Darío, sus familiares, junto al Sitraic, el PO y diversas organizaciones sindicales, políticas y de derechos humanos, conformaron la Comisión de Familiares y Amigos de Darío Avalos, que dio lugar a una intensa agenda de iniciativas políticas para conseguir justicia.

Con masivas movilizaciones por el centro de Lomas de Zamora, distintas movilizaciones a los tribunales, actividades de difusión, actos, la recorrida de diversas convocatorias contra la impunidad y por los derechos humanos, se obtuvo la detención de varios de los imputados y la orden de captura de los principales responsables, Leguizamón y Cabrera. Mientras el primero de éstos se encuentra prófugo de la Justicia y es escondido por la Uocra; el segundo acaba de ser liberado por la Justicia, en una clara señal que intentan preparar el camino de la impunidad.

Al cumplirse este nuevo aniversario los familiares y las distintas organizaciones recordamos a Darío colocando una placa en los muros de la empresa donde sucedieron los hechos aquel 11 de marzo de 2014, en un acto que contó con el conmovedor testimonios de la familia y el compromiso de continuidad con esta lucha hasta obtener justicia.

A mediados de este año tendrá lugar el juicio oral donde comparecerán los responsables materiales e intelectuales de este crimen. Nos preparamos para una intensa actividad para llegar a esta instancia con una fuerte movilización popular que quiebre el operativo de impunidad y condene a los responsables. Es momento de desterrar definitivamente a las bandas y a las patotas de la construcción y de todo el movimiento obrero. ¡Darío Avalos, presente!

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