fbnoscript
21 de julio de 2016

Gatillo fácil: a cuatro años del crimen de Jon Camafreita

Impunidad policial en Balvanera
Por Esteban
Ocurrió durante la madrugada del 23 de enero de 2012. Jon Camafreita (19) y Franco Rojas (14) se alejaban de la plaza Boedo, en el barrio de Balvanera. Ahí mismo, minutos antes, hubo una pelea entre grupos adolescentes que terminó cuando llegó la Policía. Los chicos, al notar que un patrullero los perseguía, comenzaron a correr. A bordo del patrullero iban el cabo Martín Alexis Naredo y el ayudante Juan Carlos Moreyra, quienes los alcanzaron a la altura de Independencia al 3275. Moreyra redujo al menor y Naredo, tras acorralar a Jon contra la persiana de un negocio, le disparó en la nuca. Tras cuatro días de agonía, el joven falleció en el Hospital Ramos Mejía.
 
La versión del cabo, aceptada en principio por el juez a cargo de indagarlo, indicaba que tras un forcejeo en que Jon intentó quitarle el arma y ésta se disparó accidentalmente; recibió la falta de mérito y quedó en libertad. Sin embargo, las pericias sólo demostraron que el cañón había sido apoyado sobre la cabeza, y que Jon estaba agachado y Naredo de pie al momento del disparo.
 
Previo al juicio y durante todo el proceso, en una situación de excepcionalidad sólo existente para la Policía, Naredo estuvo excarcelado y trabajando para la municipalidad de Lomas de Zamora. El 4 de septiembre de 2014 fue condenado a prisión perpetua pero anunció mediante su abogado no encontrarse en condiciones anímicas de presenciar la lectura de la sentencia.
 
Al día siguiente, un gendarme se presentó en su casa para buscarlo pero, según la madre, se había ido "a pasar el fin de semana en la casa de la novia", sin dar más detalles al respecto. Con una hermana trabajando en Migraciones del aeropuerto de Ezeiza y todo el aparato estatal brindando beneficios impensados para cualquier otro acusado de los mismos cargos, hoy, tras fusilar a un pibe, Naredo goza de su libertad.
 
Párrafo aparte merece el accionar del Ministerio de Seguridad, que dilató la separación del asesino de la fuerza.
Ya pasaron cuatro años y medio del asesinato. Frente al hospital Ramos Mejía, ahí donde Jon Camafreita pasó sus últimos días, se encuentra la comisaría octava de la Policía Federal. En ella, además de Naredo, prestó servicios el sargento Néstor Adrián González. Tristemente no es lo único que tienen en común estos dos personajes.
 
Condenado a 15 años de prisión por matar a "Checho" Casal (16) en 2010 de un tiro en la espalda, tras haber estado en libertad durante los cuatro años que transcurrieron entre el hecho y el juicio, se fugó el día de la sentencia y al día de hoy se desconoce su paradero. 
 
Lejos de ser algunas "manzanas podridas" que manchan a las fuerzas, es el accionar coordinado del Estado al servicio de la criminalización y explotación de la juventud en los barrios. Como Walter Bulacio, como Jon, como "Checho", otros miles fueron y son detenidos, hostigados y asesinados por policías que se saben protegidos por la Justicia y el Estado.

Compartir

Comentarios