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30 de marzo de 2017 | #1452

24M: contundente repudio a la política de impunidad

Una Argentina movilizada
Por Lucas
La jornada del 24 fue testigo de una nueva movilización de masas, que se suma a las multitudinarias concentraciones que tuvieron lugar los días 6, 7 y 8 de marzo, y a la Marcha Federal Educativa, que reunió a 400 mil personas dos días antes del 24, en lo que quizás haya sido la movilización docente más grande de la historia.
 
Es en ese marco que se desarrolló esta nueva movilización en el aniversario del golpe genocida de 1976. Al menos 100 mil personas acudieron a Plaza de Mayo, a los actos convocados por los organismos K y a la marcha independiente del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia.
 
El carácter opositor de la jornada es un hecho irrefutable
 
En definitiva, este 24 de Marzo convocó el repudio a la política oficial de impunidad para los genocidas, una batalla de alcance estratégico, pues el fin último del gobierno es la reintroducción de las fuerzas armadas en tareas de represión interna, con la vista puesta en una eventual rebelión popular contra el ajuste.
 
En un hecho inédito en el mundo, el pueblo argentino volvió a demostrar que, a pesar de los 41 años transcurridos, varias generaciones se movilizan masivamente para exigir justicia.
 
La lucha contra la impunidad y la represión es estratégica para el triunfo de las luchas obreras y populares. La tenaz movilización popular fue la que abrió un curso para el juzgamiento de los genocidas y también la que llevó a la cárcel a Milani, promovido a la jefatura del Ejército por el gobierno de Cristina Kirchner.
 
Kirchnerismo
 
Como ocurre desde hace más de una década, nuevamente hubo dos convocatorias a Plaza de Mayo, que presentaron dos perspectivas políticas opuestas.
 
En el primer turno se realizó el acto de los organismos de derechos humanos cooptados por el kirchnerismo. Su ocupación de la plaza antes del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia se impuso con métodos de patota, incluyendo amenazas, y se aseguró con una fuerte movilización del aparato del PJ e intendentes afines para bloquear los accesos desde temprano.
 
El copamiento de la plaza en el horario central de los noticieros y de la cobertura mediática sirvió al operativo político que pretende presentar la irrupción de las movilizaciones de masas de las últimas tres semanas como resultado artificial de una polarización entre el gobierno y el aparataje K, cuando sus diputados y senadores aprobaron todas las leyes fundamentales que requirió el gobierno nacional y sus gobernadores -con Alicia K a la cabeza-, aplican a rajatabla el ajuste en sus provincias. La característica sobresaliente del acto fue el encubrimiento a las políticas kirchneristas de ayer y de hoy.
 
El documento leído en el acto K estuvo plagado de denuncias al gobierno de Macri, pero escondió la complicidad del FpV en las políticas del gobierno nacional. No recogió ninguna crítica a la burocracia sindical, aún cuando el texto reivindicaba un reguero de luchas, incluyendo las ocupaciones obreras de AGR-Clarín y Textil Neuquén.
 
En el límite del cinismo, el documento también destacó el encarcelamiento del genocida Milani, sin decir una palabra de que fue encumbrado por Cristina Kirchner. Con respecto a Julio López, desaparecido por segunda vez durante el gobierno kirchnerista, su nombre directamente fue omitido del documento de La Cámpora y compañía.
 
El kirchnerismo se dividió antes de empezar la jornada, ya que el sector de Hebe de Bonafini realizó un acto aparte, rodeada por Aníbal “Código Penal en la mano” Fernández, el burócrata empresario Víctor Santa María, del Suterh, y Roberto Baradel, entre otros.
 
Memoria, Verdad y Justicia
 
La convocatoria de EMVyJ contra la impunidad de ayer y de hoy, y el ajuste de Macri y los gobernadores, estuvo precedida por una intensa lucha política entre quienes defendimos una movilización independiente y otras organizaciones, como el PCR, que reflotaron la tentativa de unificar ambos actos. En muchas provincias, la izquierda efectivamente fue furgón de cola de los K (el PTS en Jujuy, el MST en Tucumán, entre otros; ver nota aparte).
 
El documento consensuado por más de 200 organizaciones fue una denuncia a fondo de la impunidad y la represión, tanto de la dictadura como bajo los gobiernos que la sucedieron. Fue un acto contra la política oficial y una delimitación con los K, integrantes de la “coalición del ajuste”.
 
El Partido Obrero defendió en todo el país la convocatoria independiente del EMVyJ y sus términos, como ocurrió en Córdoba, Neuquén, Tucumán, La Plata, Salta, Jujuy y Mar del Plata, entre otros. En la Ciudad de Buenos Aires fuimos por lejos la columna más grande del Encuentro.
 
La masiva movilización del 24 fue la respuesta más contundente a un gobierno que dijo que no había 30 mil desaparecidos, que niega el genocidio y también a la oposición que gobernó con Milani, con Berni y con la ley Antiterrorista.
 
Como hace 41 años: no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos.

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